Kara Danvers es una joven inteligente y hermosa, con los pies bien puestos en la tierra y dispuesta a conseguir todo lo que quiere. Lena Luthor, por otro lado, es una mujer adulta que tiene una vida envidiable y que cree que el poder y la fuerza lo...
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Mi vida había sufrido una transformación tan drástica en tan poco tiempo que, al mirarme al espejo, apenas podía reconocerme. Cada aspecto de mi ser había sido moldeado por los caprichos y las opiniones de Lena sobre lo que consideraba "correcto".
Me veía obligada a vestirme como una mujer casada y a comportarme como una dama, pero eso no me proporcionaba la satisfacción que anhelaba tan profundamente. La libertad que tanto deseaba seguía estando fuera de mi alcance, y cada día me sentía más atrapada en una jaula dorada.
Lena había tomado el control de mi vida de una manera asfixiante. No solo había inscrito en la universidad y elegido a mis guardaespaldas, sino que también había programado cada minuto de mi día e incluso había seleccionado a mis amistades. Vivir en la mansión era una auténtica pesadilla, una cárcel emocional en la que me encontraba atrapada.
Las peleas entre Lena y su hermana Lutessa eran constantes y agotadoras. Lutessa parecía encontrar siempre una nueva forma de arruinarle el día a su hermana y, de paso, afectarme a mí y a mi pasado. Los celos enfermizos de Lena no conocían límites y ella nunca hacía el esfuerzo de controlarlos. Esa inseguridad y desconfianza constante envenenaban nuestra relación, convirtiéndola en un campo de batalla emocional.
Cada día, me sentía más atrapada y sofocada por las expectativas y demandas de Lena. Mi voz y mis deseos se desvanecían en el aire, eclipsados por su control y manipulación. Me preguntaba si alguna vez volvería a ser la persona segura y libre que solía ser, o si me había perdido para siempre en el laberinto de su influencia.
Afortunadamente, contaba con el apoyo incondicional de Jemes, quien se había convertido en mi mejor amigo y confidente. Con él, podía ser yo misma, sin miedos ni restricciones. También tenía a Winn, quien siempre estaba ahí para aconsejarme y admirarme en todo momento. Su presencia en mi vida era un verdadero regalo, un rayo de luz en medio de la oscuridad.
Maggie y Kieran también eran pilares fundamentales en mi vida. Siempre estaban dispuestas a brindarme su apoyo y, con frecuencia, me ayudaban a escapar de la opresión de la mansión. Kieran, en particular, era una verdadera caja de sorpresas. Era una joven increíblemente madura y rebelde, y su espíritu libre me inspiraba a luchar por mi propia libertad.
A pesar de todo, el sufrimiento y la angustia seguían presentes en mi vida. Cada día era una batalla interna entre mis propios deseos y las expectativas impuestas por Lena. Pero no estaba dispuesta a renunciar a mí misma. Seguía luchando por encontrar mi propia libertad y esperaba que algún día pudiera vivir una vida en la que pudiera ser verdaderamente yo misma, sin las cadenas emocionales que me aprisionaban.
Cada día, enfrentaba el desafío de encontrar mi voz y reclamar mi propia felicidad. Aunque el camino era difícil y lleno de obstáculos, me negaba a rendirme. Sabía que merecía más y estaba determinada a encontrar mi lugar en el mundo, lejos de la opresión y el sufrimiento que había experimentado hasta ahora.
Jons: Su esposa desea verla - me informó mi guardaespaldas en cuanto subí al coche.
Después de quince minutos llegué a la empresa de mi amada esposa. Subí hasta su piso y Jess, como siempre, me esperaba y me guió hasta su oficina con amabilidad y respeto.
Lena: Sam, retírate - dijo con desgana, antes de regalarme una mirada de desprecio. -Siempre te molestas cuando ella está aquí.