Para Mondo Owada estar enojado era algo cotidiano, criado en una familia de maleantes moteros era lo más normal para ellos, formando su fuerte carácter y siendo un rasgo definitorio de el mismo.
Pero él no estaba simplemente enojado en este momento, no, estaba furioso, y cualquiera en su lugar lo estaría igual o al menos se exasperaría ante la situación de la que le tocó ser participe.
No todos los días un Oso animatronico psicópata te encierra en una academia, obliga a matarte con tus compañeros, roba tu moto y por si fuera poco te hace participar en un juego insulso de piedra papel o tijeras que no tenía ningún sentido porque Monokuma solo podía sacar papel y por ende estaba condenado a la derrota en cualquier circunstancia imaginable.
Al menos, para él, todo estaba a punto de terminar, es decir, después de recuperar su moto, tuvo que jugar 30 veces Piedra-Papel-Tijeras con Monokuma, ganando en todas las rondas de manera aplastante para recuperar sus llaves...
Lo último que faltaba es que Monokuma lo obligara a participar en otro juego para darle combustible.
Y solo pensar eso le enfurecía.
Segundos pasaron, mientras Mondo volvía a sacar tijeras, ganando de nuevo como todas las veces anteriores.
"¡Listo, oso de mierda, ya gané!" Masculló Mondo con los dientes apretados hacia el oso, quien tenía un aura depresiva a su alrededor.
"¡Eso no es justo!" Exclamó Monokuma con desesperación. "¿No quieres jugar de nuevo?"
"¡Por supuesto que no, maldición, dame las malditas llaves!" Gritó el Motero con enojo, mientras se acercaba con rapidez y le quitaba su premio de un solo tirón.
Mientras Mondo comenzaba a caminar hacia su moto, Monokuma intentó saltar a detenerlo, sin éxito ya que fue ignorado olímpicamente por el motero, así que él, sin nada más que hacer decidió tomar medidas drásticas.
"¡Espera, espera! ¿Por qué no jugamos de nuevo? ¡Te daré el mejor premio y te prometo que será la última vez!"
Las venas de Mondo eran completamente visibles cuando se giró para gritarle a Monokuma. "¡Ya dije que no, deja de joder!"
"Upupupu, ¿ni siquiera jugarías para ganar la libertad de ti y los demás estudiantes?" Preguntó Monokuma con burla, mientras que como era habitual, sacaba de la nada un botón que tenía escrito "Botón de escape" en él.
Silencio.
La furia de Mondo no disminuyó en lo absoluto, de hecho, se encontraba enojándose más y más con el pasar de los segundos, pero no negaría que se encontraba sumamente interesado en lo que Monokuma había propuesto e intentó mantener lo más posible el control.
Monokuma caminó por el gimnasio con tranquilidad. "Este botón abrirá las puertas que conducen al exterior. Confió en que esta vez no podrás derrotarme así que lo apostare para que veas que estoy dispuesto a darlo todo."
"¿Y cómo sé que es real?" Preguntó Mondo con seriedad y veneno en su tono, estaba a punto de montarse en su moto, pero desistió de hacerlo, al menos por ahora, interesado en lo que Monokuma le hablaba.
El Oso solo sonrió mientras le lanzaba el botón a Mondo sin avisar, haciendo que este lo tomará con fuerza entre sus manos antes de que cayera al suelo y se rompiera.
Monokuma aplaudió de forma leve con sus patas, mientras que parte de la madera del gimnasio fue removida de forma automática mientras una pantalla emergía del piso, pantalla que proyectaba una imagen de la puerta de la academia.
"¿Qué se supone que es esto?" Preguntó Mondo con el ceño fruncido.
Monokuma suspiró. "No seas tonto, Jo... Solo presiona el botón de escape y dime que sucede."
El Motero definitivo hizo silencio, mientras miraba atentamente a la pantalla que mostraba la puerta de entrada, a pesar de ser terco, impulsivo y prepotente, Mondo Owada no quería ser víctima de una trampa producto de Monokuma...
Por lo que miró el botón de escape cautela, analizando el sí presionarlo o no.
Silencio.
.
.
.
"¡Oh, vamos, no te quedes allí como un tonto!" Exclamó Monokuma con desesperación. "¡Solo es un simple botón, no es tan difícil!"
"¡No fastidies, Oso de mierda, no sé si esto es una trampa!"
"¡Entonces, pongámoslo más fácil para ti! ¡Te prometo que ese botón no te hará ningún daño, ni el más mínimo!"
"¡Eso solo significa que este botón activará algo que me matará!"
"¡No seas tonto!"
"¡No me grites y no me digas tonto, joder!"
"¡Y tú no uses palabrotas conmigo, que soy tu director!"
"¡Silencio, maldito oso!"
Monokuma enfureció ante las réplicas de Mondo. "¡Lo haré aún más fácil! ¡Si no presionas ese botón serás un infractor y te matare aquí mismo!"
"¡Eso no es justo!" Se quejó el Motero con ira, sentía como sus venas estaban a punto de explotar y solo era cuestión de tiempo que perdiera el control de lo enojado que se encontraba.
"¡Yo decido lo que es justo! ¡Y ahora, presiona ese botón!"
Mondo tragó saliva ante la encrucijada en la que estaba ahora, pero no le quedaba de otra, por lo que con sumo pesar y miedo —Aunque él nunca lo admitiría— tocó el botón de escape esperando lo peor.
Pero grande fue su sorpresa cuando en la pantalla la puerta se había abierto, pesadamente y haciendo un gran ruido, parte del exterior, difuminado por el brillo era visible y ni siquiera Mondo fue incapaz de no sonreír con ligero atisbo de esperanza.
"Cierra la puerta." Ordenó Monokuma con tono sombrío.
Mondo de mala gana hizo lo que le pidieron, mientras suspiraba y giraba a ver al Oso.
"Entonces, puedo darte el botón de escape. Sin embargo... ¡Tendrás que derrotarme 25 mil veces en Piedra-Papel-Tijeras!"
Silencio.
.
.
.
Clic.
Ese era el sonido de la ira de Mondo rompiéndose, como un vaso de agua desbordándose...
Todo el miedo y la preocupación del Motero definitivo desaparecieron por un momento, dando paso a la completa ira. Sintió que sus dientes se apretaban y lo último que recordó haber hecho fue patear a Monokuma con toda su fuerza...
ESTÁS LEYENDO
Danganronpa Re: IF
FanfictionUna clase de estudiantes es encerrada en el Instituto Kibougamine, sin recuerdos e instigados a matarse entre sí para poder salir, si uno de estos estudiantes recuperara la memoria por cuestiones del destino, ¿Podría detener el calvario que ocurrirí...
