Christopher Morgan.
Salgo del ascensor, camino hacia la cafetería. Al llegar sólo inspeccionó. Me dirijo de nuevo al ascensor, pero el móvil me suena. Miro la llamada.
—Hermanito —saluda al otro lado.
—Alexander —le regreso el saludo.
—¿Qué tal van las cosas por Londres?
—Bien —me limito a responder— ¿Algo que puedas contarme?
—Por supuesto —ríe—. Solo debes prometer algo antes de contarte lo que se.
—¿Qué? —pregunto confundido.
—Si te cuento lo que se, jamás —su tono de voz cambia— jamás debes dañarla, solo puedes cuidarla, y si no eres capaz, déjala sola. No la pudras más, Christopher.
—Habla de una buena vez —ordeno.
En cada palabra que dice mi pulso se acelera, y eso jamás había pasado. Sus palabras parecen cortar a circulación. Cada vez que abre la boca y llega su voz a mis oídos me deja sin habla. Una vez termina de hablar hay un largo silencio entre nosotros. Me he quedado quieto en toda la llamada, las personas pasan y me miran...
—¿Christopher? —me llama Alexander...
—Aléjate de ella —es lo único que digo antes de colgar.
Subo a mi oficina, de un solo empujón la puerta se cierra. Tiro todo a mi alrededor, las botellas se quiebran, al igual que la laptop. Las fotografías se caen y terminan en pedazos, todo lo que hay a mi alrededor...
Golpeo todo. Alexander no se apellida Jones, él es Alexander Morgan Harts, y es mi hermano menor... Toda la información que le dió a Emma fue falsa. Emma tiene mi atención desde hace algunos meses, y eso es algo que me está llevando a la perdición. Emma no sabe en lo que se mete, ella no es consciente del daño que puedo causar. Ella no sabe que tan peligroso es tenerme, desearme y yo no sé que tanto daño pueda causar solo porque ella esté bien...
Lo que me contó Alexander fue peor, jamás pensé que sentiría algo de lastima, o empatía por alguien que no fuera yo mismo. La sangre parece querer salir de mi. Maldigo mil veces a todos los que han jodido lo que ella ha construido. Alexander no debió contarme nada, él debió cuidarla, porque ahora yo destruiré su corazón, y quizás construya uno nuevo, dónde solo yo sea quien viva. Ella no los merece, ella no es merecedora de eso.
La puerta se abre y el grito me hace voltear.
—¿¡Pero que ha pasado!? —cuestiona Rachel.
—¡Lárgate! —ordeno.
Sus pasos no retroceden, sus pasos avanzan. Intenta tocarme, pero tomo su mano con fuerza.
—Me estás lastimando —su cara expresa el dolor.
Pego mi rostro al suyo y le escucho las palabras que ella no quiere entender.
—Dije que te largarás de mi puta oficina —murmuro con dureza— y de paso también de mi vida, Rachel James.
Empujó su cuerpo. Sale casi corriendo de la oficina.
Gema es otra que parece querer reventarme la polla. Está joda y joda con temas que no son mi problemas.
—Fuera —ordeno.
Abre y cierra la boca. Asiente y se va de mi oficina. Al fin.
Laurens entra luego de media hora.
—La soldado James está aquí, coronel.
—Que pase —ordeno sin levantar la vista de la nueva laptop.
Todo el desastre ya ha sido arreglado, nada parece cambiar.
—Coronel —me llama Emma.
No hago caso a su llamado, y sigo en lo mío. Solo quiero provocarla.
—Coronel —vuelve a llamar.
Tomo una carpeta con archivo de los Mascherano, intento localizar varias cosas de ellos, las tengo todas, sin embargo no puedo darme el lujo de cometer errores.
Escucho pasos acercarse y me veo tentado a levantar la mirada, pero...
—Suéltame, joder —gruño.
La mano de Emma se presiona más contra mi cabello. Que niñeria es está.
—Respondeme cuando te llamo, Christopher Morgan —su otra mano presiona en mi mentón.
La tomo por la cintura, la acomodo en mi regazo, su mano no deja mi cabello y en lo personal me vale mierda.
—Te voy a destruir, Emma James —le susurro.
—Es un honor para mí ser destruida por usted, Christopher Morgan.
Nota.
Agh, escribir de nuevo Empher es algo difícil, pero que amo con todo mi ser. Chao.
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Empher#1 (Christopher X Emma)
Fanfiction🔥Fanfic de la trilogía pecados placenteros y la bilogia dominio. De Eva Muñoz 🔥 Emma James, la menor de la James. Ella sabe que su vida tiene un rumbo, rumbo que sus padres decidieron, no hay mucho que hacer. Aunque siempre llega alguien que te ha...
