Capítulo 28

269 10 0
                                    

Acá les dejo una pequeña canción relacionada con el capítulo, disfruten y vívanlo. Les cuento que me inspire un poco más. ¡Besos! Dedicado a Christal Marten .💗
  JulioMartínez

Salí corriendo detrás de su auto, pero aceleró y desapareció demasiado rápido, perdiéndose en el tráfico. Las lágrimas empañaban todo, pero las limpié. Fui a la parte trasera de la casa y busqué una vieja moto que aún estaba en muy buena condición, no podía dejarlo ir, no con mil dudas en la cabeza, aunque me había sentido la peor por dudar de mi, por la forma en que volteó a verme.

Encendí la moto, coloqué el casco en mi cabeza y abroché bien, asegurándome de que estuviera bien colocado.

Las lágrimas aún no paraban, mi corazón latía como loco, temía que todo fuera a terminar. Me apresuré y aceleré, iba a una velocidad inadecuada y prohibida en la ciudad, pero el terrible temor de perder a Nelson eran aún mayor, corrí hasta que llegué a su departamento.

Ahí estaba, parado en la entrada, sus ojos llorosos conectaron con los míos, me fui acercando poco a poco y me detuve a escasos metros de su cuerpo.

—Fue mi pasado, él fue mi pasado.— dije limpiando una que otra lágrima, —Solo importas tú. Tú eres mi presente y futuro.—

—Nicole, yo-yo.— su voz se quebró y supe que las palabras se habían atascado en su garganta.

—¡Yo lo...!
Y entonces, se acercó a mi. Me tomó del cabello con fuerza y me atrajo hacia él. Involuntariamente, cerré los ojos y mis palabras fueron silenciadas. Presionó los labios contra los míos con fuerza y me hizo callar.

No hice ningún movimiento y él tampoco. Tan solo posó los labios sobre los míos, pero todavía no me besaba. Me estaba volviendo loca, nunca había sido capaz de hacer todo lo que comenzaba hacer por el.

Nelson se alejó de mí unos centímetros, lo bastante como para que nuestros labios se separasen. Teníamos la frente pegada uno contra el otro.

Tenía todavía la boca abierta, a la espera de que acercara de nuevo sus labios. Sentía su aliento cerca de mi boca.

—No quiero nadie cerca tuyo, me perteneces a mi.—dijo en un susurro ronco, con esa voz tan sensual que solo él lograba hacerme estremecer.

Sus labios eran tan suaves que no quería apartarme de ellos, nunca. Eran como las dos únicas piezas de un perfecto y precioso rompe cabezas. Nuestros dientes no chocaban ni una sola vez. Tenía una de sus manos apoyada en mi nuca y me agarraba del pelo con fuerza para tenerme segura. Se movía lentamente y aumentaba la intensidad del beso cuando era necesario. Tenía el sabor más exquisito y delicioso que había probado en mi vida, no quería pararse. Marcaba sus palabras, era suya y le pertenecía.

Me empezaron a doler los labios y mi respiración se entrecortó. El corazón me palpitaba agitado, como siempre cuando nos encontrábamos bajo el ambiente sexual.

Me aparté en busca de oxígeno, e inhalé antes de continuar el beso.

Al abrir mis ojos, me topé con sus hermosos ojos, viéndome reflejada allí. Deseando nunca hacerle daño.

—Jamás quiero perderte.— susurré, mirándole fijamente. Nuestras lágrimas habían cesado por completo.

—No sucederá.— murmuró.

Sus labios se volvieron a estrellar sobre los míos. Desde luego, si se pudiera matar con un beso, él habría acabado conmigo en cuanto posó sus labios sobre los míos.

En realidad no me importaba morir por falta de oxígeno.

Quería quedarme junto a él el resto de mi vida, no quería perderlo, no quería y me desesperaba el solo imaginármelo con otra chica.

Una semana con el Nerd {+18}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora