CAPITULO 6

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Westerbork

Narra Ana en su mente:

Entramos al campo con las maletas bolsos y otras cosas y todas nuestras pertenencias, me quedo asombrada al visualizar el lugar.

Hace mucho frío y puedo notar que cada vez que hablo sale humo por mi boca no tan intenso como el que crea un cigarrillo pero parece que estuviera en un congelador, es tan intenso el frío en está parte de Holanda pero jamás con nieve, no es para tanto, pero sí se puede notar en Westerbork la neblina brotar por las orillas de las barracas.

Un hombre alto de unos treinta años también judío nos da la bienvenida mientras todos los recién llegados nos ponemos de pie en un gran terreno detrás de los barracones y el hombre habla desde cierta altura entre nosotros.

—Aquí todos somos judíos, así que vivirán más aliviados, a la derecha está la mayor parte del campo y a la izquierda está una pequeña zona que son los barracones S; Procurar no ser enviados a ellos ya que los barracones S son para judíos criminales. Los nazis vienen hasta este campo pero muy pocas veces y cuando lo hacen es solo para transportar a judíos para otros campos. Antes de ir a descansar en santa paz en sus respectivos barracones, irán a una selección para clasificarlos y dividirlos en barracones que serán asignados, las mujeres y niñas van a las barracas "F" y los hombres y niños van a las barracas "M"... El campo está algo sucio pero tenemos lo necesario para estar cómodos.

Fueron las primeras palabras que salieron de la boca del hombre que nos daba la bienvenida. Unos señores judíos aunque con diferente vestimenta nos llaman con silbatos, parecen capataces nos llevaron a una revisión y selección de genero. Hacemos una larga fila de doscientas personas o más, tanto que parece  interminable cómo la guerra, yo aparte de estar hambrienta estoy sedienta, el frío y la húmeda me han secado y irritado la garganta por completo me doy cuenta que  necesito tomar agua cuánto antes o me dará una deshidratación.

Ya faltaban como noventa personas para que llegara nuestro turno de selección y más atrás habían unos cien más, esto es el colmo, además que parece que tardaremos un poco de rato adentro.

De un momento a otro sin dejar de pensar en lo agotada que estoy, llevo mi vista a distintos rincones de el lugar, pero de pronto una chica de unos dieciséis o diecisiete años aproximadamente me habla, lleva el cabello rojizo y pecas en su rostro, dando un aspecto de ser de Polonia.

—Hola.— me dice la chica mirándome fijamente a los ojos con una sonrisa de oreja a oreja con una sensación de hacer amistad, veo que Margot escucha que ella me habló y voltea a ver .

—¡Hola! —Sonreí, intentando ser amistosa.— Soy Ana...¡Ana frank! Es un gusto conocerte. —le doy mi mano, creó que es bueno hacer amigos después de todo, ya que tengo dos años sin convivir con otros adolescentes, pienso que quizás el tener una amiga no me vendría mal, tanto Margot como yo lo necesitamos con urgencias, Podríamos enfermar por la soledad, recuerdo que antes de esconderme en mi anexo secreto yo tenía una amiga. Era mi mejor amiga del colegio a pesar que aveces no nos tolerabamos mucho intentábamos soportarnos mutuamente se llama Hannali Goslar y nunca más la volví a ver incluso me enteré que se la habían llevado a ella y a su familia algún campo de concentración. Espero volver a verla algún día. Se los llevaron al igual que a nosotros porque habían recibido una citación similar a la nuestra y no tuvieron la suerte para poder esconderse, quizá todos ya estén muertos, espero que no. Aunque sea lo más probable tengo que aceptar la realidad de las cosas para no hundirme en la profunda depresión.

—Yo soy Jeny... Jeny Brendell —. Me dice estrechando su mano.

—Hola soy Margot. —Mi hermana mayor también se presenta y saluda a la chica que acabo de conocer.

—Ella es mi hermana Lienye —Jeny señala a su hermana de la mano, la chica parece un año mayor, pero físicamente es muy parecida a Jeny, piel pecosa y muy pálida, cabello rojizo, quizás son Margot y yo en versión Polacas.

—Es un placer. —Aclaré y me doy cuenta de que están solas en la fila. ¿Están sus padres más adelante en la fila? ¿Más atrás? cuando voy a preguntarles por su familia Margot me roba la pregunta de mis pensamientos cómo es de costumbre. Un poco mas rápida mentalmente que yo y lanza:

—¿Y sus padres? —Pregunta la veloz de Margot —¿Están por aquí?

—Fueron asesinados en uno de los Guetos, en el que estábamos antes de venir aquí —dice Lienye.

—Intentaron revelarse contra los Nazis —dice jeny con cara triste, esperó que no hayan visto de frente como asesinaban a sus padres a sangre fría, un momento cómo ese debe ser tan doloroso cómo morir en vida.

—Lo siento mucho —es mi única respuesta, y con cara de lástima mi reacción, ambas asienten, pobre de ellas, tan jóvenes y sin padres.
Charlamos cosas sin sentido las cuatro juntas e intentamos reírnos un poco aunque las cuatro estamos muy asustadas por lo que puede estar por venir.

De tanto que estuve distraída charlando con Lienye, Jeny y Margot llego el momento de nuestra selección.

—¿Nombres de la familia? — pregunta uno de los capataces.

—Otto, Edith, Ana y Margot... Frank, somos los Frank —dice Pin.

—¡Les toca los barracones S!  ¡Siguiente! —Responde un anciano que lleva la lista de personas.

—Creó que se equivocó, señor, los barracones S son para los criminales ¿no? ¿o me equivocó? —Pregunta Pin con cara extrañado y algo molesto.

—No. —Responde muy tranquilo el anciano —No hay ninguna equivocación... Ustedes son criminales.

¿Criminales? ¿Es mi imaginación o es que esté hombre es un demente? ¿Cuál es nuestro crimen o delito?

—¡No somos criminales señor!— dice Pin reprochando al anciano judío que es un capataz, sentado en un escritorio  con un gran libro con los nombres de todos los que están registrándose.

todos los que están por venir y todos los que ya se encuentran dentro del campo han pasado por este viejo.

—Sí ... Si son criminales. Al igual que los Van pels y el señor drusell.  —reprocha el viejo nuevamente en realidad no sé rinde.

—Pero ... ¿Qué crimen hemos cometido? —Pregunta mamá muy angustiada también.

—De no presentarse al ser llamados! —Dice el viejo—. ¡¡Siguiente!!

—¡No es un crimen señor!— estalló de rabia yo. Con ganas de decirle ¡Viejo! ¡anciano! ¡Gordo y feo!

— ¡SIGUIENTE! —continúa el viejo.

—¡No somos criminales señor!— La lucha continúa, Papá vuelve a decir con mucha calma.

—¡¡FUERA YA!! —grita otro capataz.

Nos agarran a empujones y golpes mínimos pero que se sienten y duelen a los ocho, nos llevan a una habitación de madera. Una mini barraca donde nos quitan las maletas y bolsos nos pidieron que nos quitaríamos la ropa que teníamos puesta y nos colocaremos unos asquerosos trajes grises oscuro y con unos parches rojos atrás en la espalda para identificarnos como de los barracones ( S )

Nos piden que nos llevemos con nosotros solo pijamas para dormir, el resto del día y el resto del tiempo usaremos los trajes grises totalmente. Mientras que las otras personas que habitan el campo de Westerbork, pueden usar la ropa que quieran. Tienen todas sus pertenencias y además mejores privilegios que los de los barracones ( S ).

Así es comienza nuestra vida en el campo de westerbork.

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LOS QUIERO!

ABRAZOS virtuales;)

Luisfrank_vp

Tatatatam

ANA FRANK EN LOS CAMPOSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora