Capítulo 31: Centro comercial

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Antes de empezar quiero dejar en claro que el tema de la virginidad en esta fanfic es una mentira, la virginidad no existe, no hay ningún cambio en el cuerpo de una mujer u hombre, más que una estúpida creencia religiosa. Cada mujer es libre de creer en la virginidad o no, sólo que desde el principio de esto esta estructurado como si la virginidad fuera importante porque es de lo principal aquí, pero no es real. Igual si les molesta el cómo se habla de este tema aquí se pueden retirar, al final esto es ficticio.

Día Veintinueve.

Acabé de ponerme delineador en los ojos cuando la puerta se abrió y cerró con fuerza.

Elaine entró furiosa y se paró al lado de su cama. Cuando iba a abrir la boca para preguntar un fuerte golpe llamó mi atención.

-¡Abre la maldita puerta Elaine!- sin duda era un grito de Nico seguido de un fuerte golpe en la puerta.

Elaine no se movía, estaba estática dándome la espalda. Deje el lápiz de ojos en la mesa y me puse de pie con lentitud.

-¡Soy un maldito cabrón, lo sé pero soy tu jodido novio!, ¡Abre!- golpeó de nuevo la puerta y yo caminé hacia allí con rapidez.

Cuando abrí la puerta la respiración de Nico estaba alterada, intentó entrar, pero no lo dejé.

-¿Qué maldita mierda te pasa?- escupí sosteniendo la puerta con una sola mano.

-Déjame pasar- trató de hacerme a un lado pero no le deje.

-Nicolás...

-¡No seas una bebé Elaine!- gritó exaltado.

-Si tú, no me dices que está pasando, tienes que estar seguro como la mierda de que no te voy a dejar entrar- le dije con voz lenta. Él suspiró pasando sus manos por su cabello.

-Solo estaba jugando con ella Joaquín, no lo dije en serio- dijo al fin derrotado. Miré hacia adentro y vi como la espalda de Elaine se sacudió. Ella estaba llorando.

-Dime.

-Mierda, nosotros estábamos hablando sobre la primera vez que estuvimos juntos, y yo le dije que ella no era virgen.

-Nicolás, sabes que eso es malditamente importante para ella por su religión- le regañé y el asintió.

-Lo sé, pero solo estaba jugando con ella, maldita sea. Sé cómo la mierda que era virgen, quiero decir, estuve dentro de ella- contestó y yo rodé los ojos.

-¿Si te dejo entrar vas a arrastrarte por el suelo hasta que te perdone?

-Obviamente- dijo él. Y yo me aparté para luego cerrar la puerta detrás de nosotros.

Elaine seguía llorando de espaldas a nosotros y Nico se acercó con cautela.

-Vete Nicolás- su voz era apagada y triste.

-Bebé.

-No soy más tu bebé- ella se sacudió alejándose de él.

-Elaine, venga. Eres mi novia...

-Ex novia.

-Habla conmigo amor- dijo él rodeándola para estar frente a ella pero como era de esperarse ella se giró en mi dirección.

Su nariz, mejillas y ojos tenían un color rojo suave y su nariz sonaba cada vez que respiraba.

-Vete, eres tan idiota. No puedo creer que dudarás de algo como eso, Dios mío te entregué una de las cosas más preciadas que tenía y nosotros no éramos nada y aún dudas, eres un cretino- dijo ella rápidamente antes de soltar un pequeño hipo.

Treinta. |EMILIACO|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora