CAPITULO 22

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Un habita natural helada. Aullidos que parecen ser de animales pero son de las chicas que van a mi alrededor exhaustas y llenas de dolor.

Mis pies descalzos arden al tocar el suelo. Tengo las plantas de los pies llenos de llagas, aunque en peor estado esta jenny, mi amiga. Sus pies están totalmente rotos de color verde con las uñas moradas y le cuesta caminar al paso rápido que nos obligan a hacer... Tan solo llevamos 25 kilómetros y aún no llegamos a la montaña helada,  mis pies no aguantan más, mucho menos los de jenny que camina con su brazo posado en mi cuello para ayudarla a andar mas rápido.

—Ana... —.me dice deteniéndose- Paremos aquí Ana- repite botando humo por la boca por el frío. Esta muy enferma, rostro y brazos están de un color Azul y sus labios desgastados y rotos de color morado

—Vamos —digo —debemos seguir...—ella me niega con la cabeza a seguir caminando con el resto —Si ven que nos detuvimos nos golpearan hasta morir —sueno nerviosa, a lo que ella asiente sin decir nada. Volvemos a caminar con su brazo alrededor de mi cuello para ir mas rápido.

—¡Vamos deprisa! ¡No se detenga nadie! —Gritan los nazis por los altavoces desde una motocicleta que pasa al lado de todas nosotras... Llevamos horas así, bajo presión, veo que una chica de unos 20 años se cae de rodillas y comienza a gritar a tanta fuerza de un dolor insoportable, de esos que te aturden hasta enloquecer.

—¡Basta! ¡Quiero a mi madre! ¡Ahhhhhhh!  —Grita la pobre chica. Un soldado se acerca a ella por detrás.

—¡LEVANTARTE AHORA! —la chica respira agitada sin hacer caso al soldado Alemán. —¡Date prisa!

—No puedo ponerme de pie —aclara ella con voz quebrada —Me duelen mucho las rodillas ¡no puedo caminar! —le exclama tirada sin mirarlo. Él parado firme detrás de ella saca su pistola y apunta a su cerebro...

Ya sabía lo que iba a pasar. Mire al frente para no ver más sangre y escucho el fuerte disparo.

¡Pos!

Todo queda en silencio total pero nadie se queda a mirar.

—¿¡Alguna otra se quiere detener!?— vuelven a hablarnos por los altavoces.... Son unas ratas podridas arruinadoras de vidas, deben pudrirse en el infierno cuando mueran, y cuando nos maten a todos los judíos espero que ningún Alemán vuelva a ser feliz en su vida.

¿Dónde estás margot? ¿Donde vas en esta larga fila de chicas? Espero que estés bien. No tan dolorida como yo.

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ANA FRANK EN LOS CAMPOSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora