Eclipse

518 63 17
                                        

Mientras se resolvía el problema con respecto al etherium Van Der Wall me envió por más metal, pero no me pidió que asaltara otro tren como la primera vez, sino que esta vez viajaría hasta Copper's Valley a atacar almacenes y fundidoras con tal de conseguir los recursos necesarios para continuar con su plan, por lo que nos teletransporto hasta un cañón forrado de árboles y muros de piedra rojiza.

- Solo sigue este corredor rio abajo y llegaras a la entrada oeste de la ciudad. – Me dijo mientras miraba hacia su izquierda, para ser específicos, al rio que recorría el fondo del cañón. – Buena suerte.

Como siempre Van Der Wall desapareció dejándome solo, pero en vez de emprender el viaje inmediatamente patee una roca al precipicio, maldiciéndolo.

- Si tan solo hubiera funcionado... – Dije recordando mi último intento de escape fallido. – Si tan solo hubiera funcionado ahora estaría destripando vivo a ese desgraciado hijo de perra.

En fin, me transformé en Ironman nuevamente y seguí el rio durante un largo trayecto, dando vueltas y pasando por secciones del rio que se convertían en lagos cristalinos o en cascadas majestuosas, una de ellas era muy delgada, pero eso no evitaba que cayeran cientos de litros de agua por segundo y hasta cierto punto me recordó a mi hogar, salvo por el hecho de que la piedra roja de sus barrancos me recordaba que no eran la misma.

Así seguí volando hasta que las paredes del cañón se separaron para darle paso a lo que yo llamaría un pozo de piedra gigante y al fondo de este podía ver la ciudad de Copper's Valley. El rio que hasta ese momento recorría el desfiladero se unía con otros canales para hacer un caudal más grande que bordeaba la ciudad por la izquierda hasta perderse entre las montañas que se alzaban frente a mí.

Fui perdiendo altura hasta estar rosando el agua de camino a la orilla del rio, pero en vez de llegar a los muelles de la ciudad me fui al otro extremo y escondido entre la vegetación me transformé en el Flash Reverso, para luego volver a la orilla, correr sobre el agua, llegar a la ciudad y recorrerla en cuestión de segundos.

La verdad dicha ciudad me gustaba, tenía cierta esencia steampunk que me encantaba, pero mejor no sigo hablando de eso para no distraerme. Tras explorar la metrópoli encontré las fundidoras e los extremos de la ciudad y los almacenes a las afueras de esta, mi primera parada entonces fueron las fundidoras. Esta "zona de fundición" era conformada por cientos de empresas metalúrgicas por lo que prácticamente era un laberinto de tuberías y un bosque de chimeneas, aun así, esto no significaba que todos estuvieran parejos pues las compañías de mayor extensión producían, por obvias razones, más metal a diferencia de las empresas locales por lo que su volumen de producción era menor y no adivinaran quien tenía un contrato para operar en esta zona: Van Der Wall. Claro que esto último no lo sabía.

Como sea, al recorrer la zona de fundición me di cuenta de que (al igual que los almacenes) estaba llena de guardias. Al parecer después de mi asalto a la compañía Golden Spirit todas las compañías, tanto refinerías como fundidoras temieron por sufrir más perdidas por lo que contrataron soldados para proteger sus fábricas y mercancías.

Para evitar que me vieran me escondí en un callejón entre 2 edificios y esperé unos segundos, el constante ruido de máquinas martillando, cortando y los chillidos de las tuberías ocultaban mi presencia, nadie podía oírme y esa era una preocupación menos. Al inspeccionar un poco más el callejón vi una ventana abierta y un pasillo de reja pasando junto a la misma por lo que subí por una escalera hasta ese corredor y me cole por la ventana.

Ya dentro del edificio pude ver las ollas con hierro liquido al rojo vivo y a los ponis trabajando con todo tipo de materiales, estuve observando en silencio durante unos segundos y mientras tanto me transformé nuevamente en Roland Deschain.

Changeling rebirthHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora