Relajada totalmente en la bañera, reposaba mi cabeza en el borde, dejando volar mi imaginación con una melodía que llenaba el entorno, estaba consiguiendo botar el estrés de muchos días de papeleos y compras para irme con Ashley al otro lado de la ciudad, ahora nos habían ofrecido el modelaje, y aceptamos.
Pensé en todo, mientras que mi cuerpo se encontraba bajo agua a temperatura ambiente, música suave y relajante, acompañado de un rico olor a menta.
Por mi mente no había aparecido un rastro de Nelson, pero él llegó.
Caminó muy despacio hasta llegar a la bañera donde yo reposaba, su mirada me gritaba sexo. Estaba hambriento, y reí, lo hice por las tantas veces que intenté bajarle el bóxer y no me dejaba, aquella vez que entré al baño desnuda y él me sacó, ¿debería hacerle lo mismo y echárselo en cara? Sería buena la idea, pero... quería botar el estrés y el sexo era el último paso.
—¿Me invitas a entrar? No me he duchado en días.— dijo jugueteando con cada una de sus palabras acompañada de una sonrisa muy pícara que empecé a conocer y disfrazar.
Definitivamente no era el mismo, desde hace tiempo el cambio era notable, y caí en la realidad de que sí podemos cambiar una persona, con nuestros actos, con la manera en que le tratamos y lo que le incitamos hacer, también sacar a la luz su lado oscuro; muy probable.
—Si no te he echado fuera, quizás permita más.— respondí mordiendo mis labios suavemente.
Sonrió ante mi respuesta. Sonrió como un niño cuando le permites, por fin, hacer algo que tanto quería, así lo hizo.
Comenzó a quitar su ropa, despacio, muy despacio.
—¿Esto es un striper?
—Digamos que si, señorita Nicole.
—Pues vamos muy bien señor, prosiga, no interrumpo más.—Añadí, sintiendo las ansias de sexo adueñarse de todo mi cuerpo.
Sintiendo el agua caliente, a todo vapor.
Nelson tiró su chaqueta, su pecho estaba erguido como siempre, tan definido y duro como piedra, me picaba las manos por tocarlo, no podía esperar más, lo necesitaba aquí. Luego bajó su pantalón, quedando solamente en bóxer, su erecion estaba muy dura y curva allí dentro, estaba depilado, podía verse.
Pasó a dar algunos movimientos, bailaba suavemente, consiguiendo con éxito, una excitación de mi parte ¡maldita sea!
Retiró su bóxer de espaldas a mi, tenía un culo muy sexi, típico de gente deportiva, ¡por el altísimo! Sinceramente había perdido la cuenta de las veces que nos habíamos acostado, que habíamos echo el amor.
Pero hoy era diferente, la escena no era la misma.
Quería mortificarme esta vez, quería hacer que estallara antes de entrar en mi, y ya lo estaba consiguiendo, me desesperaba cada vez más con sus malditos pasos lentos y sensuales. Sabía que detrás de un chico muy estudioso y por la "línea" había algo oscuro y perverso, es que ser curioso también sirve de mucho y para mucho.
Entonces se dio la vuelta sorprendiéndome por completo.
¡Caramba, esto es mucho, mucho, mucho!!
Su pene estaba curvo, llegaba a una distancia sorprendente, incapaz de asimilar como era posible su grosor, su forma, y sobre todo su largura. De ser mi primera vez no lo había dejado entrar en mi.
Con las manos en su cintura me miraba fijamente. Amaba verme así; perpleja y no tanto eso, sino que esa perplejidad la provocara su miembro al estar frente a mi.
Al estar, dentro de mi, muy dentro.
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Una semana con el Nerd {+18}
RomanceAlgo pasa cuando dos personas de sexos opuestos se encuentran a solas, encerrados en una casa y, en cierto tiempo, cosas grandes tienden a suceder. Uno de los dos debe disponerse y hay casos en el que el hombre no es quien siempre toma la iniciativa...