Kendrick
—¡¿Y cómo quieres que reaccione, Kendrick?! ¡Te metiste en mi área! —Estaba seguro que los gritos de la mujer podían escucharse por todo el piso —. Me importa una mierda si eres el maldito presidente de Arquitech. Soy yo la que decide cuánto es mucho trabajo para mi equipo, no tú —. Resopló, apuntándome con el dedo; en la punta resaltaba su larga y pulcra uña teñida en un rojo carmesí —. ¿Te das cuenta? Acabas de borrar mi nombre del proyecto más importante que hemos tenido en años...
Suspiré, hastiado.
—Es una decisión tomada, Tessa, y no va a cambiar —dije tajante. Si no le había dado explicaciones ni a Nathan ni a Ulrik, que eran accionistas, mucho menos a una empleada, por más subdirectora de área que fuera.
Su pecho subía y bajaba con violencia, estaba frenética.
—Ya le pedí a Susan que agende una reunión con el equipo de Ferguson, para que los conozcas y pongas a su disposición toda la información que requieran. —Agregué.
Hizo una última rabieta, antes de lanzarme las carpetas del proyecto que se había encargado supervisar en Chicago, y abandonar mi oficina. Agradecí un momento de paz, aunque este no duró mucho; a los pocos minutos mi hermano cruzó por el umbral.
—Está hecha una fiera —dijo, en tono burlesco, mientras se acomodaba en uno de los asientos y cruzaba las piernas sobre mi escritorio.
—Me tiene sin cuidado —Aseguré —. Ya decidí que en cuanto respecta a señalización, lo va a manejar la consultora Ferguson... —Bufé —. ¿Puedes bajas tus asquerosos pies de mi escritorio? ¿Qué edad tienes? ¿quince? —Gruñí.
Él pareció no prestar atención a lo mucho que me molestaba su pose infantil. Me miró con los ojos entrecerrados, escudriñando la razón detrás de mí repentina decisión. Ulrik me conocía bien, demasiado bien, a decir verdad.
—O'Neal me habló sobre la cena... —Comenzó a decir, esperando conseguir más información.
—Si, ¿Qué con eso? —cuestioné, restándole importancia.
Exhaló, audiblemente. Estaba tratando de ser paciente.
—Me habló sobre la coordinadora de diseño... —Sugirió, levantando una ceja.
Rodé los ojos.
—¿Qué quieres saber exactamente? —pregunté, al fin.
Se encogió de hombros.
—Sólo quiero entender el motivo por el cuál decidiste contratar a una empresa externa, cuando aquí tenemos el capital humano capacitado para cada una de las áreas. Tessa es una excelente diseñadora, la mejor que hemos tenido; y permíteme decirte que entiendo su reacción y la apoyo. La eliminaste de la jugada así como así; ni siquiera esperaste a que regresáramos del viaje para tomar una decisión —Hizo una pausa —. Pero, lo que realmente me preocupa, hermano, es ese cambio tan abrupto en ti; porque el Kendrick que yo conozco jamás habría hecho esto.
—No tienes que tratar de entender nada, Ulrik, simplemente, sé lo que es mejor para la empresa.
—¿Para la empresa o para ti? —Insistió —. ¿Quién es esa mujer, Kendrick?
—No entiendo a qué te refieres —Apreté el puente de mi nariz. Su insistencia empezaba a sacarme de quicio —. No sé qué te habrá dicho Nathan, pero esto es solamente un asunto de trabajo ¿Está claro? —Mi molestia con el tema era evidente.
Asintió con la frente arrugada, él también estaba molesto. El temperamento era algo que compartíamos los Colleman. Tomó la postura firme de un verdadero vicepresidente y se dirigió a la salida, no sin antes hablar una última vez.
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El mentor © #PGP2023
Random¿Quién dijo que "la curiosidad mató al gato"? A mí, la curiosidad, me ha llevado a vivir las experiencias más excitantes... Mi nombre es Milena, y de la mano de mi imponente y experimentado "mentor sexual", Kendrick Colleman, descubrí la lujuria, la...
