Capítulo 22: ¿Un pez?

2.7K 324 398
                                        

Día veinte.

Abrí los ojos y la habitación estaba oscura. Me gire entre los brazos de Emilio quedando frente a él.

Maldición es perfecto.

Miré sus labios y luego su perfecto rostro dormido.

Sus cejas, párpados, nariz, barbilla, todo de él es perfecto.

Pase mi dedo sobre su labio inferior y luego mis labios sobre los de él. Fue un beso corto y él no respondió.

Volví a besarlo pero esta vez sí respondió, sus labios se movían de manera demasiado lenta y perezosa, dando a entender que aún estaba dormido.

Me separé de él y deje mi frente en sus labios, mi rostro en su cuello.

Me acurruqué más junto a él, luego besó mi frente hasta que volví a quedarme dormido.

***

-Vete, maldición-. sentí un pequeño susurro proveniente de Emilio que poco a poco hizo que me despertará, pero no me moví.

-Responde mi puta pregunta-. ese era Niko.

-Maldición, vete-. se quejó Emilio y yo casi me reí.

-Sólo dime la verdad, ¿El está desnudo?-. habló y su enojo fue demasiado notable.

-No mierda, no está desnudo, ¿Por qué lo dices?

-Porque tiene las sábanas hasta el hombro.

-El tenía frío, ahora por favor largo que quiero estar con el-. comenzó a acariciar mi cabello y besar mi frente.

-Pero yo también quiero estar con el.

-Mierda Niko vete, si el despierta va a querer irse a Dalton y ni tu ni yo estaremos con el, así que largo.

-Bien, pero te juro que como el este desnudo yo te pateare tan fuerte en las bolas que no podrás orinar jamás-. su tono era amenazante.

-Entendido-. Emilio habló y luego de unos segundos de neto silencio la puerta se abrió y cerró.

Emilio soltó un suspiró y continuó acariciando mi cabello, tarareaba una pequeña canción la cual no conocía mientras de vez en cuando dejaba uno que otro beso en mi frente.

Me removí y salí de su cuello para mirarlo.

-No, Joaco, no, vuelve a dormir-. metió mi cabeza de nuevo en su cuello y yo reí. Salí de nuevo y él hizo un puchero. -No te vayas.

-No me voy a ir-. susurré y él asintió.

-Buenos días entonces-. besó mi frente y yo suspiré.

-Buenos días-. le sonreí.

-¿Qué haremos hoy?-. pregunto jugando con el cabello que caía en mi espalda.

-Emilio, no es que quiera irme, juro que volveré, pero debo vestirme y lavarme los dientes.

-Puedes usar mi cepillo.

-Que asco, no.

-Vamos, Bonito-. él sonrió divertido. -He metido mi lengua en tu boca varias veces, y créeme es bastante delicio...-. tape su boca con mi mano.

-Eres un Cerdo-. dije apretando los dientes, su lengua paso por la palma de mi mano y yo la quité de inmediato. -¡Mierda!-. golpeé su rostro y él se carcajeó.

-Eres tan lindo, mi Dios, Joaquín nos hemos besado muchas veces, no pasa nada porque te cepilles con mi cepillo-. me puse de pie y caminé rápidamente al baño cerrando la puerta con pasador.

Treinta. |EMILIACO|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora