Ese rayito de sol matutino propio de las 10:07 am chocó contra mis muslos desnudos. Me levanté y caminé despeinada hacia la habitación de mamá; verla mirando por la ventana fué algo nuevo.
—Mamí —dije acercándome y plantando un besito en su mejilla—, buenos días.
Mi madre me respondió con el mismo beso, solo que este fue en la cien.
—¿A quién miras? —dije bajando la mirada, adentrándome al patio de Jaebeom.
—Shhh, solo espera, no muevas la cortina, se darán cuenta.
—¿Quién? —dije esperando ver un animal o no sé qué esperaba de mamá en ese momento.
—Y se hizo la magia —dijo mi mamá, pudiendo ver a Jaebeom con una paleta de pinturas dirigiéndose a un caballete que tenía al rayo del sol.
Mamá, te desconozco, deja de mirar hombres, dije llevándomela para mi habitación.
Nunca te podré quitar lo envidiosa, dijo riendo sonrojada.
Solo serán unos minutos y luego puedes volver a tu ventana —dije señalando con mi boca esa ventana, que yo también quería abalanzarme y observar; lo juro que no me aburriría.
—Bueno, dime qué es.
Me quedé mirándola como si no comprendiera sus palabras y luego aterricé.
Ah, sí, eso. Pasado mañana será mi graduación; ya sabes que será a las cuatro de la tarde y luego habrá una fiesta. Ayúdame, no sé qué ponerme.
—Liz, ¿no habías apartado un vestido hace seis meses?
Ay, sí, pero quisiera ver otros estilos.
—¿Y eso de cuándo acá? —preguntó mi madre.
Riéndose de mí.
—¡Mamá, ayúdame!
Bueno, ya, jajajajaja, ¿qué te parece si me dejas siquiera arreglarme, desayunar y vamos a buscar algo lindo?
—Sí me parece equitativo—suspiré
Me cepillé los dientes y me duché.
Me puse un pantalón que me había regalado mi madre hace mucho y que nunca usé porque era muy ajustado y lo combiné con una camisa negra con mi banda favorita, VENOM. Le puse a Troy su correa azul y esperé a mamá bajar.
—¿Que no vas a desayunar? —Expreso sirviéndose café.
—Eh, no, o bueno, una taza,—Añadí sentándome.
Bebimos el café y llevamos todo, aseguramos la puerta y salimos a recoger el carro en el garaje.
Me adentré y me puse el cinturón, cargando a Troy sobre mis piernas. Tomando reversa, visualicé a Jaebeom salir con su motocicleta; me derretí en ese asiento. Su cabello se veía húmedo y su ropa adornaba su cuerpo. Suspiré al ver que volteó a mirar el carro; mi madre hizo sonar la bocina en forma de saludo, alejándonos completamente de aquel hombre.
Nos adentramos en una pequeña tienda que se encontraba en el tercer piso del centro comercial y, luego de probarme varios vestidos,
La chica de la tienda se acercó con una caja blanca y me dijo:
—Este vestido nos llegó hace unas semanas, pero no lo hemos podido promocionar, ya que no han fabricado más copias; tenemos solo dos en esta tienda.
Empezó a retirar ese delicado papel blanco dejando ver ese suave color que no distinguía muy bien.
—Este es un vestido de backless; es un vestido de noche gris cristal claro de tul con abertura alta sin mangas. En lo personal, pienso que te quedaría hermoso, ya que llevas cabello corto y los brillantes en el corpiño destacarían tu rostro.
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Veintiún fetiches
Vampiros✨ Veintiún fetiches ✨ Escrita por: Otálvaro Liz ⸻ Todos los personajes que aparecen en esta novela ocultan algo. Verás que todo lo que brilla no siempre es oro; notarás una presencia invadir tu cuarto todas las noches: un amor obsesivo y compulsivo...
