Día 8

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Día 8: De Compras.

Ukyo estaba nervioso por la compra que acababa de hacer, no sabía si a Ryusui le iba a gustar.

— ¿Listo? — pregunta Gen con una sonrisa — Los chicos llegan hoy del viaje.

Ukyo toca la pequeña caja que tenía en el bolsillo de su chaqueta y mira a su amigo — Algo, aún me extraña que no te hayas ido está vez con ellos.

Gen que terminaba de tomar su refresco, pasea sus ojos en las tiendas de ropa — Decidí tomar un tiempo libre, para ver a estar con mis amigos. Aunque Senku se enojo un poco conmigo.

Ukyo se ríe un poco y le responde — Es que Senku ama tenerte a su lado, eres su amuleto de la buena suerte.

Gen le guiña un ojo ante su repuesta — Eso lo comprobaremos cuando llegue y le pregunte como le fue en el viaje.

Ukyo asiente y revisa su teléfono, era un mensaje de Ryusui informándole que el avión ya estaba despejando para Japón. El albino toma una respiración profunda y trata de calmar la ansiedad que estaba creciendo.

¿Y si no le gustaba el regalo?

Tal vez era algo muy sencillo o precipitado, a lo mejor ni quería el regalo y lo viera como una atadura. Ryusui siempre ha demostrado ser un hombre libre y salvaje, viajando por el mundo rompiendo todas las reglas que le impusiera. Tal vez él no quería una vida tranquila o el regalo le pareciera demasiado simple, para su vida extravagante.

Ukyo trata de apartar esos oscuros pensamientos de su mente y acompaña a Gen a comprar algunas prenda de ropa. Quería elegir algo sexy según sus palabras para cuando Senku llegará, hay que mencionar que también obligó a Ukyo comprar ropa. Para que no siguiera vistiéndose como un viejo, Ukyo no creía que se vistiera de esa manera.

*******************

Llega a la mansión donde vivía con Ryusui, en ese momento se encontraba algo vacía. Solo había sirvientes que solo lo trataban bien por ser el novio del dueño de la casa y Francois que era quién lo trataba bien, como un amigo siempre acompañaba a Ryusui en sus viajes se negocios.

Suspira y mira todo su alrededor, no había nadie que le diera la bienvenida. Se notaba triste el lugar, ¿así lo veía Ryusui cada vez que llegaba de viaje?

Ukyo trata de cambiar eso y abre más las cortinas de la sala, saca algunas vela olor a brisa marina y las coloca en lugares específicos para animar el ambiente.

Coloca un poco de música animada, nada deprimente. Para después llamar a Ryusui y preguntarle como a que hora llegaría.

Grande fue su soprersa cuando le dijo que ya estaba llegando a la mansión, Ukyo cuelga y sale para ver la limusina llegar. Observa como Ryusui y Francois salen del auto, sonríe y se acerca a recibirlos. Abraza primero a Francois y riéndose al ver como su novio lo esperaba con los brazos abiertos, la cara que puso al abrazar primero a Francois fue demasiado divertida y aprovecho para tomarle una foto.

— Tú novio soy yo, no Francois — se queja el rubio con un puchero en los labios.

El de ojos verdes esmeralda se ríe por la expresión tal infantil de su salvaje pareja y lo besa en los labios, un beso que demuestra cuanto se extrañaron — Pero a ti te beso y a Francois no, además que los extrañe a ambos.

— Apuesto que solo extrañaste la comida de Francois.

Ukyo se sonroja y le da un golpe en el pecho, Ryusui se queja un poco y es aunque su novio pareciera débil, el muy enano tenía fuerza.

— No digas esas cosas, ¿que pesará Francois de mí?

— Que tiene un excelente paladar joven Ukyo, ahora si me disculpan iré a llevar las maletas a la recámara.

Ambos asiente y el ángel siente como los brazos del dragón en su cintura abrazándolo desde la espalda, mientras que le daba pequeño besos en el cuello — ¿Me extrañaste?

Ukyo  se voltea y lo mira a los ojos, mientras que juega con el cabello liso y dorado de él — Mucho, me dejaste solo por un mes.

Ryusui lo besa en los labios — No volverá a pasar, prometo no irme por tanto tiempo.

Ahora es Ukyo quién lo besa, dándole la bienvenida que su novio se merecía.

*******************

Ukyo está sentado en la cama con vista al jardín, mientras que Ryusui duerme a su lado. Era demasiado hermoso incluso durmiendo, aún no podía entender como ese chico tan energético y salvaje pudo fijarse en él.

Abre una de las gavetas que tenía la mesita de noche y saco la cajita negra que tenia escondida, se asegura que Ryusui siga durmiendo y la abre, puede ver las dos argollas simple color negro que había comprado el otro día.

La idea era comprar un anillo que se identificará con Ryusui, pero ninguno le decía que ese era su novio. Hasta que vio dos argollas negra en una joyería, eran anillos de compromiso.

La dueña de la joyeria también le dijo que el anillo negro significaba elegancia, moda, para persona sofisticada, ese color de anillo también representaba la abundancia, felicidad, salud y fuerza, que las personas que lo portan desprenderá una imagen de confianza y estilo.

Prácticamente el anillo gritaba Ryusui por todos lados, pero aún quedaba la duda si le iba a gustar o no. Tal vez como no tenía ninguna piedra preciosa, el codicioso dragón le diría que no.

— Ukyo, ¿me pedirás matrimonio?

Tan concentrado estaba, que no había notado que hace rato se había levantado su novio. Cierra la caja del susto y trata de esconderlo en sus manos, aunque el rubio ya lo hubiera visto.

Escucha la risa de Ryusui y le entra un escalofríos en la piel, ¿por qué tenía que tener una risa tan hermosa? ¿Y por qué se veía tan guapo y sexy recién levantado? Eso era injusto hasta para las modelos de revista.

La piel de gallina se incrementa, cuando siente una de las manos de Ryusui recorrer sus espalda.
— ¿Que pasa? ¿No te quieres casar conmigo?

Ukyo niega con la cabeza y le dice — Es que son muy simple los anillos.

Ryusui que se había vuelto acostar, se sienta otra vez y toma con cuidado la barbilla de su novio para mirar esas esmeralda que lo volvían loco — ¿Que más joyas puedo pedir de las que tengo en tus ojos? Con esas joyas, ya tengo todos los tesoro de este mundo.

Ukyo llora de ternura y alegría la escuchar eso, abraza a su pareja y le dice — Te amo y en verdad me quiero casar contigo, pero no quiero que sientas que te amarro de alguna manera. Me gusta lo libre que eres, es lo que más amo de ti.

Ryusui sonríe por el abrazo y le corresponde — Yo también te amo Ukyo.

Después de darse un dulce beso en los labios, Ryusui toma la caja donde estaban los anillos y la abre. Sonríe para ver esas hermosas joyas, se coloca uno de los anillo y ríe de felicidad.

— Es hermoso y es perfecto, me encanta Ukyo.

El chico sonríe y se acomodo entre los brazos del más alto, mientras use ambos miran el anillo, después de todo no fue una mala compra.

El chico sonríe y se acomodo entre los brazos del más alto, mientras use ambos miran el anillo, después de todo no fue una mala compra

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30 Días RyuKyo Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora