Mutación

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Algunos días pasaron, era para mí un día normal, me levanté, duché, vestí y bajé a desayunar con mi amada como era de costumbre, estaban las cuatro sentadas como siempre y yo me les uní tomando asiento junto a Lady Dimitrescu, pero algo raro sucedía, en vez de su mirada pícara de siempre, con mirada perdida y desanimada con dirección a la mesa al yo aparecer lo único que hizo fue volverme a ver de reojo, “Escucha querida, tengo algo importante que decirte…” exclamó, bastante extrañada le respondí “¿Qué ocurre ama?”, “Madre Miranda me pidió que con mis hermanos nos dirijamos hoy mismo a su laboratorio ya que ha decidido adelantar el experimento contigo, hoy se decidirá tu destino...bueno, el nuestro”, sólo baje mi mirada, sintiendo mis lágrimas llegar, ignorando el hecho de que sola no estaba, su mano posó sobre la mía intentando calmarme. De repente ese día que creía sería normal se tiñó de gris totalmente, había llegado la hora, no puedo hacer nada para detener esto, será tirar una moneda al aire, ¿tan pronto?, me imaginaba pasar más tiempo con Alcina, pero no, mi destino ha llegado y es tan injusto. Terminé de desayunar a duras penas ya que perdí el apetito totalmente con tal noticia y me dirigí a la antigua habitación a pensar sobre ello, quería estar sola. 

Estando ya en el cuarto, pasé aproximadamente unas cuatro horas analizando todas las posibilidades que podrían depararme con ese dichoso experimento, sobrevivir a este tiempo en esta casa para que al final me convierta en una puta arma biológica...y con probabilidad muy alta de ser un fracaso y así perder a esa mujer que ha logrado llenar de alegría y esperanza mi camino… de pronto pude oír un  par de toques a mi puerta bastante leves “¿Puedo entrar cariño?”, como por arte de magia apareció justo cuando pensaba en ella, inmediatamente me levanté y le abrí. La gran mujer encorvandose para poder entrar por la puerta tomó asiento en la cama como de si un sofá para ella se tratase y me indicó que me sentara a su lado, en verdad necesitaba consuelo en ese momento así que asentí y así lo hice, acostándome en un costado de su tronco y ella rodeando mi cintura con su mano, “No me sorprende que estés preocupada y triste, yo lo estoy también” exclamó, “No sé qué hacer ama, sé que ya lo hablamos pero mi incertidumbre continua respecto a esto, puede que hoy muera o simplemente deje de ser yo como todos los experimentos fallidos y eso significaría perderte” murmuré terriblemente desanimada, “Sé que las probabilidades no están de nuestro lado pero ya te he repetido cientos de veces que de verdad eres especial, lo pude sentir cuando bebí tu sangre y justo ahora lo hago, no hay duda en mi cabeza, sé que para mañana seguiremos como estamos, ahora arréglate bien ya que nos vamos al atardecer, tienes que estar impecable” agregó finalizando inclinandome con su mano con la que me tenía tomada y acercándose ella igual para acabar dándome un dulce beso que llenó de paz y tranquilidad. 

Luego con ese lindo detalle que me sosegó se retiró supongo que a hacer lo mismo que me indicó, así que me dirigí a hacer lo mismo, como podría ser mi último día con vida, decidí usar el vestido que significaba más para mí, ese que mi ama pidió personalmente a Donna para mí. Al haber pasado ya las dos horas me encontré con Alcina en la entrada que portaba justamente el vestido que pidió ese mismo día que fuera confeccionado para ella, al parecer coincidimos con nuestra vestimenta. Nos estaban esperando también Bela y Daniela que no nos acompañarían pero supuse que querían mirar mientras me retiraba, después de todo podría ser la última vez que me mirarían y sería un alivio para ellas, ya casi caía la noche, seguramente era más cómodo para todos partir a esa hora, las hermanas al pasar a su lado dijeron en conjunto “Adiós campesina, esperamos verte de nuevo” acompañando esta declaración con su característica risa, a lo lejos detrás de una columna pude ver a Cassandra observando también, creí divisar una sonrisa pero esa vez no fue tan maléfica como de costumbre. Iríamos caminando ya que estaba a unos 20 minutos según me indicó tal vez y debido al tamaño de Alcina no había transportes en los que pueda viajar cómodamente, como lo merecía. Nos dirigimos por un sendero hacia el noroeste del Castillo, pasados 10 minutos de trayecto pude ver como ya se iba ocultando el sol y se iban alargando la gran sombra de Alcina al lado de la mía hasta finalmente desaparecer, el camino estaba cubierto de ramas y hojas, en un momento me tropecé y mi ama con sus reflejos tomó mi muñeca y dijo “Cuidado torpe” agregando una pequeña risa y pasando de mi muñeca y tomando mi mano, era lo único que me mantenía calmada y determinada a dirigirme a nuestro destino. Finalmente llegamos, un poco más rápido de lo que esperaba, era una estructura bastante desgastada pero conservando su esencia de laboratorio.

Al acercarnos a la entrada la mismísima Miranda estaba en la entrada esperandonos, “Sean bienvenidas ambas, Alcina y su importante compañía, estaba ansiosa por su llegada” exclamó, “Gracias por recibirnos Madre Miranda” respondió Alcina, yo guardé silencio ya que no quería interactuar con la mujer que decretó mi destino de esta forma. “Pasen por favor, ya llegaron todos y comenzaremos enseguida” agregó, seguimos sus órdenes y en efecto, estaban Moreau, Donna y Karl en lo que parecía ser una sala principal, girando sus rostros hacia nosotras en cuanto entramos, de repente empezó a recorrer de mis pies a mi cabeza un sin fin de nervios acompañado de un estado de bastante preocupación. Antes de llegar con ellos exclamé “Madre Miranda con su permiso, qué quiere lograr experimentando conmigo? No creo tener ese potencial que ustedes dicen, no veo necesario este proceso y...”,  cortando mi oración de repente con una bofetada, Miranda respondió “Insolente, entiende tu lugar, no estás en posición de hacer preguntas, simplemente limitate a seguir mis órdenes”, de repente Alcina rápidamente cruzó su largo brazo entre ambas y dijo “Madre Miranda, no creo que su inquietud amerite dañarla antes de ser efectuado el experimento, así que con todo respeto no lo haga de nuevo” girándose a mí y limpiando lo que parecía ser sangre saliendo de mi labio con su guante. “Alcina...tú también me retarás? Guarda silencio, la trataré como se me venga en gana” exclamó Miranda enfurecida, “Joder, podemos empezar ya?” dijo Karl Heisenberg bastante harto de nuestro intercambio de palabras. Miranda se giró y se dirigió a donde estaban todos, “Ha llegado el día queridos míos, la prometedora candidata ha llegado y empezaremos ya mismo con el injerto del Cadou en ella, así que me dirigiré con ella y Alcina a la sala en donde efectuaremos lo dicho” dijo Miranda con determinación. 

Nos indicó que la siguiéramos a una puerta bastante asegurada, Alcina tomó mi mano y nos dirigimos hacia allí, de repente Moreu se acercó a mí “Estoy seguro que todo irá muy bien y podremos seguir siendo amigos por mucho tiempo” exclamó saltando de un lado a otro, le sonreí y le respondí “Tenlo por seguro Moreau”, luego fue Donna la que se acercó “S-sabes...eres la única persona que me ha hecho ver que aún conservo belleza y esos momentos que me hiciste pasar ahora son muy preciados para mí, espero que podamos compartir muchos más, te esperaré aquí” dijo sin perder su característico tono tímido, conmovida la abracé y le agradecí, por último en la entrada a la dichosa sala estaba Karl y como siempre serio exclamó “Hey niña, sé que tienes mucho potencial, espero muchas cosas de ti”, asentí y junto a mi amada y con la ayuda de una clave ingresada por Miranda entramos a la sala, estaba bastante limpia, tenía en mente un panorama como el del sótano del castillo Dimitrescu por alguna razón, Miranda me señaló una camilla donde debía acostarme y soltando la mano de Alcina con pesar, la miré y compartimos un rostro que demostraba las ganas de ambas de salir de ese lugar y escapar de todo esto. Me acosté en la camilla, Miranda amarró mi abdomen, cuello y extremidades y escuché que se dirigió detrás de mí y se escuchaban frascos y quizás algunos líquidos, apareció frente a mis ojos de nuevo, esta vez con una gran inyección con lo que parecía ser un fluido entre marrón y rojizo y sin dudarlo lo inyectó completamente en una de las venas de mi muñeca derecha.

Inmediatamente empezó a dolerme todo el cuerpo empezando desde el punto donde fui inyectada, empecé a sudar frío, como la camilla estaba inclinada, podía notar como se empezaban a marcar las venas de mis brazos y mi piel se tornaba pálida, era un dolor inconmensurable, no pude evitar gritar de sufrimiento, esto siguió por largos minutos hasta que simplemente empecé a notar como perdía el conocimiento y finalmente me desmayé...

Mi Dama de Fuego Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora