El techo era lo único que entraba en el rango de su visión, en medio de la oscuridad que le aportaba aquella hora, las seis de la mañana, después que sonó su alarma predeterminada como un gallo. Su cuerpo no respondía ante lo que su cerebro mandaba, debía levantarse ahora y prepararse un café potenciado a mil si es que quería tener la energía suficiente para afrontar la dura realidad de tener que cruzar toda la ciudad hasta la mansión Foster con menos cinco grados de sensación térmica.
Salió de su trance al sentir vibrar su teléfono, lo agarró con pesar y con la otra mano se restregó los ojos y luego la paso por su cabello, despeinándolo, y finalmente suspiro, listo para leer el mensaje. Prendió el celular y el brillo lo cegó un poco hasta que pudo acostumbrarse, luego prosiguió a desbloquearlo y ver que le habían enviado. El único chat que se destacaba de los demás era el que decía “joven Harry”, y solo porque aparecía la burbujita que le indicaba que tenía cinco mensajes de él.
Los abrió sin más, leyendo uno por uno:
«Buenos días, querido y bello Jett»
«Espero que mi saludo en esta mañana alegre tu día, pues soy yo quien te saluda»
«Como Nathan no está disponible en estos instantes para avisarte, me lo pidió a mí, y como buena persona que soy, haré uso de mi palabra tan magnífica para lo siguiente:»
«Tienes el día libre, hoy es día de casa en la familia Foster hasta las once de la noche. Espero que disfrutes tu día libre, aprovecha que es viernes, que la agenda de papá para este fin de semana es ajetreada y no te despegaras del asiento del auto»
«Sin más que decir, adiós mi querido sexy chofer»
Tiró el teléfono a algún lugar de la cama, simplemente clavándole el visto al pelirrojo, y volvió a taparse hasta la cabeza para intentar volver a dormir. Sin embargo, en ese momento su cabeza le insistía por no callar sus pensamientos respecto a Harry. Ni siquiera habían pasado tres días desde el momento en que se había ¿amigado? ¿Reconciliado?, con él, y no sabía como sentirse al respecto. Y no era por la charla que tuvieron antes de dejarlo en la universidad, sino por lo que Harry le había dicho al volver.
«Quiero aclararte algo que no pude antes por el apuro, querido Jett, y es que mi determinación por conquistarte sigue en pie. Lo haga bien o mal, lo consiga o no, no pararé hasta que encuentre un punto por dónde ya no se pueda avanzar.
Te lo dije ese día en el ascensor, has tenido una jodida suerte, porque lo que yo quiero es a ti. Y ahora que te conozco más, las putas ansias de que seamos algo en serio o casual, no me dejan estar en paz ni un minuto. Si
Puede ser suerte lo que hayas tenido, o depende del lado que veas, puede haber Sido malo haberte topado con alguien tan insistente como yo»
Esas palabras retumbaban innumerables veces en sus pensamientos, y es que a pesar de todo lo que había sucedido en el último tiempo, debía hacerle frente a la idea de que Harry no sería alguien secundario en su vida, porque ese chico no estaba hecho para serlo, él quería ser el protagonista que venía a cambiar todo lo que ya daba por sentado.
Y de cierta manera, eso le daba algo de miedo.
Dio por vencido el intento retomar su sueño, así que solo busco, tanteando con la mano, su teléfono una vez más. Apenas lo agarró y otra vez había empezado a sonar con una llamada entrante. A esa hora particularmente, sus ganas de interactuar con otro ser humano, no llegan a ser escasas de lo inexistentes que eran. Contesto, ya habiendo visto quien era, mientras que se llevaba el otro brazo libre por encima de sus ojos, y para evitar tener que estar sosteniendo el celular, lo puso en alta voz.
—Oye, clavarme visto no es lo que precisamente quiero que me claves, guapo Parker.
—Joven Harry, permítame decirle algo ¿Si?
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Un alfa sin suerte
General Fiction¿Qué tan mala podía ser la suerte de Jett Parker para que en su primer día de trabajo se encontrara con un Omega en celo? Muy mala, sin duda alguna. ... Los empleos de Jett Parker habían cambiado tanto en los últimos meses que el concepto de estabil...
