Capitulo veintitres.

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Diciembre 02, 2021.

La pierna de la chica se movía rápido, no estaba acostumbrada a presenciar aquello. Desviaba la mirada al reloj, luego a su celular, el sillón ya se adaptaba a su cuerpo gracias a todo el tiempo de espera que mantenía.

Su hermana menor no estaba en casa, Macarena se había encargado de que esta estuviera ausente en aquel momento, tal vez lo que sucedería a continuación sería algo completamente delicado para ella.

Últimamente el contacto que mantenía con Nicolás y Jacinta se estaba volviendo frágil, esto ya sucedía desde la fiesta, la continuidad de su comunicación había decaído, mayoritariamente porque los dos jóvenes se habían molestado por el repentino contacto y cercanía con Rubí nuevamente. La rizada, por esto mismo no había avisado al par de amigos que sucedería, la única persona que estaba totalmente informada de todo era aquella castaña de ojos sonrientes quien cuidaba de Josefa.

Las esperanzas de la chica iban en descenso, la hora de llegada de su padre ya había pasado y este aún no se hacía presente en el departamento.

Un golpe resonó en la puerta y como si aquella paciencia y esperanza nunca se hubieran ido una sonrisa se formó en sus labios. Se levantó del sillón en el cual ya había instaurada una marca y se acercó con rapidez a la puerta, la abrió y vió a el canoso hombre cargado en bolsas, la chica tomó algunas de ellas y ayudo a entrarlas con mayor facilidad. Rompió el silencio preguntando por el trabajo del hombre, conversaron un rato y aflojaron la tensión que existía, era casi nula. La relación de padre hija que Macarena veía tan lejana últimamente estaba rozándola, el hombre cooperaba con ella al hacer los almuerzos, lograban crear conversaciones más extensas, las peleas y encontrones ya no eran tan frecuentes, todo era mejor y quería aprovecharlo.

-Oh... Entonces entre que llega la Jose y esperamos el delivery que pedí yo me encargo de picar algunas frutas y tu sacas el yogurt, ¿si? -Habló el hombre con un semblante alegre, este pasaba con fuerza sus manos sobre el cabello, buscaba alisarlo mas de lo que ya estaba.

-Si, pero... ¿Podemos hablar algo antes papá? -Respondió la rizada evadiendo el planteamiento de su padre, esta misma que se encontraba sentada frente a la mesa del comedor apoyó sus codos y encaramó su mentón sobre las manos.

-¿Que pasó mi amor? -Respondió con intriga el mayor, frunció el ceño y corrió una de las sillas de la mesa para así sentarse junto a la chica.

-Bueno, tu sabes que últimamente estamos más cercanos y nos estamos contando más cosas, ¿cierto papá?

El hombre asentía con la cabeza a la rizada.

-Quería hablarte un tema que es bastante importante para mi.

-Dígame lo que sea Maquita. -La sonrisa en el hombre nuevamente volvió.

-Bueno, tu sabes que yo estoy más grande y bueno...

-¿Tienes pololo? -Preguntó el hombre levantando una ceja, este mismo no borraba su mueca alegre y calmada -Mi amor dígame no más, no crea que yo me voy a enojar por cosas así, si ya está grande.

-No papá, es que es algo más delicado. -La pierna de la rizada comenzaba a moverse con rapidez nuevamente, los nervios subían poco a poco sin parar y su mente comenzaba a revolverse, no había planeado que decir y no sabía exactamente como plantear aquello que quería expresar.

-Macarena, ¿qué es eso de delicado?, no me asustes.

-Yo... Es que... -La chica subió sus manos a los rizos y comenzó a restregarlos. Mantenía la boca entreabierta, quería hablar pero no contaba con las palabras para hacerlo.

Paralelas - RubirenaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora