Emma James.

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Christopher Morgan

Emma sigue en el hospital, aún hay chequeos que hacer por lo que deberá estar unos días más acá. Camino de un lado a otro, desesperado. Para mí es una basura pensar que Emma no me recuerda. Las palabras de Alexander martillan mi mente.

—Christopher, Emma tiene trastorno depresivo persistente.

De aquí y allá he tratado de hacer de todo, siempre. Quiero a Emma bien, estar preocupado por ella me hace replantear toda mi vida. Debo ir al penthouse, pero primero veré a Emma.

Me adentro a la habitación, la enfermera me sonríe con lastima y se marcha. Odio la mirada de lastima. Me acerco hasta la menor de las James, sus ojos me escanean y sonríe.

—Hola, coronel —sonríe con tranquilidad.

—Hola, Emma —tomo asiento.

—Se le nota cansado.

—Días en la central —miento.

—¿Le ha dicho usted al hombre con el que folle que en su casa quedó un cuerpo muerto? —pregunta y eso me desconcierta.

—¿Qué?

—Sí —algunas lágrimas caen, pero las limpia rápidamente—. Gema está muerta.

La miro a los ojos, me pongo de pie, salgo de la habitación con rapidez. En cuando dentro al auto me tomo un momento para respirar. Emma no pudo haberla matado, eso debía hacerlo yo.

Conduzco hasta el lugar, en cuanto llego todos preguntan por la salud de la sargento, sin embargo no me detengo a responder. Me adentro a mí propiedad, voy a todos lados, hay sangre en algunos lugares. En cuanto entro a mi habitación no hay nadie, solo sangre de Emma... y el arma que ella tomo para defenderse de Rachel… «¿Qué pasa Emma?»

Tomo el móvil y marco el número de Patrick, después de dos pitidos me responde.

—Hermano —saluda—. ¿Qué pasa?

—¿Gema? —pregunto—, ¿Dónde está?

—En la central… —parece que teclea algo—... estoy viendo las cámaras, está en entrenamiento diario.

No puede ser.

—¿Tiene algún hematoma? —pregunto desesperado.

—Debo bajar a mirarla —suena desconcertado—. Te llamo cuando esté abajo —finaliza la llamada.

Empiezo a caminar de un lado a otro, la paciencia es poca. Emma no mentiría con algo así, a menos que no mintiera… ¿Y si ella alucino? Mierda, eso es una probabilidad. Tomo el móvil nuevamente y marco el número de Alexander.

—¿Es normal que alucine? —pregunto en cuanto me responde.

—Sí —otro que parece desconcertado—. ¿Por qué?

—Dice haber matado a alguien, pero nunca lo hizo.

—Ella necesita ayuda, Christopher. Te lo dije antes y te lo digo ahora —recuerda.

—Si, eso ya lo sé.

—Haz algo, ayúdala —aclara.

—Si —finalizo la llamada.

Nuevamente una llamada de Patrick me hace salir de los millones de pensamientos. Me informa que tiene algunos en la cara, hechos por Emma cuando se encontraron en el dormitorio.

—Hermano, Gema dice que ella fue porque esa sería su nueva habitación, pero Emma llegó —escucho muchos pasos—. Emma le digo cosas, la golpeó y se fue...

—¿No estuvo en mi penthouse?

—No —responde con inseguridad—. Ella y Liz aceptan haber tentado a Emma, diciendo que era la amante del coronel, sin embargo luego de unos golpes, y otras cosas que Emma dijo e hizo contra Liz la dejaron en paz.

—No puede ser… Emma no puede haber…

Emma James.

La enfermera se encuentra hablando conmigo, es una mujer muy amigable…

La puerta se abre y Alec se adentra al lugar. Sonrío. Por fin, después de tantos meses vuelvo a verlo. Está tan guapo como lo recordaba.

—Emma —besa mi cuero cabelludo.

—Alec —abrazo su cintura.

—Muy bien Emma —se sienta a mi lado—. Te dije que tengo cosas por contarte.

—Las quiero saber todas —sonrío con timidez.

—Pero primero quiero saber algo.

—¿Qué cosa?

—¿Mataste a Gema? —pregunta en susurros.

—Sí —respondo luego de unos segundos en silencio.

Alec traga con fuerza. Espero siga conmigo luego de esa verdad, aunque puede que ya se sepa a los medios.

—Soy Alexander Morgan Harts —mi corazón empieza a latir con fuerza—. Tengo veinticuatro años —otra mentira—. Soy psiquiatra, psicólogo y teniente en la central de Rusia —mentiras, más mentiras.

Las lágrimas brotan de mis ojos sin poder contenerlas, ¿Por qué todos me mienten? ¿Por qué jamás miento a nadie? ¿Luciana tenía razón al decir que soy una estúpida que cree en todos? Esto no debe ser verdad, él es Alexander Jones, él no es el hermano de Christopher, es imposible.

—Es mentira… —digo en un murmuro.

—No, Emma —intenta tocarme, pero lo aparto—. Esta es la verdad.

—No, Christopher jamás me mentiría —debe ser una broma.

—Él jamás te mintió, yo lo obligue a callar mi secreto hasta que tú estuvieras lista para saberlo —intenta hablar. Todo se cae, ¿Así se siente estar desilucionado?

Intenta hablar, pero solo no le pongo cuidado. No entiendo nada…

Empher#1 (Christopher X Emma)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora