“Decepcionada” era la palabra que definía como me sentía en ese momento. Me quede recostada sobre mi cama mirando el techo de mi habitación. ¿Por qué me sentía así? ¿Qué esperaba que dijera? Había sido solo un beso, un simple beso ¿No? Tonta, era una tonta, sin darme cuenta estaba cayendo en el encanto del golfo ese. O tal vez solo estaba impresionada porque me había ayudado. Si, tenía que ser eso.
Sentí el impulso de llamar a Hannia, pero no era buena idea, eran casi la 1 de la mañana. Seguro estaba en un antro o bar y no atendería. Además solo se reiría de mí ¿Y qué le iba a decirle? ¿Qué me había encantado el beso de Ji? Espera… ¿Me había encantado? No, no, eso no era así. Unos golpes en la puerta me hicieron que me levantara como impulsada por un resorte, respire antes de abrir la puerta ¿Había cambiado de opinión? ¿Diría algo más? Abrí la puerta y la desilusión me invadió.
—Fran.
—Hola Febe —Por su cara, supe que había estado durmiendo— Solo quería saber ¿Cómo te fue?
—Bien —Decirle lo ocurrido no cambiaría nada y solo haría que se preocupara. Aun cuando se enterara después, por el momento era mejor no inquietarlo— Todo bien.
— ¿Ji te trajo?
—Si.
—Me alegro. Buenas noches.
—Que descanses —Lo vi entrar a su habitación, mire unos segundos la puerta que estaba frente a la mía, la habitación de Ji. Entre cerrando la puerta, me cambie de ropa y me metí debajo de las sabanas.
Escuche como se abría y cerraba la puerta de Ji y sin dudarlo me levante, me mire rápidamente en el espejo y vi el reloj. Era poco antes de las 7 ¿Adónde iba tan temprano? Salí y baje las escaleras tratando de no hacer ruido. Lo encontré encendiendo la cafetera, por su expresión corporal, imagine que trataba de que nadie lo escuchara.
— ¿Ji? —Susurre y casi provoco que la tire al piso.
—Me asustaste —Contesto mirándome sorprendido.
—Lo siento —Cuchichee, pues él hablaba tan bajo que apenas podía escucharlo— ¿Por qué hablas así? —Levanto su dedo hasta la herida de su ceja.
—No quiero que vean esto.
— ¿Por…? —Me detuve a mitad de la frase. Pues recordaba lo que había dicho Eva y Maya, sobre su estancia en la casa. Mire la venda, tenía un poco de sangre— ¿No te cambiaste la venda?
—Soy malo con esas cosas.
—Vamos a mi cuarto.
— ¿Ya? Invítame una café antes ¿No? —Rodee los ojos. Su broma no me hacia ninguna gracia.
—Te voy a curar.
—No hace falta.
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El peor y mejor error
Teen FictionTras varios sucesos, que darán un cambio radical a su vida. Febe tendrá que dejar a su mejor amiga, Hannia, para comenzar una nueva vida, sola en una ciudad donde solo conoce a Fran, quien es casi como un tío. Una chica dura y fuerte, así la cali...
