Celos

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Era cierto que mi corazón palpitaba con fuerza cada vez que su acercamiento era más próximo y ya no era por temor, no era miedo, me di cuenta de eso hace varios días, a decir verdad jamas me habia sentido como ahora, mire a mi alrededor aceptando el hecho de que encajaba en ese lugar, podrían llamarme loca pero ni siquiera en mi propia familia encajaba, quizás por eso me vendieron con más libertad, tampoco les importaba mucho, ahora recibía mejores atenciones, no fue tan trágico después de todo. Me levanté del sillón de donde estaba , porque mi señora me ordenó poner música, tome el vinilo y pronto sonó una tonada de música de jazz, relajante, como le gusta, en un momento me deje llevar por el ritmo y empecé a dar vueltas danzando, olvidando por completo a los demás, hasta que choque con Karl que con una sonrisa tomó mi mano, haciendo una reverencia, le seguí el paso, hace mucho que no bailaba y el hombre fue caballeroso,  de pronto las hermanas estaban bailando entre ellas, danzando, lo hacían muy bien para nunca haber salido de ahí, seguí bailando con Heisenberg, con su mano posada en mi cintura, la verdad que deje pasar la proximidad porque solo era una danza,  “Si todavía estás con vida es porque eres muy importante para cierta matriarca”, me dijo al oído, pensando que hablaba de Alcina pero no era así, mientras me daba una vuelta para volver atraerme hacia él, de nuevo hablo, “Para Miranda, si es asi tienes que estar a mi lado”, no entendía a qué se refería, ¿desde cuando estábamos en bandos? , “No se a que se refiere mi señor, pero supongo que no puedo decirle que no”, respondí con esperanzas que me explicara mejor, pero de un momento a otro Alcina se levantó de su lugar y con fuerza me jalo hacia ella, dejando a Karl sin poder decirme mas, “Que haces mascota? ¿Te he dicho acaso que puedes bailar con mi hermano?” , me asuste por su mirada seria, “Lo siento ama, mi señor me tomó por sorpresa, no pude negarme”, “¿Mi señor? dile Heisenberg ese vulgar no merece tal título, además tu única señora soy yo” , me volví a disculpar, la canción había terminado, los demás volvieron a sentarse, Alcina me llevo de la mano hacia su asiento, haciendo que me sentara en su regazo, no quería realmente, podía sentir las miradas asesinas de las hermanas, me sonroje cuando Heisenberg abrió la bocota con ganas de molestar a su hermana, “Ya veo, ya veo, por eso la apartaste de mi, tranquila mi lady, no hace falta mostrar algo que ya sabemos, la chica es tuya, tu juguete diviértete, mientras Miranda te lo permita claro”, finalizando con una risa descarada, moría de la pena y tampoco entendía todavía a qué se refería, pero la contestación de Alcina hizo que se callara, “Puedes dejar de ser tan patético querido hermano, no te debería importar tanto lo que haga con una doncella, además esos son asuntos de los cuales no estás enterado, toma tu lugar, como con los demás, ellos no preguntan obedecen”, haciendo obviamente referencia a Donna y Moreau quienes seguían en el salon, “Pelea, pelea” dijo Angie, “Callate ya”, grito Heisenberg, ahora la tensión en la habitación crecía más, pero fue interrumpida por Bela, “Dejad de pelear por tan poca cosa, mis hermanas y yo estamos cansadas de sus peleas de niños”, Moreau río, “son más niños que yo” dijo mirándome, Moreau era simpático todo el tiempo me sonreía,continuo diciendo, “No es poca cosa, si madre ha dicho que eres especial, entonces eres especial para mi” dijo con una gran sonrisa, al cual respondi con el mismo gesto, “¿Podemos cambiar de tema ya?, siento ofenderte hermano”, “De todas formas no lo has hecho, señora perfecta” diciendo esto con una reverencia, algo burlesca, era todo una pelea por ser quien lleva el liderazgo, vaya tontería pensé.

La tarde había transcurrido y la reunión “familiar” estaba por terminar, Heisenberg terminó su cigarrillo, tirando la colilla en un cenicero, levantándose para al fin irse, todo ese tiempo note su atención hacia mi, no pude acercarme más a él para preguntarle por lo de antes, pues Alcina me mantenía en su regazo como si fuera un gato, no me molestaba sus caricias, pero notaba que lo hacia mas por mantenerme alejada del hombre que por otra cosa, tanto como Moreau, Donna y Karl se despidieron, al cerrarse la puerta pude notar como Alcina suspiraba de tranquilidad, “Al fin, no soporto a Heisenberg es un crío me desespera”, “Lo note, pero tengo una duda ¿a que se refería con todo eso de Madre Miranda?”, su semblante cambió y con una respuesta seca dejo el salon, “¿Que voy a saber?, tonterías de su ineptitud” , “Buscame en un rato” dijo finalizando la conversación, ahora completamente sola, podía atar cabos, pero nada, lo logre ignorar al rato, creo que era suficiente tiempo, así que me dispuse a buscarla como me ordenó. Llame a la puerta antes de entrar y ahí estaba bebiendo vino como de costumbre y fumando, tan espléndida que se miraba con el vestido que todavía no se cambiaba, “Te quedarás parada ahí toda la noche acaso querida”, sus palabras me sacaron del trance , camine hacia ella, de nuevo hizo subirme a su regazo, acariciando mi rostro, “¿Estás cansada por la reunión?” pregunte, “Algo… pero bastante desconcertada por tu actitud, bailar con mi tonto hermano ush”, “Si querias bailar conmigo nada mas me lo hubieras pedido, los celos son malos” dije riendo a esto ultimo, su mirada cambio dandose cuenta de algo, que al parecer le provoco verguenza ya que dejo de mirarme rapidamente, “No se que dices mascota, solo me molesta que no respeten lo que es mio”, me puse de rodillas en su regazo tomandola del rostro, cosa que me salio por impulso, “Heisenberg jamas tendria oportunidad” dije para después plasmar un beso en sus labios rojizos, el cual no nego pero le tomo por sorpresa los primeros segundos, después pude sentir su lengua pidiendo permiso para entrar, entrelazando con la mia y el beso suave ahora era un beso apasionado, cada vez más, sus manos recorrian mi cuerpo con desesperación pero al mismo tiempo cuidado al parecer no quería dañar mi bonito vestido, interrumpiendo el beso, “Esta noche te quedaras aquí, te veo emocionada cada vez que tomas el control, pero olvidas quién soy” , dicho esto me tomo de la cintura volteandome con fuerza, con mi trasero ahora expuesto, sabia exactamente lo que iba hacer, esta vez no temblaba, más bien lo deseaba, así que me puse totalmente su disposición y venia la primera palmada con fuerza, al cual respondi con un quejido de dolor, pero sin decirle que parara, una y otra vez, la falta de respiracion ahora era notoria que mis jadeos no paraban, sentir como quemaba mi piel y como despues acariciaba suavemente para aplacar el dolor que el golpe había producido, de pronto cesó las palmadas, abriendo paso a sus dedos que entraban con lentitud, para este punto estaba tan mojada que ni siquiera dolió tanto, gemi aun no estaba tan acostumbrada, pero en vez de dolor, lo empezaba a disfrutar, sus dedos saliendo y entrando con una velocidad que aumentaba cada vez mas, maldita locura, mis gemidos se podian escuchar desde el otro lado estaba segura de esto que intente tapar mi boca, pero Alcina reclamó , “Quiero escucharte, entre más mejor” tomando mi mano colocándola hacia atrás, sujetando con fuerza, mientras su otra mano estaba aún ocupada allá abajo, los movimientos expertos de alguien que lleva quien sabe cuantos años haciendo esto rápidamente acababa conmigo, quería venirme pero como si fuera una maldita diversión cesaba los movimientos, ¿quería que rogara?, volvió a introducirlos, sin poder aguantar más el juego, “Por Favor” exclamé y su contestación fue poética para mis oídos, “ No era tan difícil decirlo cariño mío”, de pronto sus movimientos lentos aumentaron, tan pronto senti como su dedo presionó mi clítoris, no pude más estalle en un orgasmo, en el cual dure unos minutos para recuperarme, aun con la vista al suelo, mientras mi respiración agitada volvía estar en orden, el sudor de mi frente y el cabello estorbando mi vista, era todo lo que necesitaba estar así, era a ella a quien quería.     

Mi Dama de Fuego Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora