Una vez que llegamos al final del entrenamiento tuvimos que realizar una prueba muy simple. Esta prueba consistía en una carrera que iniciaba desde la punta de una montaña sorteando una serie de obstáculos a través del valle y el desierto hasta llegar a la colmena, sin embargo, nadie podía ganar la carrera sin antes cumplir una condición. La única manera en la que la carrera podía darse por terminada era si uno de nosotros cruzara la meta con una pelota de cuero en su posesión y quien lo lograra sería el ganador de esta.
La prueba se llevó a cabo un día como cualquier otro. Al llegar al punto de partida nos formamos en una fila mirando hacia el acantilado, preparados para empezar en cualquier momento con el ejercicio. Frente a nosotros, parado en la orilla del precipicio, uno de nuestros superiores tenía la pelota bajo su custodia y nos estaba viendo fijamente, sin decir una palabra se elevó unos cuantos metros por encima nuestro y todos no pusimos en posición, la pelota cayo por el acantilado y el cambiante hizo un silbido corto y agudo que todos interpretamos como la señal de partida, desplegamos nuestras alas y emprendiendo vuelo.
La bola paso de precipitarse hacia el suelo a tener un portador quien iba a la cabeza de todo el grupo. Incluso cuando había puesto todo de mi al inicio para ganar terreno no fui lo suficientemente rápido y me quedé entre los voladores promedio, pero me reconfortaba no ser de los últimos. No paso mucho tiempo antes de que el resto comenzara a realizar múltiples maniobras en el aire y para buena o mala suerte uno de los cambiantes que iba a la cabeza derribo al que tenía la pelota, soltándola y haciendo que se precipitara al vacío, la bola se acercaba rápidamente al suelo, pero otro cambiante se hizo con ella y volvió a ganar altura haciendo un giro cerrado hacia arriba.
La bola tardaba segundos en posesión de alguien para luego cambiar de portador inmediatamente, pero jamás pude alcanzar los primeros lugares. Habrían pasado más de 5 minutos cuando con mucho esfuerzo había llegado al segundo lugar. Era difícil seguirle el paso al primero sin mencionar lo complicado que era evitar a los que se zabuían para abrirse camino. Al notar lo cerca que estaba, el cambiante con la bola cayo en picada, por lo que le imité e hice lo mismo. Estuve a punto de alcanzarlo, pero cuando estábamos a escasos metros del suelo el volvió a subir. Intente hacer lo mismo pero mi caída fue inevitable haciéndome rodar varios metros por el suelo mientras los demás seguían con la persecución.
Me quede ahí agonizando en el suelo y a sabiendas de que nadie vendría por mi o mostraría una pisca de empatía o preocupación intente levantarme, pero mis intentos fueron en vano por lo que me recosté sin intenciones de moverme. El paisaje no era para nada agradable, todo seguía exactamente igual como cuando llegue: lúgubre, muerto y triste. Lo único que de verdad impresionaba en ese momento era el enjambre que se sacudía en el cielo. Mi grupo era bastante grande así que verlos volando era como si una nube negra cobrara vida y tuviera mente propia.
Aunque hubiera querido quedarme ahí tirado sabía que no llegaría a ningún sitio así que tenía que levantarme, aunque no quisiera, al ver a los demás en el cielo supuse que era una perdida de tiempo tratar de alcanzarlos y entonces me di cuenta.
- Se supone que la prueba termina cuando uno de nosotros cruza la meta así que lo único que tengo que hacer es quitársela a quien la tenga cuando llegue a la meta, además nunca dijeron que no se podían tomar atajos o siquiera que completar el circuito era obligatorio.
Con eso en mente se me ocurrió minar la colmena con trampas cerca de la meta y con ese simple plan emprendí mi camino hacia la colmena, siempre volando bajo, ignorando completamente al resto quienes se estaban matando por tener la pelota entre sus cascos.
Durante mi entrenamiento aprendí a entender la colmena, claro que sabia que cada cierto tiempo un pasillo se cerraba o una puerta se abría y por eso en mi primer día no había reconocido la caverna, pero aun así era difícil moverme en mis primeros días. Poco a poco aprendí a hallar mis caminos en ese laberinto, aunque a veces me recordaba a las escaleras del castillo de Hogwarts. En fin, saber como se comportaba la colmena me facilito posicionar las trampas, de lo contrario me estaría arriesgando a depender de la suerte y nada me garantizaba que alguien caería en una de ellas.
La meta de nuestra carrera era la sala del trono, pero no quería acercarme demasiado a ese sitio por miedo a encontrarme con Chrysalis , jamás la había visto en persona, pero desde el primer día en que llegue estaba seguro de que no quería hacerlo. No quería ir y toparme con la reina, pero no hacerlo significaba arriesgarme a pelear con los demás por la pelota así que seguí con el plan original por lo que me dirigí a la sala del trono. En mi camino no pude evitar toparme con otros cambiantes, pero si se preguntaban que hacía ahí no lo demostraron.
Inmediatamente después de encontrar la sala del trono salí de ahí para minar sus inmediaciones, ¿Qué cómo lo hice? Fácil, una palabra: Plásmidos, para ser específicos trampa ciclón. Por supuesto, para utilizarlo tuve que transformarme por primera vez en Jack Ryan, el protagonista de Bioshock, me tomé mi tiempo, pero finalmente lo conseguí. Afortunadamente nadie me vio y como no había nadie cerca me fui a esconder, esperando a que los demás llegaran.
La nube de insectos había mermado desde que me había estrellado contra el suelo. Solo quedaban 10 cambiantes revoloteando en el aire, los otros probablemente estarían tirados a mitad de la llanura muertos de cansancio. Ver aquella hilarante situación me saco una sonrisa, no podía creer como todos esos cambiantes actuaban como perros siguiendo sus colas cuando la respuesta para obtener la victoria era algo tan simple como usar la cabeza. Y lo mejor de todo es que yo había hecho lo mismo.
Para mi buena suerte los pocos que quedaban se disputaba la pelota como si sus vidas dependieran de ello dándome el tiempo suficiente para colocar mis trampas y de paso recuperarme un poco por el esfuerzo. Mientras los cambiantes volaban a gran velocidad hacia la colmena yo fui adentrándome todavía más para seguirlos de cerca, pero desde una distancia segura para no ser visto.
En cuanto los cambiantes tocaron tierra firme se adentraron en la colmena persiguiendo al dueño de la pelota en ese momento. No tardaron mucho en avanzar cuando el túnel se separó en 2 caminos diferentes. El primer cambiante no dudo ni un segundo y tomo el camino de la derecha, pero el resultado iba a ser el mismo. Avanzando por el túnel, el cambiante estaba tan concentrado en ganar que no vio como el suelo se abrió debajo suyo, para mi mala suerte él fue más rápido y la victima de tal desgracia no resulto ser nadie más que el cambiante en tercera posición.
Me mantuve observado por un buen rato y llegué a pensar que o bien mi plan estaba destinado a fallar o ellos eran demasiado estúpidos como para cumplir una simple tarea la meta ya que peleaban más de lo que avanzaba. Sin embargo, todos fueron cayendo poco a poco, aunque tuve la mala suerte de que la pelota cambio de portador 2 veces haciendo que me pusiera nervioso además de que 2 trampas habían fallado. La primera se suponía que lanzaría por los aires a quien la pisase, pero solo lanzo una pequeña brisa del suelo mientras que la segunda jamás se activó. Aun así, tuve suerte de no ser descubierto.
Cuando finalmente me había deshecho de todos los demás solo quedaba un cambiante. El tipo resulto ser más difícil de vencer que los demás además que mis trampas ya no eran tan efectivas, me había quedado sin suerte. Sin muchas esperanzas de que mis trampas siguieran siendo lo suficientemente fuertes decidí enfrentarlo cara a cara.
El cambiante había bajado su velocidad y en vez de correr solo caminaba a paso rápido. Mientras tanto yo le observaba oculto entre las sombras, esperando el momento indicado. Tras haber seguido al cambiante por un buen rato este finalmente se detuvo en un pasillo pues no sabía a donde ir y aunque el resto ya no lo estaba persiguiendo los demás cambiantes seguían en la colmena.
Antes de que el cambiante pudiera decidir qué dirección tomar me abalance sobre el en un intento por tomar ventaja. Ambos caímos al suelo y rodamos por el pasillo forcejeando por la llave hacia nuestra victoria. Sin pensarlo 2 veces le di un cabezazo al tipo y salí corriendo de ahí como alma que lleva el diablo. El golpe había sido lo suficientemente fuerte para que soltara la pelota y yo me pudiera hacer con ella.
Lo gracioso del asunto era que ninguno era rápido. Por un lado, yo apenas y podía correr por mis heridas mientras que mi perseguidor estaba exhausto debido a la carrera que había realizado. De una forma u otra pude llegar a la sala del trono sin que me atrapara el otro cambiante. Ya podía ver la victoria, pero la suerte se me acabo en ese preciso instante.
En cuanto entre en la habitación el otrocambiante utilizo mí misma jugada contra mi tacleándome y haciéndome soltar lapelota. La bola de cuero rodo y el cambiante corrió en su búsqueda, cuando latuvo en su poder se dirigió al pedestal. Quise detenerlo, pero fue inútil, nopude hacer nada y vi como cruzaba la meta lentamente, burlándose de mí.
ESTÁS LEYENDO
Changeling rebirth
FanfictionY si un día despertaras siendo un cambiante, una criatura ficticia de una caricatura? ¿Qué harías con el poder de transformarte en lo que sea y adquirir las habilidades de lo que copies? Bueno esas son preguntas que me hacia a mi mismo, pero que ah...
