En Carolina del Sur todo es soleado y los vecinos son amigables, sin embargo, Nia siempre se ha visto atrapada en sus recuerdos dolorosos de la infancia con su padre que no le permiten avanzar y que suele olvidar abusando de sustancias tóxicas hasta...
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Nia Relish
—¿Estás segura de esto? —inquirió mi madre.
—Sí.
—¿El mismo lugar?
—En realidad, me gustaría que Odette me recomendara otros lugares. Donde estuve no parecía un centro de rehabilitación, sino una cárcel.
—Dime por qué has decidido esto, Nia —preguntó Odette.
—Porque ya no quiero ser un problema andante. Quiero estar bien. Quiero volver a ser una persona sana, quiero ser una mejor hija, una mejor hermana, una mejor amiga y una mejor novia. Quiero ser yo. Quiero ser Nia Relish. Quiero recuperarla.
—En ese caso —Odette sacó una libreta gris del cajón de su escritorio—, puedo recomendarte dos lugares que en lo personal me gustan mucho para ti. Son dos centros de rehabilitación que están a dos horas de aquí. Uno se llama "Los sobrevivientes" y el otro es "La comunidad". Estos son los números telefónicos.
Odette arrancó una de las hojas de su libreta gris y se la dio a mi madre. Por primera vez le había pedido que entrase conmigo a terapia. Y es que esta mañana, cuando Lucas estaba saltando de mi ventana apenas había salido el sol, lo decidí. Supe lo que haría: Regresaré otra vez a rehabilitación. Es lo que quiero, y es lo que le dije anoche a Lucas de la manera más cursi y ridícula que encontré.
—Voy a conseguir ayuda. Se la pediré a Odette y cuando me sienta preparada, iré por ti para amarnos toda la vida y estar juntos hasta que nuestros corazones de papel nos lo permitan.
—Nia, debo deci...
—Porque es lo que quiero y es lo que necesito. Porque, Lucas, tú me haces sentir de una manera que no puedo explicar con palabras. Inefable.
Odette nos explicó a mi mamá y a mí que en "Los sobrevivientes", su hermano Malcolm trabaja ahí, dijo que me haría de mucha ayuda saber que un familiar de ella está trabajando en ese lugar para poder vigilar que todo vaya bien conmigo. También nos comentó sobre "La comunidad", dijo que es un lugar muy bueno en donde hay un enorme patio para estar al aire libre en las horas de convivencia y recreación. En lo personal me pareció mejor idea ir a la primera opción. Por el hermano de Odette más que nada.
—Puedo comenzar con los trámites justo ahora. Solo dime que sí y lo haré.
—Lo que decidas, cariño —Mamá apretó mi mano.
—Sí.
♥♥♥
Lucas y yo hicimos un fuerte de sábanas en mi patio trasero en el que estuvimos como una hora y media. Él estaba tocando su guitarra y yo estaba leyendo el libro que Odette me regaló la primera vez que nos vimos. Lucas se encontraba acostado con su cabeza en mis piernas. Aproveché la posición en la que estaba para recargar mi libro en su cabeza. Pusimos una cobija morada para cubrir el pasto y que no nos picara, aun así las hormiguitas que habitaban en él se hicieron presentes en mi brazo. Sus pequeñas patas me hacían cosquillas lo cual me hizo soltar una pequeña risa.
—Son las hormigas, ¿verdad?
—Sí.
—Coloca tu brazo en el pasto y deja que se baje sola.
Lo hice y la hormiguita lentamente se bajó de mi brazo.
—¿Ya acabaste? —pregunté.
—Sip. ¿Y tú? ¿En qué página vas del libro?
—Doscientos treinta y tres. Pronto lo terminaré.
—¿Es interesante?
—Sí. Hay una frase de un personaje que no me dejó dormir durante dos noches.
—¿Cuál?
—"Todo el mundo pertenece a todo el mundo" —recité—. Es de Mustafá Mond, el interventor. No le encuentro mucho sentido, pero me gusta.
Sonreí y Lucas también. El timbre del celular de Lucas sonó.
—Es Maya. Nos invita a su cumpleaños y al de Bruc, es hoy por la noche. Harán una... —frunció el ceño confundido— fiesta de malvaviscos.
—¿Fiesta de malvaviscos?
—Fiesta de malvaviscos —afirmó—. Mira.
Lucas me enseñó el mensaje de Maya para reiterar lo que dijo sobre la invitación. No tengo idea de lo que es una fiesta de malvaviscos y no sé de qué trata.
—¡Ah! Escucha. Dice que es una especie de fiesta donde lo único que hay para comer son malvaviscos, sándwiches de malvaviscos y brochetas de malvaviscos bañadas en chocolate. Básicamente cualquier comida que tenga malvaviscos. Dice que habrá una enorme fogata en su patio trasero donde podríamos estar derritiendo los malvaviscos.
Ahora todo está claro.
Lucas dijo que la fiesta era a las nueve de la noche. Faltan tres horas para que empiece. Mientras esperábamos la hora para la fiesta, Lucas y yo entramos a mi casa, ya que las hormigas de mi patio no nos dejaban disfrutar de nuestra casa de sábanas.
Alli y Oliver están todo el tiempo juntos. No sé si es porque son muy buenos amigos o porque mi querido y rubio hermano está empezando a gustar de Alli. Lo digo porque ya he logrado visualizar algunas veces que cuando Alli está concentrada jugando un videojuego, él se queda observando cada gesto que hace con ojos de borrego a medio morir. En definitiva los Arnett tienen algo que a nosotros los Relish nos hipnotiza.
Lucas y yo jugamos Scrabble todo el tiempo. Me moría de risa con cada palabra que inventaba Lucas cuando no se le ocurría ninguna para completar en su turno.
—¡Kagar!
—¿Qué? —cuestioné entre risas.
—Ya está. Kagar. Boom, gané.
—¿Qué es eso? Kagar con K no existe.
—¡Claro que sí!
—¡Claro que no!
—¡Búscalo! ¡Búscalo en Google! —exclamaba mientras señalaba con su dedo mi celular.
Lo busqué y resultó que Kagar es un pueblo que está en Alemania. ¿Cómo rayos supo de su existencia? A duras penas sabe cuántos continentes hay.
Me sorprende.
—Yo no miento, mujer. Te dije que sí existía. Es el único pueblo que aprendí que está en Alemania. Todo por el nombre que tiene.
Reí y él guiñó un ojo.
—Son las nueve y media, será mejor que nos vayamos.
Ya es tarde y la fiesta de Maya comenzaba a las nueve en punto. Sin más rodeos fui corriendo a mi habitación por una chaqueta y aproveché para cepillarme el cabello porque lo tenía demasiado despeinado. Al bajar las escaleras, percibí a Lucas ya listo de pie frente a la puerta para irnos. Le avisé a mi madre por mensaje que iría a un cumpleaños con Lucas, ella aceptó y me avisó que estaba a unas cuadras de llegar a casa. Yo le pasé la noticia a mi hermano y Alli, posteriormente, ellos asintieron con la cabeza.