Capítulo 3

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Ni siquiera yo supe de donde salió la chica. Simplemente se arrojó sobre él y le planto un beso en la boca. Evidentemente sorprendido y pero sin ser demasiado brusco, aparato a la chica rápidamente de él.

— ¡Ji! —Exclamo ella su nombre, sonriendo. Puse cara de póker face y note el nerviosismo de Ji.

—Hola… —Por su cara, supe que no tenía la mínima idea de cómo se llamaba la chica. Vaya chico bueno, el que creía franco que era. De todos modos no me interesaba ser testigo de sus aventuras.  Avance hacia los edificios, seguro podría encontrar la oficina se servicio estudiantil, sin su ayuda—Espera Febe —Bueno, al menos se acordaba de mi nombre.

—No importa, puedo ir sola —Dije mirándolo con gesto serio— Sigue con tú… “amiga” —Comente con ironía. La chica creyó que le hacía un favor y me sonrió con un gesto cómplice.

—Gracias —Dijo con una sonrisa, sin contestar, me aléjese rápido de ahí. 

Sin duda Ji era además de un engreído, un golfo, si eso era. Quién sabe con cuantas chicas se “saludaba” tan efusivamente, que ni de sus nombres se acordaba. En fin, ese no era mi asunto, tenía cosas más importantes en que pensar.

Tal como lo pensé, encontrar la oficina académica no resultó nada complicado. Después de preguntar a un par de chicas y seguir las instrucciones que me dieron, llegue a un edificio que tenía en letras grandes “Oficina de asuntos estudiantiles” ¡Benditos letreros gigantes! Tuve que esperar dos turnos, para que me atendiera la secretaria y uno más para poder entrar a la oficina principal.

 —No habrá ningún problema —Dijo el académico— En 2 semanas comienzan clases, así que no has perdido nada del curso.

—Genial.

Lo bueno era que, al menos había podido terminar el semestre en Berkeley y no había muchas diferencias en cuanto al plan de estudios. Esa era una de las cosas que me había terminado de convencer de que esa universidad era la correcta. Hannia y yo, habíamos planeado graduarnos juntas, pues a pesar de llevar carreras distintas al estar en la misma institución, las fechas se empalmaban. Hannia había insistido mucho en que estudiara contabilidad junto a ella y a Ney, sin embargo los números no eran lo mío. Había estudiado diseño gráfico, lo mío eran las ediciones, los colores, todo eso me apasionaba. Bueno, pasaría dos años, ahí hasta la graduación, más me convenía adaptarme, eso me haría las cosas más fáciles.

En menos de una hora, estaba matriculada en la universidad. Ahora solo faltaba encontrar un empleo, para poder llevar ambas cosas. Me dirigí a la puerta de la oficina y ahí, apoyado en la pared, estaba Ji.

— ¡Febe! — ¿Por qué se acordaba de mi nombre?

— ¿Qué haces aquí?

—Pues vine a acompañarte.

—No hacía falta.

—Claro que sí. ¿Cómo te fue?

—Bien.

— ¿Ya eres mi compañera? —Tal vez eso era lo único malo de esa universidad, que tendría que verlo a él.

El peor y mejor errorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora