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Aparté mi vista y cerré mis párpados.

Era lo peor que había visto en mi vida, y no pasó mucho para que un dolor en mi pecho apareciese mostrando lo dolido que estaba en estos momentos.

–Sungyeol...– decir su nombre hizo que mi respiración se entrecortara.

Los miles de recuerdos y los miles más que jamás podremos crear juntos hizo un amargo sabor en mi garganta.

No sé si podré respirar otra vez con normalidad tampoco sé si podré vivir después de ver esto.

Estaba soñando... Era una estúpida pesadilla... Nada de esto estaba sucediendo.

–Solo es un sueño...– Susurré mientras me enderezaba por haberme agachado para ver el contenido de la caja.– Así que puedo hacer lo que quiera–

Creo que dejé de razonar después de golpear en el rostro al pelirrojo.
Este limpió el rastro de sangre que corría de sus rotos labios para después golpearme con aún más fuerza.

–¿Te has olvidado que tengo más fuerza que tú?– rió mientras acomodaba su chaqueta azul claro que seguía teniendo mi sangre impregnada en él.

–¡Con qué derecho te atreviste a hacerle eso a mi hijo!– grité mientras volvía a pararme del frio suelo de concreto.

–Déjame pensarlo... Tu te llevaste al mío– Dijo un tanto alegre por saber la respuesta– Sí, por eso. – asintió–
Me lo quitaste, y si no fuera por mi fuerte intuición, tú seguirías viviendo con él y por muchos años más de los que no estuvo a mi lado, siendo yo su verdadera madre.– Habló diciendo la última frase en tono serio.

–¡Tú empezaste con todo esto! ¡Yo jamás te hice nada! ¡Tú fuiste el que se acostó con Geonhak!– recibí otro golpe limpio de parte del mayor, pero en vez de caer al suelo, golpeó mi cabeza contra la agrietada pared en la que me había apoyado antes para levantarme.

–Pensé que ya habíamos arreglado eso...– rascó su cabeza mientras miraba hacia otra dirección– Veo que no te bastó con estar unas horas con Keon...–

–¿De qué estás hablan..– nuestra pelea se cortó cuando Ho recibió una llamada y volvió a golpearme para que me fuera difícil llegar a él.

–Sí, estará bien con tus padres, no hay problema con eso– suspiró al ver que ya estaba recobrando el conocimiento– Iré en un rato, no te preocupes de eso–. cortó la llamada y volvió a acercarse a mí. – Oye, parece que hoy tienes bastante resistencia– Rió al ver que me costaba hasta parpadear.

–Estás en ventaja, tú no tienes un hueco en la cabeza– sonreí mostrando mis dientes manchados con ese líquido de peculiar color.

–Tengo tres meses de embarazo y yo no me quejo– levantó sus cejas mientras se alejaba para tomar algo del lugar donde al principio lo había visto aparecer.

Con la poca luz que quedaba en el cielo, vi que volvía a mí arrastrando la punta de un bate mientras agarraba fuertemente el mango de este.

–No quería hacer esto. Pero no me dejas otra opción–

Es un sueño... Esto es solo un sueño...

–¡Espera!– levanté un poco la voz haciendo que Seo de detenga a unos pasos de estar a mi lado.

–Sólo respóndeme esto, después puedes hacerme lo que quieras–

Pasaron unos segundos antes de que relajara su rostro para decir un simple "okay".

–Si ya estás esperando otro hijo de Keon, ¿por qué necesitas a Daeyol? Son la misma cosa para ti, ¿no?–

Su tranquila actitud se volvió en rabia, era tanta que podía ver fuego reflejado en sus ojos.

Reí al ver ese brusco cambio. Esta vez si que lo había provocado.

–Te voy a matar Dong...–

Sin esperar a que termine de hablar, lo abracé y lo empujé con la única fuerza que me quedaba hasta dejarlo de espaldas al filo del suelo, donde lo único que había más allá, era el vacío de una gran caída.

Pero antes de poder soltarlo, él se inclinó hacia atrás haciendo que perdiera el equilibrio.

Pronto, ambos empezaríamos a descender.


FALSAS PROMESAS - leeon - KeonhoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora