Capítulo Final

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Makoto se había quedado en shock cuando entró al comedor, prácticamente todo se encontraba destruido, la explosión de la motocicleta de Mondo al chocar con la puerta había hecho estragos con el lugar.

El fuego se precipitaba por la entrada y el humo salía hacia las afueras, algunas mesas y sillas ardían en llamas, el Afortunado siguió su paso rápido, esquivando los obstáculos como podía, tragando saliva mientras veía multitud de armas tiradas en el suelo.

Makoto, al escuchar los disparos se había preocupado y decidido avanzar hacia la cocina a paso rápido, con Togami, Mondo y Kirigiri tras de él, esta última para asegurarse de que no se hiciera daño ya que aún estaba herido, los demás se habían quedado en el pasillo, siguiendo con la destrucción de los Monokumas inactivos y algunos de los heridos caminaron hacia la enfermería para tratarse.

Y luego, cuando Naegi pudo finalmente llegar a la cocina vio una escena que nunca jamás se borraría de su memoria:

Mukuro, la Mercenaria Definitiva miraba el cuerpo inerte de su hermana, Junko. Sin decir palabra, quieta, ella solo giró su cabeza un poco para verlos cuando llegaron... Su mirada era vacía y carente de vida.

Era la mirada de una persona que lo había perdido todo.

Su cuerpo estaba lleno de moratones y heridas, algunas parecían relativamente superficiales, otras no tanto, pero eran numerosas. La destrucción de parte de la cocina, los utensilios en el suelo y la sangre en varias partes de la habitación denotaban que la batalla había sido brutal.

El Afortunado no pudo evitar llevar las manos a su boca, viendo el cadáver de la Modelo, sintiendo como rápidamente la cocina se cargaba de un fuerte sentimiento deprimente y opresivo.

Todos los presentes sabían lo que había ocurrido sin siquiera preguntar, no había que ser muy listo, incluso antes de que la batalla comenzara sabían que cuando Mukuro había ido a la cocina a confrontar a la mente maestra alguna de de las dos no regresaría con vida.

Pero saberlo no era lo mismo que verlo, y la vista había sido impactante para todos.

Si bien las reacciones de Kirigiri y Mondo fueron más contenidas, aún se mostraban seriamente descolocados al ver la escena. Togami por su parte, solo se acercó a Fukawa, quien había vuelto a ser Shou, ofreciéndole un hombro para que ella pudiera apoyarse, dándose cuenta de la herida de bala en su pierna.

"¿E-Esa mujer es la verdadera mente maestra?" señaló Mondo con el dedo al cadáver de Junko. "¿Eso quiere decir que-?"

Kirigiri frunció el ceño en dirección al motero al ver su intento de sonrisa, negando lentamente con la cabeza para que se callase, evitando que hablase de más. No era el momento adecuado para reírse y cantar victoria cuando tenían un cadáver frente a ellos.

Tendría al menos por Mukuro, un mínimo de respeto, aunque Junko no lo mereciese.

Makoto por su parte, caminó lentamente hacia Mukuro, con esfuerzo ya que su herida en el estómago había empezado a molestarle de nuevo gracias a su carrera anterior, él se arrodilló al lado de la pelinegra, ignorando lo mejor que podía el cadáver de Junko.

El extendió sus brazos jalándola hacia su propio abrazo lentamente. Mukuro se resistió al principio, con el cuerpo rígido y sin decir palabra, sin siquiera ver al Afortunado, con la mirada aun fija en el cadáver de su hermana.

Sin embargo su resistencia no duró mucho tiempo, cayendo a los brazos de Makoto, como un hielo derritiéndose, ella lentamente enterró la cabeza en su pecho y lo abrazó con fuerza, el afortunado podía sentir como todo el cuerpo de la pelinegra temblaba.

Danganronpa Re: IFHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora