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Y la estancia en el infierno continúa.
Los dos guardias que trajeron a margot hasta la celda en la que estamos me sacan muy bruscamente de esta llevándome por un largo pasillo alumbrado por pequeñas bombillas de color blanco, aparte de eso logró notar que todas las paredes son grises.
Miro el resto de las celdas y me doy cuenta que hay solo mujeres con alrededor de cinco a ocho por cada celda, muchas ancianas y de la edad mediana; pero la mayoría somos adolescentes hundidas sentimentalmente por ésto ¿Qué hemos hecho para merecer esto? ¿cuál a sido nuestro pecado? ¿cuál es nuestra condena ficticia? Siendo franca está situación no deseo a nadie la viva y mucho menos siendo inocente cómo nosotros y la mayoría de las personas, ¿Acaso es malo ser judío? ¿Existe verdaderamente una razón razonable para que nos hagan pasar por todo esto?
También puedo notar que en algunas celdas hay muchas mujeres embarazadas, otras con un bebé de meses en brazo llorando a gritos porque está hambriento y sediento, pobre de ellos, no le han hecho ningún mal a nadie sólo son bebés, menos merecen estar en una prisión como está. Una lágrima baja por mi mejilla lentamente haciéndome sentir consumida de tristeza por mí misma. Cuando al fin y al cabo llega el momento que quiero romper el silencio entre los dos guardias y yo.
—¿¡Dónde me llevan!? —Forcejeo para que me suelten.
— ¡SILENCIO SEÑORA! —me grita uno y me balancea el brazo muy fuerte algo brusco y aprieta con más fuerza, hasta llegar al punto que mi brazo no tiene circulación de la sangre en mis venas, me mantengo con el ceño fruncido.
¿Señora? ¿esté mal nacido nazi me a dicho señora? ¡Si sólo tengo 15 años recién cumplidos! Quisiera decirle lo muy viejo que aparenta ser aunque sea un joven soldado, también lo fea y apestosa que es su cara pero para evitar ser golpeada por ellos me trago el insulto de "Señora" no me hubiese ofendido tanto si hubiera dicho “Señorita” Soy señorita, sinceramente los alemanes tienen el cerebro dañado y lleno de basura.
Llegamos a una puerta blanca al fondo de un pasillo sin celdas. Uno de los guardias toma unas llaves que son muchas en un montón y la introduce en el agujero para abrir la puerta.
Adentro hay un hombre joven alemán, muy apuesto pero con sed de sangre cómo todos ellos, me mira fijamente con cara de psicópata hasta deslizar una pequeña sonrisa en sus labios ¿está feliz o quiere hacer amistad? el hombre aparenta ser un soldado de alto rango por la cantidad de estrellas que cuelgan en su abrigo, debe de tener unos veinticinco o treinta años, se ve muy apuesto.
—¡Entra niña! —me dice el hombre muy tranquilamente. Al menos me considero niña y no una señora como el otro loco. Es el primer nazi que no me maltrata al verme, pero sé que él le hizo algo malo a margot porque ella llego con el cachete hinchado. —¿Qué edad tienes? —Me pregunta el nazi mientras doy un paso al frente entrando en la habitación oscura y los otros dos guardias cierran la puerta muy fuertemente haciendo retumbar las paredes.
— Te... Tengo quince años señor. —Trago saliva un poco grueso, aparento estar tranquila, pero realmente me estoy muriendo de miedo.
— ¿Eres señora o señorita? —¿Qué le pasa a éste hombre? ¿Por qué me hará esa pregunta? su forma de mirarme al hacerme esa pregunta me pone la piel de gallina, empiezo a sudar mucho antes de darle una lógica respuesta al general. El nazi se sienta en una silla frente una mesa cuadrada llena de papeles con letras en alemán. Yo me siento en la otra silla frente a él dejando en medio una mesa de escritorio.
—Soy señorita, señor —le digo con dulzura pero con la sangre ardiendo, además de: ganas de darle una bofetada por la falta de respeto con su pregunta que me parece una ofensa.
—bien me alegra que seas señorita. — ¿Le alegra? ¿Por qué le alegra que sea virgen? el nazi suelta su cigarro que ya estaba algo acabado y vuelve a sonreír de una manera malévola. Se pone de pie y empieza a girará el escritorio, enseguida empieza a quitarse el cinturón del pantalón. ¿Qué me va a hacer esté hombre? ¿abusara de mí? Creo que sí, me pongo aún más nerviosa, las manos me tiemblan cuando ya creo saber lo que le hizo a margot, quiero salir corriendo y evitar que abuse de mí. Pero la puerta de la oficina está cerrada con llave y si me pongo a gritar nadie me escuchara, ¿Por qué razón me hará eso?, si estoy tan acabada cómo una estufa sin fuego. Luego el nazi se quita la chaqueta aún conserva los pantalones y eso me alegra. Lanza la chaqueta a un rincón de la habitación.
Se queda junto a mi, sin quitar la vista de mis ojos sin siquiera pestañear, hasta quedar centímetros de mí, no puedo verlo a la cara así que ahora no despego mis ojos de los papeles y carpetas que están en la mesa.
me toma del cabello bruscamente levantándome la cabeza y colocando mi oído derecho junto sus labios que están fríos cómo la nieve ¿qué me va a hacer? ¡Dios mio ayudarme! Estoy llena de intriga a que no me haga daño. Te adoraré siempre Dios. esto es el fin de mi vida.
El nazi susurra en mi oído:
—¿cuanto tiempo estuvieron escondidos en ese anexo?
Un poco más aliviada por el cambio de situación, pensé una respuesta sincera:
—Dos años y un mes señor. —dije con el mismo tono que antes.
—¡¿Por qué?! ... ¡¿Por qué?! —me decía gritando fuertemente al oído y tomando muy duro el cabello, yo aún sigo sentada en la silla cerrando los ojos y apretando muy fuertemente los puños.
— ¡Llevársela ahora! —grito el nazi. Los otros dos guardias anteriores entran de nuevo en la oficina y me tomaron bruscamente por ambos brazos y me llevaron por un pasillo lleno de puras celdas de hombres. Chicos adolescentes también hay aquí y creó que mi padre y los demás del anexo puedan estar por aquí así que decido gritar:
—¡Pin! —Nadie responde.
—¡Callarte maldita Judía! —me grita uno de los guardias.
—¡PIN! —Grito aún mas fuerte.
— ¡ANA!— Era él. —¿Donde estás? -—era la voz de pin (Mi padre)
— ¡Te amo Papá! —Grito yo con aún mas fuerza.
—¿¡No oyes que hagas silencio!?—
Me grita el otro nazi y me aprieta el brazo con más fuerza
Los nazis. Me sacan a rastras por una puerta gris muy grande y a unos segundos después ya estaba en mi celda. Y ellos se llevaron a mamá para pasar por lo mismo que yo.
...
...
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Con mucho cariño y amor
Luisfrank ;)
Tatatatam
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ANA FRANK EN LOS CAMPOS
Ficción Histórica(BASADO EN UNA HISTORIA REAL)√ [Terminada] Ana frank, es una niña de origen judío que vive en el año 1944, en la antigua europa que fue dominada por el regimen nazi por mucho tiempo. Ella es judía por muy mala suerte. Sin embargo por esa raza que...
