—¿Entendió todo? —preguntó Nathan—, Joven Parker, baje de las nubes y responda.
—Puede decirme Jett, Don Nathan —pidió amable, con una sonrisa resplandeciente en su rostro, felicidad no describía lo que sentía por tener un nuevo trabajo en el que se había propuesto durar el mayor tiempo posible—. Y así es, entendí todo.
Vio suspirar al canoso hombre y se preguntó ¿Sería así de serio todo el tiempo? ¿O solo cuando estaba trabajando?.
—Bien, Jett, toma —Don Nathan sacó de su bolsillo un conjunto de varias llaves, todas parecían de autos, de distintos colores—. Cada llave tiene el color del auto correspondiente, pero hoy solo usarás el Ford negro.
—Está bien, Debo esperar al lado del auto ¿verdad?
—Así es, debes abrirle la puerta al señor Cameron y luego que subas al lugar del conductor, si él no te dice de inmediato a dónde deben ir, tú le vas a preguntar con el mayor respeto posible. Es tu jefe, evita que te despidan en el primer día... Jett.
—Se acostumbrará rápido a llamarme por mi nombre de pila, no se preocupe. ¡Lo veré luego don Nathan!.
Podría no parecerlo a simple vista, pero era alguien muy alegre comúnmente, y más aún si estaba emocionado. Muchos se preguntarían ¿Quién estaría tan feliz por tener que trabajar?
Pero él era alguien que si no estaba siendo una persona productiva se desanimaba, como ayer antes de la entrevista. Ordenar su nuevo departamento no lo consideraba productivo, sino que necesario, por lo que apenas y tenía ganas de otra cosa más que dormir.
Suspiró mientras entraba al enorme garage de esa casa, lo escaneó rápidamente hasta encontrar el carro negro, se acercó hasta él y espero pacientemente a que el, aun desconocido para sí, señor Cameron llegara.
Hizo varias respiraciones lentas y tranquilas, bajando un poco así el constante y fuerte martilleo que proporcionaba su corazón, la emoción la debía guardar y volver a ser alguien profesional.
El ruido del gran portón del garage elevándose fue lo que llamo su atención, la poca luz del sol que a esa hora había entró en el gran lugar, iluminando levemente todo. Pudo ver la figura de un hombre alto acercándose hasta donde estaba él. Al estar más cerca, logro identificarlo como el señor Cameron Forest, gracias a las leves descripciones que le había dado Don Nathan.
Un hombre con una piel blanca, pero sin ser pálido al extremo, sus ojos de un extraño color que no sabría si categorizarlo en verde o celeste y un cabello pelirrojo corto pero sin llegar a estar al ras del cuero cabelludo. El señor Cameron no debía pasar de los cincuenta y cinco como máximo, supuso, pero era un hombre que a su edad se veía espectacular.
—Buenos días, señor Foster —saludó cortes y con una sonrisa en los labios, mientras abría la puerta del asiento de atrás del auto.
—Buenos días... Parker ¿verdad? —respondió con duda de si había dicho bien su apellido, mientras se acomodaba en su asiento.
—Así es señor —afirmó luego de entrar al sitio del conductor y dar arranque, miró a través del retrovisor, y al notar al señor Cameron distraído por quien sabe que, decidió preguntar él a donde debían ir—, ¿A dónde debo llevarlo?
—Oh, lo siento, Parker, me olvidé de decírtelo. Soy algo olvidadizo, deberás disculpar mi mala memoria —lo escuchó decir amable, en ese momento pensó que, tan solo tal vez, la suerte le había dado un jefe considerado y gentil, no como otros que se creían dictadores en el lugar de trabajo—. A las galerías Maxie, luego de eso puedes volver a la mansión por si te necesitan, Nathan te avisara cuando debes pasar a buscar a Harry.
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Un alfa sin suerte
Fiction Générale¿Qué tan mala podía ser la suerte de Jett Parker para que en su primer día de trabajo se encontrara con un Omega en celo? Muy mala, sin duda alguna. ... Los empleos de Jett Parker habían cambiado tanto en los últimos meses que el concepto de estabil...
