Tenía que admitirlo, Ji era lindo, muy lindo. Sin embargo, la alegría que desbordaban su sonrisa y sus ojos, chocaba con mi estado anímico. Éramos como polos opuestos y aunque en teoría nos atraíamos, desde ya podía asegurar que romperíamos con las leyes de la física. Ese chico y yo, sencillamente no congeniaríamos.
—Ji, ella es Febe, mi sobrina —Para Fran siempre había sido como una familia, así que había quedado en decirles a todos que era su sobrina, “como una forma de protegerme”, claro, siempre buscaba lo mejor para mí, cosa que desde luego no me molestaba en lo mínimo. Ji, depósito con mucha delicadeza la guitarra sobre otra de las sillas que estaba a su lado y se puso de pie.
—Un placer —Dijo extendiéndome su mano.
—Igualmente —Conteste y estreche su mano. Su tacto me provoco un extraño sentimiento, como algo magnético, que me atraía a él. “Polos opuestos”. Vaya que me estaba tomando muy apecho lo de polos opuestos. No sé, si sentiría él lo mismo que yo, o si noto mi expresión, pues su sonrisa se extendió aún más al instante. ¡Rayos!
—Febe, ahora vamos para enseñarte tu habitación —Dijo Fran. Solté la mano del chico, que aun sujetaba sin percatarme.
—Si —Dije dándome la vuelta y siguiendo a Fran.
—Nos vemos, después —Dijo el chico. Me sentí cohibida por su sonrisa y mirada, la cual aun podía sentir clavada en mi espalda, por lo que camine torpemente hasta llegar a la escalera, donde al llegar respire aliviada.
— ¿Qué te pareció? —Pregunto Fran, mientras subíamos. Me encogí de hombros, no podía darle mi verdadera opinión desde luego.
—No sé. Supongo que normal.
— ¿Normal? —Sonrió divertido. De acuerdo, no era la mejor definición, pero decir que éramos como polos, no era una opción— Es lo más extraño que he escuchado sobre él, viniendo de una chica.
— ¿Qué te puedo decir? —Seguro las chicas tenían muchos otros calificativos, pero no iban conmigo. Mi habitación estaba al final del segundo piso, además del closet, tenía una cama, un pequeño mueble junto a ella y una mesita pegada junto a la ventana. En realidad era más de lo que hubiera esperado. Parecía tener papel tapiz recién colocado, gesto que me pareció desde luego muy lindo.
—Ji me ayudo con eso —Bueno al parecer ese chico todo hacia bien. Comenzando por tocar la guitarra.
—Quedo muy bien —Comente deslizando mi mano por la superficie de la pared.
ESTÁS LEYENDO
El peor y mejor error
Novela JuvenilTras varios sucesos, que darán un cambio radical a su vida. Febe tendrá que dejar a su mejor amiga, Hannia, para comenzar una nueva vida, sola en una ciudad donde solo conoce a Fran, quien es casi como un tío. Una chica dura y fuerte, así la cali...
