Trotamundos

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Había perdido el conocimiento cuando pisé la brecha y cuando desperté estaba tirado en medio de un camino. Apenas estaba recuperando todos mis sentidos cuando una carreta jalada por ponis se detuvo.

- Señor ¿Se encuentra usted bien? - Siendo "el rey de los cambiantes" no me esperaba una reacción tan calmada como esa. Era incluso ridículo esperar que alguien se preocupara por mi siendo lo que era, así que era natural estar un poco confundido por la situación.

- ¿Qué es lo que pasa? - Un cambiante salió de la carreta para ver que los había detenido.

- No es nada señor, este cambiante estaba en el suelo y pensamos que necesitaría ayuda.

- Estoy... bien. - Les dije.

- Insisto, suba, si estaba a mitad del camino no creo que este bien.

Hice lo que el cambiante me pidió y me subí a la carreta, el tipo se veía muy alegre como para ser un cambiaformas de Equestria y los ponis estaban demasiado tranquilos en su presencia, era evidente que no estaba en mi mundo correspondiente, pero quería saber que era diferente.

- ¿Y a donde se dirige? - Le pregunte al cambiante. Ya que estaba adentro me di cuenta de que no era el único que viajaba en la carreta, conmigo éramos 3 metamorfos y había espacio para uno más.

- Vamos hacia Nueva Morpha.

- ¿Nueva Morpha?

- ¿Seguro que está bien? - Pregunto el segundo cambiante, empezaba a sospechar que necesitaba ayuda médica, creyendo que tenía amnesia o algo parecido.

- Es la capital por supuesto, seguramente la ubicas fácilmente por su anterior nombre: Canterlot. - Me dijo el primero.

- Ah si, ya me acuerdo. ¿Y a que van si se puede saber?

- Nosotros vivimos en la colmena del norte y solo vamos a celebrar el día del gran cambio.

- Ammm. ¿Me podrían recordad que se celebra en esta fecha? - Los cambiantes me vieron extrañados.

- Es el día en que nuestra guerra acabo con los ponis una vez que los vencimos. - Me dijo el primero. Los cambiantes se dieron cuenta de que no era alguien común y decidí hablar.

- La verdad es que vengo de muy lejos y todo esto es nuevo para mí. - Los cambiantes seguían un poco extrañados, pero de igual manera siguieron con su explicación.

- Los cambiantes vivíamos en una única colmena en los páramos de Equestria, lo único que podíamos hacer era cazar ponis por alimento y proteger la colmena, pero un día la reina Moira tuvo suficiente de esta vida de miseria y decidió iniciar una guerra contra los ponis. Obviamente no fue un golpe inmediato, en aquel momento iniciar una guerra hubiera significado nuestra extinción, así que durante años estuvimos vigilando a los seres más poderosos de Equestria, aprendiendo de ellos e imitándolos a la perfección. Una vez que tuvimos el poder necesario para iniciar nuestra guerra esperamos a que las princesas Celestia y Luna hicieran el trabajo sucio, encargándose de Discord y el Rey sombra, por ejemplo, aunque no esperábamos que la princesa del sol desterrara a su propia hermana ciertamente fue una ventaja que no desaprovechamos.

- Habiéndose enfrentado a tantos enemigos en un lapso de tiempo tan corto las fuerzas militares de Celestia estaban muy débiles y no pudieron defender apropiadamente a los ponis una vez que les declaramos la guerra. Nuestra victoria fue aplastante y desde entonces pudimos comer y vivir en plenitud, permitiéndonos reproducirnos y multiplicarnos por toda Equestria.

Changeling rebirthHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora