Capítulo 17.

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¿Alguna vez habéis sentido un impulso?, ya sabéis... ¿Cómo podría explicarlo?

Las inauditas ganas inexplicables de hacer algo sin razón aparente.

Algo que tu corazón... o lo que mierda sea... te obliga hacer sin que tu mente racional intervenga, solo hacer algo que te nace hacer.

Pues en esos momentos Volkov estaba sintiendo aquello.

Volkov terminó de fumar su cigarrillo mientras no quitaba vista del ojiazul que acaba de abrazar a Horacio.

Celos, sentía celos que hace tiempo había dejado de sentir. Pero no podía hacer mucho más que tirar la colilla del cigarro y pisarlo con la punta del zapato sobre el suelo mientras expulsaba el resto de humo que aún quedaba en el interior de su garganta.

Tomó su patrulla y puso rumbo a comisaría, ya que se convenció que debía de dejar atrás a ese chico. Ya había tenido relaciones de una noche anteriormente, sería algo que superaría con facilidad.

Además, ¿Que le importaba que ese muchacho repelente y desobediente se abrazara con alguien?, como si se lo quería follar, le era indiferente.

O bueno... quizás no tanto...

Poque Volkov pisó el pedal obligando a que el patrulla se detuviera en seco.

Resopló aferrándose al volante y seguido apoyó la cabeza allí mismo.

Las inauditas e inexplicables ganas de ir a visitar a aquel maldito de cresta le estaban ahogando.

Los sonidos del claxon de los coches le advirtieron de que más gente se estaba estacionado tras él.

El muy imbecil no tenía otro sitio que mitad de la carretera.

Apoyó sus brazos en el volante también y agarró sus cabellos. Estaba al punto de la desesperación.

–¡Muévete capullo!–Gritó un hombre seguido de un sonido de claxon.

Volkov no lo hizo.

–¡¿Y este tarado?!, ¡Aparta hijo de puta!

Volkov no se movió ni un centímetro.

☯️☯️☯️

–¿Te conté la vez que me pegué con un perro por droga?–Dijo el médico sosteniendo una bandeja en sus manos, al igual que lo hacía Horacio.

–¿Qué hiciste qué?

–Bueno, fue una larga historia, no me juzgues...

–No te puedo creer Claudio...

–Qué contentos, ¿no?–Dijo Will que se encontraba sentado en la mesa justo donde estos iban a comer.

La mesa habitual donde Horacio había comido estos días. Allí se encontraban Tonet, Will, Izan, Aidan y Noah.

–¿Contentos?, contento no se está aquí nunca lo que pasa es que sonríes para no morirte del asco.–Se me olvidó mencionar, Kalahari también estaba allí sentado. Junto a Tonet.–Me voy Toneto, Espérame despierto en la celda, tengo una sorpresa.–Murmuró el hombre en los labios de su novio después le dió un beso y se fue.

–Un poco más y te folla aquí en la mesa

–¡Will!–exclamó enfadado Tonet.

–Ay que sensible estás hoy hijo, no sé te puede decir nada. Mira a estos dos–Will señaló a Horacio y a Claudio que ya se habían sentado en la mesa–Son más discretos, no sé van comiendo el hocico por ahí...

ᴋᴇᴇᴘ ᴍᴇ ᴀᴡᴀʏ》ⱽᵒˡᵏᵃᶜⁱᵒDonde viven las historias. Descúbrelo ahora