CAPITULO 2

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Transcurrió el fin de semana y desde luego yo no dejaba de pensar en el vergonzoso incidente que había tenido con Serena, aunque gracias a mi torpeza logré mi cometido. Aún puedo recordar lo que había sucedido.

—¡Basta! ¿Por qué en vez de humillarlo no intentas ayudarle? ¡Es tu hermano!— ante la actitud de Seiya, Serena había salido en mi defensa.  —¿Acaso no vez que está ebrio? Eres un completo inconsciente— ante la mirada furiosa de mi hermano, ella se acercó a mí, me extendió su mano la cual de inmediato sujeté y me guió al exterior del lugar.

—¿Estás bien?— me cuestionaba ella mientras yo me encontraba embobado por su cercanía y por ese aroma a lavanda que desprendía todo su cuerpo. —¿Por qué tomaste tanto? Creo que te hizo muy mal— ella continuaba con su hablar mientras yo ni siquiera tenía la capacidad para articular palabras. En ese momento Seiya se acercaba a nosotros para terminar con migo —¡Que tontería Darien! Menos mal que no llevamos la misma sangre— su arrogante comentario había terminado por enfadarme, así que lleno de inconsciencia solo atiné a soltar un par de golpes que para mí mala fortuna acertaron contra el rostro de mi hermano.

—¡Cállate Seiya! Aunque seamos medios hermanos sí llevamos la misma sangre. Estoy harto de que siempre me hagas menos. Estoy harto de que siempre estés molestándome. Me encantaría decir que te odio pero no es así. Recuerdo cuando aún éramos pequeños, eras tan diferente, éramos tan unidos ¿En donde quedó ese Seiya? ¿En donde?— no sabía si era por el efecto que el alcohol había causado en mi, pero era la primera vez en mucho tiempo que lograba expresar lo que en realidad sentía.

Ante la mirada de todos los chicos del colegio, mi hermano solo se acercó a mi, me abrazó y me sirvió de apoyo para poder caminar —Anda, vayamos a casa— fue lo único que se limitó a decirme antes de volver a nuestro hogar, aunque después de lo sucedido, algo había cambiado en mí. Estaba decidido a acercarme a esa hermosa joven, aún si tenía que pasar por encima de Seiya.

Después del vergonzoso fin de semana que tuve y posterior a mi recuperación de una poderosa resaca, tocaba un día más de escuela. Me arreglé como todos los días y me dirigí hacia mi destino.

Rápidamente, se había corrido la voz en el plantel sobre todas mis acciones en la fiesta de Lita. —¡Hola Darien! ¿Cómo estás Darien? ¡Hola guapo!— eran solo algunos de los comentarios que las chicas de los otros grados hacían mientras yo me abría paso a mi aula.

Mientras recorría los pasillos podía escuchar el murmullo de quienes me observaban —¡Es el chico de la fiesta! ¡Yo baile con él! ¡Es muy divertido! ¡Ojalá algún día me invite a salir!— eran otras tantas de las expresiones que lanzaban.

Por supuesto, yo me sentía muy extraño, siempre había pasado desapercibido y ahora, así como mágicamente, de un día para otro me estaba volviendo popular, cosa que de cierta manera me gustaba.

—¡Veo que has aumentado tu popularidad!— me hablaba sarcásticamente Seiya quien ya se encontraba sobre su pupitre y por cierto, con los pies cruzados sobre éste.

—Seiya, no quiero empezar a discutir— le respondí con cierto tono de fastidio ante su actitud.

—¿Te crees muy galán ahora no?— nuevamente me lanzaba una de sus tontas y arrogantes preguntas. —Ser el chico más popular de la escuela me ha costado mucho. ¿Acaso crees que de la noche a la mañana puedes venir a quitarme ese lugar? ¡Estás muy equivocado!

—No digas tonterías Seiya, eso no me interesa, para mí lo más importante es mi formación académica.

—¡Vaya! Por un momento me preocupé, pensé que ese cambio de actitud tuyo se debía a Serena— maliciosamente con su comentario me demostraba que había notado mis sentimientos.

—¿Que cosa estás diciendo?— definitivamente mi hermano me había hecho enfadar.

—No te hagas tonto Darien, te he observado. He podido ver cómo la miras, incluso es muy notorio tu nerviosismo cada vez que estás cerca de ella.

—¡Estás loco!— le grité con un tono de furia.

—Pues te advierto Darien, que a esa chica yo la ví primero, y desde luego que te llevo mucha ventaja. Ella jamás te haría caso ¿Quién se fijaría ven alguien como tú?— mientras Seiya daba esa última declaración simplemente giraba su rostro en señal de arrogancia y muy seguro de si mismo.

Nuevamente con sus palabras mi hermano había tratado de lastimarte y de hacerme sentir con menor valor que él, pero lo dicho, esa fiesta había cambiado algo en mí y ya no le permitiría tratarme así.

—Cualquier chica se sentiría afortunada de estar a mi lado. Soy caballeroso, detallista, amable y respetuoso, no soy como tú, un casanova presumido— definitivamente había superado el límite de mi paciencia haciendo explotar mi carácter, y desde luego, mi comentario había dado directo sobre su ego.

—¿Eso crees?— me preguntaba nuevamente
—Pues si tan seguro estás de ti mismo te propongo un reto. Veamos quien conquista primero a Serena. Ya veremos si tú caballerosidad y tú cursilería pueden más que mis capacidades. Solo recuerda que en mujeres yo soy el experto. ¿Que dices? ¿Aceptas?

—¡Por supuesto que acepto!— bien dicen que la ira no es la mejor consejera, pues sin pensarlo había aceptado un reto que sin duda afectaría a una tercera persona. Estaba a punto de utilizar a Serena en un tonto juego que seguramente no tendría un buen final. Al menos no para mí.

La novia de mi hermanoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora