Capítulo 10

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Su voz denotaba tanto sentimiento, que por un momento, me atrapa por completo. Las notas de la música y esa particularidad que destila su voz, hacen que se me encoja el corazón. ¿Dolor? ¿Sufrimiento? No estoy segura de que es lo que me trasmite su canto, pero sin duda su mirada me hace dudar ¿Amor? ¿Es amor lo que veo en sus ojos? ¿O es solo un espejismo que mi mente me juega? Definitiva algo no estaba bien conmigo, yo sabía que no podía, que no debía sentir nada por ese chico, por ese tonto golfo y engreído. Lo sabía y aun así no podía evitar que mi corazón se agite al escuchar su hermosa voz y ver sus ojos, los cuales me hechizan. Atrapándome dentro de algo que promete ser hermoso. Sin embargo, debía recordar lo que había visto en su habitación, debía recordar que él coqueteaba con todas las chicas, debía recordar que no era más que un golfo como muchos otros y que tal vez esa melodía no fuera para mí. Desvié la mirada, rompiendo el encanto del momento. Desde luego que no pensaba caer de nuevo en sus garras, ya no. Esta vez sería más fuerte.

—Deberías de perdonarlo —Susurro Mel.

—No tengo nada que perdonar —Conteste secamente.

— ¿Segura? —Pregunto con picardía. Claro, después de la escena que había presenciado en los vestidores, se había formado una idea equivocada de nosotros.

— ¿De qué tanto hablan? —Pregunto curiosa Sonia. Mire a Mel, esperando que no comentara nada sobre él y yo. Ya que eso solo traería mas malos entendidos.

—Le decía a Febe que muero por saber quién es la chica trae muerto a Ji —Puse los ojos en blanco. ¿Muerto? Si, como no.

—Y vaya que sí lo trae rendido al pobre. Hace mucho tiempo que no lo veía así emotivo —Contestó Sonia.

— ¿Así cómo? —Quise saber. Pues a mi parecer, yo no notaba nada distinto en él, y esa canción no me decía mucho. Como todo buen cantante, debía creerse la letra para poder transmitir sentimientos al público y posiblemente, eso era lo que él hacía justo ahora. No tenía necesariamente que ver con mujeres o quizás sí, para atrapar a las chicas que lo miraban.

— ¿No lo ves? —Pregunta frunciendo el ceño, Sonia— Bueno, tal vez como tú lo acabas de conocer, no lo puedes notar. Pero Ji, no suele ser tan emotivo con ese tipo de canciones, solo cuando está deprimido o enamorado — ¿Todos conspiraban contra mí? Fuera como fuera, no pensaba cambiar de opinión respecto a él.

Cuando terminamos de ordenar las mesas, sin perder tiempo tome mis cosas, me despedí de todos y salí del bar, no iba a regresar con él. Confié en que entendiera el mensaje y en que podría escabullirme, pero no resulto de esa manera. Vino detrás de mí.

—Febe —Exclamo detrás de mí.

—Puedo volver sola —Conteste sin detenerme. Guardo silencio unos segundos, sin dejar de seguirme. Podía escuchar el crujido de sus botas.

—Fran me matara, si te dejo ir sola.

—Descuida, no tiene por qué enterarse —Asegure.

El peor y mejor errorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora