En Carolina del Sur todo es soleado y los vecinos son amigables, sin embargo, Nia siempre se ha visto atrapada en sus recuerdos dolorosos de la infancia con su padre que no le permiten avanzar y que suele olvidar abusando de sustancias tóxicas hasta...
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Lucas Arnett
Maya está molesta conmigo desde hace una semana que la dejé en visto cuando me preguntó si podía ir a la pequeña reunión por el cumpleaños de Nia. Me evita y además me tiene bloqueado de todas sus redes sociales. Bruc me dijo que era normal que se molestara conmigo, puede que haya pensado que Nia me importaba más que ella. Y la verdad es que no, ambas me importan mucho. Mientras estoy en las gradas del campo de fútbol espero a que Nathan termine su entrenamiento de cada jueves. Sé que Maya estaba aquí porque Samantha está esperando a su novio para poder irse a casa todos juntos. Para ponerlos en contexto, Nathan y Samantha volvieron. No sé qué pasó entre ellos, pero para cuando me di cuenta, ya estaban juntos otra vez.
Busqué a Maya con la mirada hasta que la encontré sentada en la esquina de las gradas divirtiéndose con Sam y tomándose selfies juntas.
—Maya.
Ella me miró y de inmediato me ignoró.
—¿Podemos hablar?
Ya no sonreía y siguió ignorándome.
—Lamento haberte dejado en visto el otro día, perdón.
Maya resopló y dijo algo en el oído de Samantha, luego se levantó de su asiento y me hizo señas con la mano para que la siguiera. Al llegar al otro lado de las gradas, preguntó con molestia.
—¿Qué quieres, Lucas?
—Pedirte disculpas. Estuvo mal que no te avisara sobre el cumpleaños de Nia. Sabes que mi padre y su madre están saliendo, así que...
—¿Cómo estuvo? —interrumpió.
—Bien, gracias, pero ese no es el punto. Lo que quiero decir es...
—¿Ella te gusta? —cuestionó repentinamente tomándome por sorpresa.
No dije nada.
—Lucas, sé honesto conmigo. ¿Nia te gusta?
—No, ella es mi amiga solamente. La que me gusta eres tú.
—Eso no es cierto.
—Claro que...
—No —interrumpió con brusquedad—. Lo niegas, pero en el fondo sabes que es cierto.
—¿Por qué estás tan segura?
—Porque lo puedo ver. Es muy obvio. Tus ojos te delatan —Maya se rascó la punta de la nariz. Estaba molesta y frustrada—. Una chica que estaba en el sótano con nosotros el día de la fiesta me dijo lo que hicieron Nia y tú cuando fui a hablar con Nathan. Dijo que nunca había visto tanto interés y preocupación en tus ojos como cuando la miraste —Maya no me permitió hablar—. Además, cuando la policía llegó a la fiesta de Alan, tú fuiste el primero en ayudar a Nia a salir de ahí. Fuiste el primero en preocuparse por ella a pesar de que sus amigos estaban ahí, y ni siquiera te acordaste de mí. Si no me hubiera acercado contigo, tú me hubieras dejado.