capitulo 66

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Le cena en el Gran Comedor esa noche fue la experiencia que Naruto se imaginaba que tendría; La noticia de su enfrentamiento con Umbridge había viajado excepcionalmente rápido, aún para los estándares de Hogwarts. Cuando se sentó a comer entre Erina y Hermione oyó murmullos todo alrededor. Lo más notorio era que a ninguno de los que susurraban parecía
importarle en lo más mínimo de que escuchara lo que decían de él.

Por el contrario, era como si esperasen que se enojara nuevamente y comenzara a gritar, así podrían obtener su versión de la historia, de primera mano.

—Dice que vió morir a Cedric Diggory...

—Reconoce que se batió a duelo con Ya-Saben-Quién...

—Salvándose...

—¿A quiénes cree que engaña?

—Es gracioso como me ven como si fuera un lunático—dijo Naruto con diversión—. Y sin embargo se atreven a hablar sobre mi con la intención de que los escuche. No es buena idea hacerlo, puesto que el lunático podría... matarlos.

Para la diversion de Naruto, los estudiantes que se encontraban a su alrededor se alejaron inmediatamente.

—Lo que no entiendo—comenzó Harry—, es el porqué de que todos creyeran la historia dos meses atrás cuando Dumbledore la contó...

—El asunto es, Harry, es que no estoy segura de que lo hayan hecho—dijo Hermione ceñudamente.

—¿Qué quieres decir, que no estás segura de que le creyeran a Dumbledore?— Preguntó Harry a Hermione, después de terminada la comida, en el descanso del primer piso.

—Velo de esta manera, Harry—interrumpio Erina—. Naru apareció en medio del patio, sujetando el cuerpo de Cedric, ninguno de nosotros pudo ver lo que pasó en el interior del laberinto. Lo único que teníamos era la palabra de Dumbledore para decirnos que Ya-Sabes-Quién había retornado,
asesinado a Cedric y peleado con él. Nadie tuvo tiempo de procesar esta información, porque, seguido a esto, fueron bombardeados durante dos meses con noticias de que Naruto, Dumbledore y tu son unos locos.

La lluvia golpeaba los cristales de las ventanas, mientras recorrían a grandes trancos los vacíos corredores de regreso a la Torre de Gryffindor.

—Mimbulus mimbletonia—dijo Hermione antes de que la señora gorda pudiera siquiera preguntar.

El retrato se abrió para revelar el agujero y los cinco se precipitaron a través de él.

La sala común estaba casi vacía; la mayoría aún cenaba. Crookshanks se desenroscó en un sillón y corrió a su encuentro, ronroneando con fuerza y, cuando Erina, Harry, Ron y Hermione
tomaron sus asientos favoritos cerca de la chimenea, saltó a la falda de Hermione y se hizo una bola como si se tratara de un almohadón peludo de mal gusto.

Harry miro al fuego, sintiéndose consumido y exhausto. Naruto tomo asiento en el marco de la ventana e inmediatamente alzó sus brazos a Erina, que camino hasta fundirse entre los brazos de Naruto.

—¿Cómo pudo permitir Dumbledore que pasara esto?—gimió de repente Hermione, sobresaltando a Harry y a Ron; Crookshanks dejó su falda, agraviado.

Hermione golpeó los brazos de su sillón con furia, haciendo que fragmentos del relleno escaparan por los agujeros.

—¿Cómo puede permitir que esa horrible mujer nos enseñe? ¡Y en el año de nuestros TIMOs!

—Bueno, nunca hemos tenido grandes maestros en Defensa Contra las Artes Oscuras, ¿O no?—dijo Harry—. Tú sabes como es, Hagrid nos dijo, nadie quiere el trabajo, dicen que el puesto está maldito.

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⏰ Última actualización: May 17, 2025 ⏰

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