Capítulo 27

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Narra Serena

Dió la hora indicada y yo ya me encontraba lista, sentada en mi cama, aunque aún con mi mente un poco revuelta por lo sucedido con Michiru y es que en verdad no sabía que hacer. Mi razón me dictaba que contara todo lo que había descubierto, pero mi subconsciente me decía que mi enemiga era más peligrosa de lo que creía y podría ser capaz de muchas cosas.

—¿Cómo está la mujer más valiente de este mundo?— me habló Darien mientras ingresaba a mi habitación.

—Bien...— le respondí con un poco de desgano.

—¿Te sucede algo Serena?— definitivamente él había notado mi actitud.

—No, supongo que son solo los nervios por la audiencia— le respondí mintiéndole. Odiaba tener que mentirle, pero no quería provocar un pleito o un enfrentamiento al menos por ahora. En cuanto supiéramos el descenlace de Seiya sería el momento correcto para hablar.

—Está bien. Quédate tranquila, ya verás que todo sale bien— Darien trataba de animarme mientras se colocaba de rodillas para quedar a mi altura, lentamente sujetó mis manos con las suyas y me hizo una confesión que me llenó de alegría —Serena, rompí el pacto con Michiru. No me quedaré más a su lado, entendí que no es sano sacrificar nuestra felicidad por ella. Voy a hacerme totalmente responsable de mi hija y espero contar con tu apoyo, en lo que a ella respecta, anoche cerré todo tipo de relación que pudiera existir.

—¿En verdad Darien? ¿Eso quiere decir que ya no tendremos que ocultarnos?

—Nunca más princesa, te amo y deseo que todo el mundo lo sepa.

—¿Que hay de Haruka? No creo que esté de acuerdo en que abandones a su hermana?— cuestioné preocupada.

—No tienes nada de que preocuparte, Haruka está de nuestra parte, es un gran amigo y comprende perfectamente lo que siento por ti. No creas que por ser su hermano aprueba todas sus acciones— supuse entonces que tampoco estaría de acuerdo con lo que yo acababa de descubrir.

Darien elevó ligeramente su rostro y acercó sus labios a los míos para darme un cálido beso que no se prolongó por mucho tiempo ya que Haruka llamaba a mi puerta —bueno niños, será mejor que se comporten, es hora de irnos.

Ambos salimos de la alcoba para dirigirnos al centro judicial, pero justo al cruzar la puerta observé a Michiru sentada en su silla de ruedas y dedicándome una mirada muy amenazante, por fortuna, ambas parejas iríamos en vehículos independientes.

Tan pronto como arribamos al lugar ocupamos nuestros lugares. Al frente se encontraba el estrado de juez a cargo de la audiencia, frente a él, del lado izquierdo se observaba al abogado que intentaría defender a Seiya, un sujeto que había contratado y al que según las propias palabras de Haruka, le había pagado una verdadera fortuna. Al lado derecho estábamos Haruka, quién sería mi abogado, y yo.

Detrás de mi se encontraba la audiencia conformada por Darien, Michiru, Lita quien llevaba consigo algunas pruebas que mostraría en caso de ser necesarias; y detrás de ellos, las personas que conformaban el estrado, quién se encargaría de dar su punto de vista sobre la situación legal de Seiya.

Todo estaba listo para comenzar, solo faltaba la estrella de la función, pero pronto apareció. Al principio estaba orgullosa de mi misma, deseaba verle la cara a Seiya y que fuera testigo de cómo había evolucionado en tan solo unos pocos días. Deseaba burlarme en  frente de él recordándole que él estaba preso y que yo además de libre era realmente feliz, tanto como nunca lo fui a su lado pero si con su propio hermano, aunque toda esa sensación de venganza cambió cuando lo vi entrar por la puerta localizada a un costado del juez.

La novia de mi hermanoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora