No tenía idea de que había pasado, ni cuánto tiempo había trascurrido desde que todo se tornara negro y no supera de mí. Aun me sentía mareada y cuando intente abrir los ojos, descubrí que tenía la vista nublada, todo parecía borroso. La humedad de algo en mi nariz y el fuerte olor a alcohol fue lo primero que percibí al recobrar el sentido. Intente apartar lo que tenía en la nariz. Pero una mano detuvo la mía.
—No te muevas —Era la voz de Ji. De golpe me incorpore. Mala idea, todo me dio vueltas— Te dije que no te movieras —Dijo tumbándome sobre sus piernas. ¡Rayos! Estaba recostaba sobre sus piernas y de nuevo acerco un pedazo de algodón con alcohol sobre mi nariz.
— ¿Qué paso? —Pregunte confundida y de mala gana. No podía olvidar lo que había ocurrido con la tipa esa en los vestidores y aunque no me agradaba mucho estar así, por el momento era mejor no intentar de nuevo levantarme.
—Te desmayaste —Genial, ahora sí que no faltaba nada. Seguro había sido todo el cansancio y el coraje que me habían hecho pasa él y esa tipa.
— ¿Qué haces aquí? —Pregunte un poco molesta. Lo menos que deseaba era su ayuda.
—Cuidándote.
—No necesito que me cuides —Intente incorporarme, pero su brazo me sujeto de nuevo.
—Quédate quieta. Ya llamaron un médico.
—No quiero médicos, ni tampoco quiero verte —De nuevo intente sentarme y descubrí que estábamos en la parte trasera de su auto. Claro, aun debía haber clientes en el bar, menudo lio se había armado, seguro.
—Febe —Dijo sujetándome de los hombros.
—Déjame en paz —Repetí, logre sentarme aparándome del su lado y saliendo del auto, antes de que pudiera evitarlo. Aún me sentía algo confusa y con vértigo, pero me alegro ver que podía permanecer en pie.
—Febe —Grito saliendo del auto.
—Por favor. Déjame en paz —Tenía que irme de ahí, pero ¿Cómo? Mis cosas estaban dentro del bar, mi celular para llamar a Fran y mi dinero para tomar trasporte. ¡Rayos! Mire hacia la entrada del bar, donde Jun apareció con mi bolsa. Aunque no estaba del todo contenta con él, por haber intervenido en la pelea, contándole las cosas Ji, por el momento era mi única opción.
—Febe —Dijo apresurando el paso hacia mí. Antes de que se acercara a mí, Ji se colocó delante de mí, en actitud protectora. ¿De qué rayos pretendía protegerme? Si la persona que más daño me hacía era precisamente él.
—Yo me puedo hacer cargo de ella —Aseguro Ji. Yo no quería nada de él, es más, en ese preciso instante no quería verlo ni en pintura.
— ¿Por qué no le preguntamos a ella? —Lo reto Jun, seguro.
—Ella aún no está bien —Contesto Ji. ¿Qué no estaba bien? Claro que no estaba y aunque no fuera así, no me quedaría con él.
ESTÁS LEYENDO
El peor y mejor error
Teen FictionTras varios sucesos, que darán un cambio radical a su vida. Febe tendrá que dejar a su mejor amiga, Hannia, para comenzar una nueva vida, sola en una ciudad donde solo conoce a Fran, quien es casi como un tío. Una chica dura y fuerte, así la cali...
