Capítulo 14: Evolución

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A la mañana siguiente, el sol iluminaba cada rincón de la comisaría, y ese simple detalle resultaba un verdadero alivio. Después de tantas horas a oscuras, el calor tenue en las ventanas nos recordaba que afuera aún había un mundo que no se había derrumbado del todo.

Richard trajo algo de comida para el grupo, y el equipo de Ethan compartió lo suyo. El plan seguía claro: encontrar las cápsulas y entregarlas cuanto antes. Si cumplíamos con el propósito del Programa F3 —matar a cuantos infectados fuera posible— regresar al domo sería más sencillo. Allí estaríamos a salvo, sin arriesgar nuestro pellejo en cada esquina.

—Será mejor que salgamos. Nunca han sido vistos de día, tal vez eso nos dé una ventaja, somos ocho personas, seguro entre nosotros podremos cuidarnos bien —sugirió Alex.

—Alex tiene razón, todos tenemos el mismo uniforme así que las funciones deben ser iguales, activen sus drones y mantengámonos atentos.

Antes de ponerme de pie, Ethan y Alex se adelantaron al mismo tiempo para ayudarme. Por un segundo pensé que correría sangre por el pasillo.

—Creo que sería mejor que vayas a asegurarte de que todo está en orden, Alex —habló Ethan poniéndose frente a mí y siendo él quién me ayudara a levantarme.

—Veré que no haga falta nada.

Esperé a que estuviera lo bastante lejos para hablar.

—Creí que confiabas en mí —me crucé de brazos.

—En ti siempre, ¿en él? Jamás. Todavía no entiendo qué es lo que hace aquí.

—Resulta que estuvo cerca de nosotros todo este tiempo, vi una de sus simulaciones.

—Espera, ¿eso es posible? Creí que solo el guardia podía hacer eso.

—Así es, pero Layla me dijo que viera esa simulación y un guardia me entregó el panel.

—Estaba yo en la simulación, ¿cierto?

Alex aparentaba estar ocupado en otras cosas, pero en realidad estaba escuchando atento nuestra conversación.

—¿Cómo lo sabes?

—Le dijiste que no confiabas en él porque si debía elegir a quién de nosotros matar era claro que no te escogería a ti y creo que no hacerlo es una buena decisión —suspiró—. Si te soy sincero cada prueba era un tormento. Y tu aparecías en todas. Sentía que, tarde o temprano, iba a lastimarte.

Guardó silencio unos segundos, su voz sonaba cansada más allá del desgaste físico.

—Cuando supe que habías muerto, perdí la razón. No quería creerlo. Estaba seguro de que serías de las mejores, pero los días se volvieron insoportables. Al final tuve que aceptar que te había perdido... y me dolió hasta el alma.

Sus palabras me helaron la piel. Ethan rara vez dejaba ver tanto.

—Estoy aquí contigo, sin importar lo que pase no iré a ninguna parte.

—Rachel, sabes que te amo, ¿verdad?

Había cierta desesperación en su mirada, casi como si suplicara que le creyera.

—Yo también te amo —respondí segura sin apartar mis ojos de los suyos.

Alex carraspeó con discreción y nos indicó que era hora de salir. Él guiaría al grupo hacia la siguiente comisaría, que quedaba bastante lejos. En el camino solo encontramos a un infectado. Alex se encargó de él sin titubear.

Tras asegurarse de que no había más peligros, examinó su pistola con un gesto extraño.

—Estas no son balas... —murmuró.

PROGRAMA F3 Libro I y IIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora