Junko se encontraba sentada en la cafetería, desmontando a un Monokuma por simple curiosidad y ostracismo, había abierto su estómago, pero se detuvo cuando su motivación se fue, aburriéndose inmediatamente y frunciendo el ceño.
"Eres aburrido." Murmuró Junko con los cachetes inflados, antes de empujar al Monokuma desmontado y tirarlo al suelo, miró a otro robot cercano a ella con seriedad. "Oye, tu."
"Aquí estoy, para servirle, Jefa." Dijo Monokuma haciendo un torpe saludo militar.
Junko suspiró con cansancio e hizo un gesto con la mano. "Quiero beber algo."
"¿Quiere que le traiga mi especialidad, señora?"
"¿Y cuál es tu especialidad?" Preguntó Junko con curiosidad.
Monokuma se infló con orgullo. "¡Agua de Jamaica, que es de limón pero que sabe a tamarindo!"
.
.
.
"¿No es agua sucia del inodoro, verdad?" Preguntó Junko haciendo una mueca.
El robot solo se rio con nerviosismo. "Eh... Tal vez."
Junko rompió a reír, siendo secundada por el Monokuma, aunque las risas duraron poco tiempo antes de que ella tomara un cuchillo de cocina cercano y lo partiera en dos.
La Modelo definitiva gruñó. "Ese maldito... ¿Por quién me toma? Ofreciendo agua de un excusado..." Dijo ella con una expresión molesta.
Esta no duro más de unos segundos antes de que ella girara a ver en otra dirección a otro Monokuma, quien la miraba con una expresión en blanco, aguardando órdenes.
"¿Quiere alguna bebida? Ya sabe, como la Pepsi-cola."
"Te dejare hecho Pepsi-cola sino me traes una." Dijo la rubia con una expresión iracunda, que luego cambió a una dulce sonrisa. "¿Puedes traerla, hermoso?"
"¡Si, señora!"
Y dicho eso, Monokuma se adentró más en la cocina, volviendo poco después con la bebida que Junko había pedido. La rubia se acomodó en su asiento a la espera de que su hermana llegara.
"Oye~, ¿Cuánto falta para que llegue?" Preguntó Junko aburrida, lanzando a un lado su bebida recién traída.
Monokuma colocó una expresión pensativa. "Mm... Yo diría que unos veinte segundos, Jefa."
Junko abrió los ojos con sorpresa, levantándose de su asiento y sacudiéndose el polvo de su falda, su hermana estaba a punto de llegar y le daría el recibimiento apropiado.
"Preparen las cosas, hijos míos." Ordenó ella en su personalidad de profesora, cuando varios Monokumas salieron debajo de las mesas de la cafetería.
Y con una rapidez vertiginosa, los Monokumas colocaron objetos de todo tipo en la mesa más grande y que los alumnos habían usado varias veces antes para comer en grupo, finalmente cubriéndola con un gran mantel cuando habían finalizado.
Un Monokuma se acercó a Junko, deteniéndose a un metro de ella. "¡Hemos terminado, Jefa!"
Junko sonrió complacida, antes de colocar una extraña pose, extendiendo ambas manos como si fuera lanzar algún tipo de poder oculto.
Monokuma ladeó la cabeza con curiosidad. "Acaso... ¿¡Quiere lanzar un Kamehameha!?"
"Error... ¡Hadouken!" Gritó Junko.
Y como por arte de magia, inmediatamente después todos los Monokumas presentes en la cafetería explotaron, cubriendo el lugar con una gran nube de humo.
Junko aprovechó el momento para sentarse en una silla de la gran mesa rectangular, mirando hacia la puerta de la cafetería a la espera de que su hermosa hermana apareciera.
¡Ella estaba muy emocionada! El hecho de que ahora hubiera sido traicionada y que su hermana viniera por ella a matarla era una sensación muy desesperante, se dio cuenta de que se estaba sonrojando furiosamente, pero no hizo nada por ocultarlo.
Cuando el humo empezó a disiparse, la Modelo definitiva pudo escuchar pasos, alguien había entrado a la cafetería, y Junko no necesitaba sus habilidades de analista para saber de quien se trataba.
Solo uno segundos después el humo se había disipado lo suficiente como para que Mukuro fuera visible, se acercaba a ella a paso lento con una expresión muy seria.
Junko no pudo evitar sonreír de forma tonta, como una chica perdidamente enamorada, sus ojos se encontraban repletos de ilusión. Su hermana tenía una esperanza demasiado brillante en sus ojos.
La rubia para este punto parecía un tomate de tan sonrojada que se encontraba, su hermana no había dicho nada y solo se acercaba lentamente, por lo que fue Junko quien decidió dar el primer paso.
"Mukuro, te ves muy hermosa, creo que me equivoque al decir que había un mundo de diferencia entre nosotras." Dijo Junko con una sonrisa embelesada. "Esa esperanza que rebosa en tus ojos es tan buena~, te hace ver irresistible, incluso para tu propia hermana..."
Silencio.
Mukuro solo seguía avanzando, encontrándose ya casi alcanzando donde Junko se encontraba.
"Esa esperanza..." Murmuró Junko intentando cubrir su sonrojo con sus manos inútilmente. "Esa esperanza... ¡Es desagradable!"
La sonrisa tonta de Junko paso al siguiente segundo a ser una demente, y sus ojos llenos de ilusión fueron convertidos en unos ojos que desbordaban una locura sin igual.
Junko tomo el cuchillo con el cual había cortado a Monokuma para arremeter contra su hermana, quien no se había inmutado ante la inesperada acción de la rubia.
"¡Esto se acaba aquí, Muku~!" Gritó Junko con locura antes de intentar apuñalarla.
ESTÁS LEYENDO
Danganronpa Re: IF
أدب الهواةUna clase de estudiantes es encerrada en el Instituto Kibougamine, sin recuerdos e instigados a matarse entre sí para poder salir, si uno de estos estudiantes recuperara la memoria por cuestiones del destino, ¿Podría detener el calvario que ocurrirí...
