Con la caída de Chernóbil, se han liberado los demonios de la organización científica más influyente de origen asiático: NEXODUS. Ahora, estos muertos en vida corren como herederos de una genética antinatural y una longevidad maldita en un mundo des...
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CAPÍTULO DOCE
26 de abril de 1986
Las alarmas y las luces rojas dan advertencia inminente dentro de uno de los laboratorios de investigación más importantes de NEXODUS. La ubicación es confidencial para cualquier ignorante del exterior, pero solo esos a los que le permiten saberlo y seguir viviendo, tienen conocimiento de estas instalaciones ubicadas a tres kilómetros de la ciudad de Pripyat, esas que se encuentran muy, muy cerca de la central nuclear Vladimir Ilich Lenin al norte de Ucrania, y cerca de Chernóbil.
Tras estar en medio del mejor polvo de su semana, el teniente Pavlov Chrakova tiene que correr al son de las alarmas estridentes y dejar insatisfecha a una de los soldados. A toda velocidad atraviesa los pasillos enrojecidos por las luces de advertencia y se veen la obligación de preparar el revólver calibre cincuentaque carga en el cinturón de su uniforme militar. Si las cosas se ponen rudas él tiene más que una punteríainfalible para valerse por sí solo, aunque tuvo que volverse zurdo después de sufrir un accidente a los diecisiete años durante una misión de la KGB.
—¡Alessandra! ¿Puedo saber a qué se debe todo este escándalo? —Él llega corriendo al laboratorio principal donde la jefa y varios científicos ucranianos continúan recogiendo cualquier evidencia de su más reciente proyecto. La prisa maniática de sus movimientos causa que se le resbalen uno que otro papel de las manos.
—Nos encontraron, Pavlov. Uno de los grupos terroristas finalmente localizó nuestra base más importante y esta vez no van a venir solo por nuestros recursos y experimentos Quieren destruirnos por completo.. Ahora debemos escapar antes de que vuelen toda la planta nuclear sobre nuestras cabezas —responde ella con una sonrisa sin gracia, señalando con un dedo hacia arriba.
Chrakova frunce el ceño.
—¿Y por eso sonríes? ¿Porque nos volarán en pedazos?
—Bueno, en realidad no nos quieren volar en pedazos, nos están obligando a revelarnos porque... creen que no tenemos alternativas. Así que dame las gracias por ser tan quisquillosa, pese a las cosas que se escapan de mis manos. Por ejemplo, que reemplazaron al turno operativo de mantenimiento por unos completos inútiles para que la planta comenzará a tener fallas muy sutiles y nadie se diera cuenta.