Capítulo 33

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Nia Relish

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Nia Relish

Este mes me dediqué a cumplir todo lo que Lucas quería. Estuve con él y solo para él. Tuvimos noches de películas y pijamadas en las que Alli y mi hermano siempre nos interrumpían. Hemos ido al cine y después de meses de no ver una película de terror, lo hice con Lucas. Creí que no terminaría de verla, pero en realidad me encantó. La semana pasada, Lucas me pidió que le enseñara a patinar sobre hielo, así que fuimos al mismo lugar que usamos para celebrar mi cumpleaños.

—Mierda, mierda, mierda. No puedo. Maldita sea, no tengo equilibrio.

—Cálmate. Estás aprendiendo.

—No me sueltes, mujer.

—No te estoy soltando —contesté entre risas.

—¡Te suda la mano!

Después planeamos ir a un acuario donde había tiburones blancos, medusas y hermosos peces. Seguimos con el museo de historia natural y estuvimos la mayor parte del tiempo en la sección de dinosaurios. Lucas compró una gorra con forma de pterodáctilo y yo una botella con un dibujo prehistórico grabado en él. Lucas recorrió el museo como si nunca antes hubiera visto uno, parecía un niño pequeño que acababa de entrar a su propio mundo mágico. Cada oportunidad que tenía la usaba para lanzarme un dato curioso sobre la especie de dinosaurio que estaba frente a nosotros. Fue bastante lindo verlo tan feliz y con los ojos llenos de gozo.

Durante esas semanas, Evan habló conmigo y me dijo que sentía mucho no haberme hablado sobre el cáncer de Lucas. Dijo que era difícil para él y para Alli tocar el tema. Alli sabe y está consciente del tiempo de vida que le queda a su hermano, pero algo que me sorprende bastante es que no se muestra triste por lo que pasará. Obviamente lo está, pero no lo demuestra, Alli es fuerte y estoy segura de que lo es más que yo. Se ha preparado para ese momento desde pequeña y dice que será fuerte cuando suceda.

Hace tres días, Lucas decidió contarle todo a Bruc y Maya. Me pidió que estuviera a su lado mientras lo confesaba y eso hice.

—Pueden contárselo a Nathan y Sam si es lo que desean. Por mí no hay problema, ya no.

Bruc se acercó a Lucas con los ojos llorosos y una sonrisa triste. No formuló ni una palabra, solo lo abrazó. Le dio un fuerte abrazo y Lucas le correspondió. Maya me abrazó a mí y después a Lucas. Maya es una persona que demuestra sus sentimientos muy fácilmente, lloró y lloró por un buen rato hasta que después se calmó.

—Cualquier cosa que necesites, Lucas. Sabes que estamos para ti —Volteó a mí—. Estamos para los dos.

Bruc pausó su negocio de suministros para pasar el tiempo con su mejor amigo y Maya suspendió el club de fotografía al que asistía para disfrutar con Lucas, su hermano y conmigo. Nathan y Sam se unían de vez en cuando, también Vanessa y Dennis. Era un gran conflicto que Bruc y Dennis estuvieran en el mismo lugar, ya que su enemistad sigue siendo más que clara. Jamás llegan a los golpes, solo son peleas verbales en las cuales ninguno de los dos gana debido a que Maya los regaña como si fuera la mamá de ambos. A Bruc le da un zape y a Dennis le jala las orejas, sino es que a ambos.

Corazones de papelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora