Día veinte.
Abrí los ojos y la habitación estaba oscura. Me gire entre los brazos de Emilio quedando frente a él.
Maldición es perfecto.
Miré sus labios y luego su perfecto rostro dormido.
Sus cejas, párpados, nariz, barbilla, todo de él es perfecto.
Pase mi dedo sobre su labio inferior y luego mis labios sobre los de él. Fue un beso corto y él no respondió.
Volví a besarlo pero esta vez sí respondió, sus labios se movían de manera demasiado lenta y perezosa, dando a entender que aún estaba dormido.
Me separé de él y deje mi frente en sus labios, mi rostro en su cuello.
Me acurruqué más junto a él, luego besó mi frente hasta que volví a quedarme dormido.
***
-Vete, maldición-. sentí un pequeño susurro proveniente de Emilio que poco a poco hizo que me despertará, pero no me moví.
-Responde mi puta pregunta-. ese era Niko.
-Maldición, vete-. se quejó Emilio y yo casi me reí.
-Sólo dime la verdad, ¿El está desnudo?-. habló y su enojo fue demasiado notable.
-No mierda, no está desnudo, ¿Por qué lo dices?
-Porque tiene las sábanas hasta el hombro.
-El tenía frío, ahora por favor largo que quiero estar con el-. comenzó a acariciar mi cabello y besar mi frente.
-Pero yo también quiero estar con el.
-Mierda Niko vete, si el despierta va a querer irse a Dalton y ni tu ni yo estaremos con el, así que largo.
-Bien, pero te juro que como el este desnudo yo te pateare tan fuerte en las bolas que no podrás orinar jamás-. su tono era amenazante.
-Entendido-. Emilio habló y luego de unos segundos de neto silencio la puerta se abrió y cerró.
Emilio soltó un suspiró y continuó acariciando mi cabello, tarareaba una pequeña canción la cual no conocía mientras de vez en cuando dejaba uno que otro beso en mi frente.
Me removí y salí de su cuello para mirarlo.
-No, Joaco, no, vuelve a dormir-. metió mi cabeza de nuevo en su cuello y yo reí. Salí de nuevo y él hizo un puchero. -No te vayas.
-No me voy a ir-. susurré y él asintió.
-Buenos días entonces-. besó mi frente y yo suspiré.
-Buenos días-. le sonreí.
-¿Qué haremos hoy?-. pregunto jugando con el cabello que caía en mi espalda.
-Emilio, no es que quiera irme, juro que volveré, pero debo vestirme y lavarme los dientes.
-Puedes usar mi cepillo.
-Que asco, no.
-Vamos, Bonito-. él sonrió divertido. -He metido mi lengua en tu boca varias veces, y créeme es bastante delicio...-. tape su boca con mi mano.
-Eres un Cerdo-. dije apretando los dientes, su lengua paso por la palma de mi mano y yo la quité de inmediato. -¡Mierda!-. golpeé su rostro y él se carcajeó.
-Eres tan lindo, mi Dios, Joaquín nos hemos besado muchas veces, no pasa nada porque te cepilles con mi cepillo-. me puse de pie y caminé rápidamente al baño cerrando la puerta con pasador.
ESTÁS LEYENDO
Treinta. |EMILIACO|
FanfictionTreinta, sólo dame treinta días y lo conseguiré. Adaptación.
