CAPITULO 8

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28 de agosto de 1944


Todo sigue mal y nada cambia, a mi padre Pin y al resto de hombres Fueron llevados a los barracones S "m" osea masculino y yo y el resto de mujeres a los S "F" lo que quiere decir lugar: femenino.

Me encuentro embrollada entre las sabanas, en la parte superior de una litera Margot duerme en la parte de abajo. Mamá y la Señora Van pels comparten la otra litera de nuestro lado derecho y Jeny y Lienye: las hermanas Brendell que conocí al llegar comparten la de nuestro lado izquierdo, manteniendo comunicación constate conmigo y Margot.

Me encuentro dormida, pensando o quizá soñando
en cómo era mi hermosa vida antes de la guerra. Antes de la existencia de los Nazis y creó que todo a cambiado demasiado para mi gusto.
Deben ser las seis de la mañana porque hace mucho frío, en realidad en está parte de holanda hace frío pero en las madrugadas este aprovecha y baja la temperatura y por obvias razones no tenemos calefacción. sólo entre las cobijas en las que me encuentro embrollada en estos momentos es la única forma de encontrar un poco el calor.

De tantos pensamientos insignificantes, no hacia falta que viniera la capataz a gritar que era hora de trabajar, todos los días es lo mismo con está mujer gritona. Ya no la soportó

—¡ATENCIÓN! —entra bruscamente abriendo la puerta de par en par —¡HORA DE  TRABAJAR!

¡Que estúpida mujer! La detestó mucho. Es la más despreciable judía que puede existir, con el simple hecho de ser de los nuestros ya la considero una traicionera por la manera en la que trata a los suyos.

Me bajo de la litera de un salto y noto que Margot reacciona de igual manera, sólo que se asusta un poco: (Es peligroso para la salud mental que te despierten a diario con un susto)  nos quitamos las pijamas que son la única ropa decente que nos dejan utilizar por el resto del día, me desnudo y me pongo el asqueroso traje gris que nos indica que pertenecemos a los barracones S. Es realmente feo esté uniforme.

—¡Salgan ahora! —grita la capataz, recorriendo toda la barraca. Todas salimos y vamos caminando a paso rápido hacia el barranco de trabajo S. Donde construimos armas de fuego a los Alemanes, «Ayudando a los rivales»

Al entrar al lugar tomo una de las muchas mesas junto a Margot, Mamá, la señora Van pels, Jeny y Lienye. Aparte de otras mujeres más con las que trabajamos.

Creó que esté sólo sera un día fuerte más  con un estresante trabajo.

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¡Saludos!

Su amigo luisfrank

     ¡Abrazos virtuales!

Tatatatam...

ANA FRANK EN LOS CAMPOSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora