Capítulo 13

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Mas tarde, baje por un café y encontré a Ji sentado en el comedor jugando son su café. Parecía absorto en sus pensamientos, por fortuna no parecía tener algún golpe o herida después de la caída de la cama. Sin atreverme a avanzar, me quede apoyada en el barandal de la escalera, desde donde se podía ver la cocina, observando a Ji, quien con ese aspecto se veía… lindo.

—Buenos días —Susurro con tono alto a mi espalda, Cristian. Di un salto y me gire bruscamente lista para pegarle un buen golpe— Tranquila.

—No vuelvas a hacer eso —Lo reprendí molesta.

— ¿No quieres que te salude? —Pregunto con una sonrisa burlona. De reojo vi como Ji, nos miraba. Genial, se había percatado que estaba ahí como boba, mirándolo.

—Muy gracioso.

—Es que estabas muy entretenida —Se mofo. ¡Rayos! Me había visto.

—Solo bajaba.

—Entonces tu conciencia te traiciona —Quería debatirle, pero paso a un lado de mí, dirigiéndose a la cocina y saludando a Ji. ¡Trágame tierra! Fingiendo indiferencia entre a la cocina y tome una taza para servirme café.

Me quede apoyada cerca del lavabo, lo más alejada que podía de Ji. Ninguno de los dos dijo nada.  Cristian nos miraba divertido.

— ¿Y ustedes porque no se saludan? —Pregunto con ironía. No sé si eran mis nervios o imaginaciones, pero era como si supiera algo de lo que había pasado— ¿Acaso durmieron juntos? —De golpe escupí el trago de café que tenía en la boca y escuche como Ji, casi se ahogaba también. Ambos empezamos a toser ruidosamente y Cristian se echó a reír— Tranquilos, era una broma —Salió con la sonrisa en el rostro. ¡Maldito!

Yo mantenía la mirada en el piso, no me atrevía a mirar a Ji, cogí una sanita y limpie lo que había derramado.

Ese cretino de Cristian ¿Cómo se le ocurría decir esas cosas? ¿Broma? No me lo pensaba, la forma en la que lo había dicho me dejaba mucho que pensar ¿Había escuchado o visto algo? ¿Ji le había dicho? No, imposible, él acaba de llegar conmigo, no había forma de que hubieran hablado. Se formó un silencio incomodo, sentí que la cara me ardía ¿Qué podía decir? Tampoco era como si pudiera fingir que no había pasado nada, sin duda tenía que preguntarle a Hannia como se supone debía actuar en una situación así. Por lo pronto tenía que limpiar el desastre que había hecho al escupir el café. Estire el brazo y tome una toalla de papel, me limpie la boca y las manchas que había derramado por el piso, pero era bastante, con ese pedazo de papel no bastaría, tenía que buscar un trapeador. Cuando me levante, él estaba delante de mí, se me acelero el pulso, e instintivamente mis ojos se detuvieron sobre sus labios.

—Yo…

—Tenemos que hablar —Dijo con tono serio.

—Buenos días, chicos —Justo entraba en la cocina Eva. Me aparte de Ji y forcé una sonrisa.

—Buenos días.

— ¡Oh Dios! ¿Qué paso aquí?

El peor y mejor errorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora