En Carolina del Sur todo es soleado y los vecinos son amigables, sin embargo, Nia siempre se ha visto atrapada en sus recuerdos dolorosos de la infancia con su padre que no le permiten avanzar y que suele olvidar abusando de sustancias tóxicas hasta...
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Nia Relish
Intenté quitarlo de encima, pero mis brazos estaban tan pesados que no lo logré. Mis acciones solo hicieron que me tomara con más fuerza de las mejillas. Gemí y gruñí para implorarle que se detuviera, pero no resultó. Su lengua buscó la mía y se aferró a ella incluso cuando yo no podía moverla. Luego su mano fría y delgada se abrió paso debajo de mi playera blanca hasta llegar a la cuna de mis pechos. Las lágrimas salieron de inmediato. Puede que no esté del todo consciente, pero esa asquerosa sensación de que alguien está poniendo su boca sobre mí me da bastante asco. Alguien que claramente no es Lucas. Lamió mi cuello y bajó a mi pecho.
—No...
Apenas me podía escuchar a mí misma.
—Shhh. No tardaré nada.
Jackson levantó mi playera y de inmediato me sentí expuesta. Su aliento se sintió cerca de mis pechos, así que intenté empujarlo y darle manotazos en la cara. Él tomó mis brazos con fuerza y los colocó arriba de mi cabeza para inmovilizarse más. Observé el techo manchado una vez más con la humedad de mis lágrimas sobre mis mejillas.
Ayuda. Necesito ayuda.
¿Dónde rayos estoy? No conozco la habitación.
Lucas Arnett
Ya no sabía en dónde más buscar. Nadie la vio irse y ni Maya ni Bruc la encontraron. Lo único que tenía de ella, y me aseguraba las palabras de Hunter, era su celular. El fuerte golpe que recibí de Hunter en mi abdomen me dolía como el infierno, dolía más de lo normal. Mi doctor me recomendó no hacer movimientos pesados y mucho menos golpearme cerca del abdomen porque sería mortal para mi cáncer. En este momento no me importa eso, me importa Nia.
¿Qué hago si no la encuentro a tiempo? ¿Qué le diré a su madre? ¿Qué le diré a ella?
La decepcioné.
—Hay que buscar a Nora.
—Yo la vi en la sala de juegos —dijo Bruc.
—Ustedes vayan por ella, yo iré a buscar a Jaqueline. Esa perra debe saber algo.
Maya se separó de nosotros corriendo apresuradamente.
En cuanto llegamos a la sala de juegos, Bruc y yo visualizamos a Nora. Bruc se acercó a ella y la tomó del brazo con fuerza para llevarla lejos de la mesa de poker en la que estaba sentada con las piernas cruzadas.
—Pensé que eras gay, Bruc. ¿En serio estás tan necesitado?
—¿Dónde está Nia?
—No sé. Ya no somos amigas.
—No te hagas la tonta con nosotros —interrumpí—. Sé que convenciste a Jaqueline para que le diera un somnífero a Nia y Jackson pudiera llevársela. Dime dónde demonios está.
—Dime qué cosa le ves que ninguna de las otras chicas cuerdas no tengan.
—Solo dinos dónde está Nia y ya —ordenó Bruc.
—No lo sé —Se acercó a mí y me miró fijamente con una mirada retadora—. Y no me importa dónde esté o qué le vaya a pasar —En un movimiento que no vi venir se acercó a mis labios y me robó un beso corto—. ¡A la mierda con Nia!
Nos hizo una seña obscena con su dedo medio y se largó de la sala. Estaba a nada de seguirla, pero el brazo de Bruc me detuvo. El rostro le había cambiado por completo después de haber visto la pantalla de su celular.
—La casa abandonada.
—¿Qué? ¿Qué casa abandonada?
—Jaqueline le dijo todo a Maya. Jackson se llevó a Nia a la casa abandonada que está dando la vuelta.
Bruc me siguió directo a la salida y ambos fuimos corriendo a la casa de la que habló Maya. La puerta estaba bastante deteriorada y se veía vieja. Intentamos abrirla, pero estaba atascada con algo. Bruc la pateó repetidas veces hasta que logró romperla. Corrí y subí las escaleras para buscar a Nia y a Jackson. Mis puños añoraban tener el rostro de Jackson como pera de entrenamiento. Mi respiración estaba agitada y temía que mis dientes se rompieran por la fuerza con la que apretaba mi mandíbula. En la planta alta había solo tres habitaciones, dos de ellas tenían la puerta abierta y solo una tenía la puerta cerrada. La pateé con todas mis fuerzas y logré romperla.
Lo que mis ojos vieron me hirvió por completo la sangre.
Los pantalones de Nia estaban tirados a un lado de la cama vieja en la que ella se encontraba acostada con los ojos cerrados. Su cabello le cubría casi la mitad del rostro. Estaba en ropa interior y él le estaba besando las piernas. Jackson me observó, pero no le permití moverse en lo más mínimo y me abalancé contra él.
Le pateé la espalda para que se alejara de Nia. Él cayó al suelo y entonces la lluvia de puños le cayó encima. Lo tomé del cuello de su chaqueta y lo azoté contra el suelo demasiadas veces. Jackson me tomó de las muñecas y las apretó con todas sus fuerzas mientras escupía sangre de su boca.
—¡Dije que Nia sería mía! ¡Yo lo dije! ¡Y lo estoy cumpliendo!
Volví a golpearlo más fuerte.
—Nia, Nia, ¡ey! Tienes que despertar, Nia —hablaba Bruc—. ¡Nia, despierta! Lucas, Nia no abre los ojos.
Escuchar esas palabras hizo que me desconcentrara de propinarle golpes a Jackson y pusiera mi atención en Bruc. Fue un grave error que lo hiciera porque Jackson me dio un cabezazo muy fuerte haciendo que mi ceja sangrara y yo me quitase de encima de él.
—¡Aléjate de ella! —Amenazó sacando una navaja de su bolsillo—. ¡Los dos! ¡Fuera de aquí! Dejen que termine con mi chica y después veré qué hago con ustedes.
—Jackson...
—¡Aléjate de ella, Bruc!
Su mano estaba tensa y nos señalaba con la navaja mientras sus ojos negros y hostiles nos observaban con cuidado. Jackson estaba concentrado en Bruc, así que aproveché para llegarle por las piernas y tirarlo hacia atrás. Eso causó que soltara la navaja y Bruc la tomase en su poder. Jackson me dio una patada en la cara y después en el estómago.
Fue horrible y dolió horrible.
Iba a volver a golpearme una vez más, pero no pudo hacerlo porque Bruc le enterró la navaja en un costado de la espalda haciendo que gritara del dolor y se derribara hacia el suelo. Se retorció y comenzó a maldecirnos a Bruc y a mí. Bruc me ayudó a levantarme del suelo mientras que yo tomaba mi abdomen con una mano del dolor que sentía.
Maldito seas, Jackson.
Bruc había recogido la ropa de Nia y me ayudó a cubrirla con su chaqueta negra. Intenté cargarla fuera de la casa abandonada, pero no la aguante y además me dolía demasiado mi cuerpo para hacerlo. Bruc fue quien la cargó y yo me llevé a Jackson a rastras de la casa. Maya había llamado a la policía para que arrestaran a Jackson y así fue. Lo dejamos en la calle con Nathan y Maya custodiando mientras llegaba una patrulla.