Liberación

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¿Está bien lo que hacemos? Esa pregunta no tiene una respuesta demasiado clara.

Pasa el tiempo desde que Leaf llegó a nuestro sistema y he aprendido muchas cosas que hasta ahora para mí eran del todo desconocidas. El hecho de sentir que sexualmente Leaf era por mucho más activa que Óscar y yo juntos, pensar de que maneras podía desahogar esas ansias de placer, notar como era lo que hasta el momento no había sentido nunca para mí era una experiencia totalmente nueva.

Leaf trataba de desfogarse de aquellas sensaciones de encadenamiento mediante la práctica de acciones sexuales propias de una adolescente con las hormonas revolucionadas y no me importaba, al contrario, me gustaba y me hacía sentir más vivo que nunca. Óscar estaba cada vez más alejado de nosotros y prácticamente habíamos tomado el control absoluto del cuerpo y de todas las tareas que se nos presentaban.

Ella entraba en redes sociales de las cuales twitter era su favorita y elegía chicos puramente al azar para mantener lo que para mí eran situaciones vergonzosas pero que a ella la hacían sentir una verdadera chica. Hablo de situaciones con ámbito erótico en las que ella era una participante más activa de lo que yo pensé que seria, situaciones que a mí nunca se me hubiese pasado por la mente tener y que de algún modo apagaban esa extraña sensación de fogosa lujuria que ella nos había puesto de manifiesto.

Muchas veces esos chicos se sentían realmente atraídos por lo que Leaf ofrecía, pasando unos agradables y largos ratos de placer compartidos en un afán por liberarse de las ataduras que un cuerpo de hombre le proponían y llevándonos a situaciones que al menos a mí me generaban cierto malestar por estar envueltas en un argumento de mentiras que ella contaba con  tal de lograr sus objetivos. Hablo claro de conseguir que chicos de diferentes edades tuviesen lo que comúnmente se llamaba «cibersexo» y que a mi me planteaba un serio reto a mi conciencia ya que como se puede imaginar ella no tenía el cuerpo femenino apropiado para tales efectos.

Me veía envuelto en situaciones que me obligaban a terminar unas relaciones plenamente amorosas cuando Leaf se cansaba o lograba sus objetivos meramente sexuales y que provocaban en mí un inmenso rompecabezas por no saber muy bien si se notaba que yo me hacía pasar por ella para llegar a finalizar tales relaciones. Me refiero sin lugar a dudas tener que romper con todos los «novios» que ella iba consiguiendo a lo largo y ancho de ese mar de información llamado internet.

Ella se liberaba otorgándonos momentos de sublimes placeres y a cambio yo era quien tenia que cortar con los innumerables chicos que utilizaba  para tales efectos. Cabe destacar que yo me sentía bastante afligido por aquellos malos momentos en los que en ocasiones me veía acosado por la insistencia de aquellos chicos que de una manera u otra habían compartido una relación de placer con Leaf pero que me hizo aprender mucho sobre los sentimientos que podemos llegar a desarrollar.

 Cabe destacar que yo me sentía bastante afligido por aquellos malos momentos en los que en ocasiones me veía acosado por la insistencia de aquellos chicos que de una manera u otra habían compartido una relación de placer con Leaf pero que me hizo...

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La oscuridad llegaba a mi mente mientras que para ella todo formaba parte de su juego, un juego que en alguna ocasión me producía angustia al saber que más tarde tendría que terminar yo mismo. Chicos sanos, algunos de su edad, otros más mayores, unos con problemas físicos y otros con trastornos mentales pasaban por Leaf y ella les ofrecía unos minutos de placer desenfrenado usando a veces la palabra escrita y la voz en otras ocasiones. Leaf solo quería que la tratasen como a una verdadera mujer y no dudaba en darse a conocer como tal ante los demás sin pensar que aquello nos podía proponer nuevos problemas.

Tuve que llevar a cabo una ruptura muy delicada con un chico con problemas serios de corazón y con mucho miedo la regañaba a menudo por ir sin ningún cuidado de que quizá a la gente que engañaba le podía hacer pasar por una catástrofe. Así pues gracias a aquellas situaciones no solo entendí como funcionaba ese mundo desconocido para mí sino que también fui capaz de ver como a pesar de no tener genitales femeninos era perfectamente capaz de proporcionarnos el placer que sienten las mujeres cuando llegan al climax del placer en mi propio cuerpo.

Solo había un problema y era que de algún modo yo no quería que Leaf perdiese esa inocencia y su forma de actuar de ningún modo, tendría que prescindir de la mentira y la ocultación y proceder a hacerla entender lo que estaba haciendo por muy difícil que resultara.

La situación se alargaría durante bastante tiempo pero yo no me quedaría de brazos cruzados y continuaría buscando la sabiduría que tanto anhelaba en los recuerdos del que una vez fue el único habitante de este cuerpo. Todo se volvería más difícil a partir de ahora.

Sistema DolkeiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora