Dos guardaespaldas flanqueaban a Mister Grey y ellos fueron quiénes redujeron a Paul Driscoll, cogiéndolo de los brazos y levantándolo en vilo.
Anastasia corrió hacia su sirviente, pero Mister Grey la aparto de Paúl rodeándole el talle con los brazos.
---- Escúchame con atención, Paul--- gruñó----. No vuelvas a pisar esta casa. No se te ocurra volver a ver a esta mujer. No intentes arrebatarmela otra vez, porque si lo haces , te mataré . ¿Está claro? Te mataré.
-----¡ Es que usted no lo entiende, sir, ella no es para usted!
Pero antes de que Paul pudiera agregar una palabra más, uno de los forzudos le dio un puñetazo lo suficientemente fuerte para tumbarlo.
----Lleváoslo--ordenó mister Grey.
----¡ No! ¡Oh, no! ¿ Adónde lo lleváis?---dijo Anastasia, mientras observaba cómo Paul forcejeaba con los matones, buscaba la mirada de su señora e intentaba librarse.
----Maldito sea, Grey! ¡ Que no me entere de que la ha tocado!--chillaba el escocés.
Mister Grey observaba la escena con su gélida mirada gris; aún sujetaba el enorme bastón antiguo, tallado con la elegancia de tiempos pasados y rematado en su extremo superior por una bola dorada a modo de empuñadura.
Por la mente de Anastasia cruzaron imágenes de violencia y sangre. Se aferró a las solapas de mister Grey y las sacudió tan fuerte que lo obligó a volver la cabeza.
----¿ Qué hará con él?---gritó.
Él miraba hacia abajo, como si obviase la cercania de ella.
----¡ No le hagas daño!--suplicó Anastasia.
-----Sólo lo echarán a la calle---dijo Mister Grey, y le dirigió una mirada amenazadora.
Anastasia no le creia. Por eso seguia agarrada a él, usando las dos manos para llamar mejor su atención.
----Está a mi servicio. Usted no puede echarlo.
-----Yo también tengo criados--dijo mister Grey y sonrió, aunque habia en aquel gesto cierta incomodidad.
---- Prométeme que no le pegarán---insistió Anastasia , tras mirar una vez más a Paul .
----¿ Acaso creéis que soy un matón?-
-- replicó él con vos inexpresiva.
Eso era, precisamente , lo que ella pensaba; más aún: se mantenía alerta esperando su respuesta.
----¡ Prométemelo!
----No le harán daño-- dijo Mister Grey. ----Eso no es suficiente-- dijo Anastasia. Paul era su amigo y se hallaba en apuros por su culpa. Por su culpa podían... matarlo----. Prométame que no le harán daño , en modo alguno, ninguno de ustedes.
Mister Grey enarcó la cejas, como si le sorprendiera la fortaleza de caracter de Anastasia. Con sumo cuidado, apoyó su bastón contra el muro. Pellizcó la barbilla de Anastasia y le examinó como quien observa las monerias de su gato.
-----Con una condición---dijo.
Ella creyó saber de qué condición se trataba: la queria en su cama.
Bien, se dijo, sea cuál fuere el precio, lo pagaría . En Europa había sido testigo de muchos actos de violencia. Había contemplado el resultado final y las batallas: heridos, agonizantes, muertos . Conocía cuanto pasaba aquellos seres, y no podía permitir que sean daño a Paul después de haber estado tanto tiempo juntos.
----La que sea-- concluyó al cabo.
Mr Grey frunció el entrecejo con ferocidad mayor , mientras su boca se contrajo en una sola mueca. Se lo veía hermoso e iracundo, como un magnífico ángel negro que hubiera venido a reclamar el alma de Anastasia tras expirar el plazo de un pacto.
----Prometedme que no trataréis de escaparos otra vez--dijo la joven.
El corazón de Anastasia se detuvo . Luego, empezó a latir muy despació. ¿ Asi que no queria...? Volvió a mirarlo, como si intentara leerle los pensamientos. Pero no era posible. Le habia mostrado su cólera, pero no su deseo, y sólo sus instintos le señalaron que lo más peligroso de aquel hombre era su autocontrol.
----Debéis darme una respuesta, Leila---insistió Mr Grey.
Escuchar el nombre de su prima trajo otra realidad a la mente de Anastasia; estaba desempeñando un papel, pero lo estaba haciendo a conciencia. El bienestar de Paul , quizá su vida dependía de ella.
----Lo prometo--dijo tras una honda inspiración.
----¿ Qué es lo que prometéis?
Mr Grey ,desconfiado, quería oír las palabras exactas .
----Prometo no volver a escapar de su casa .
El hombre sopesó las palabras , como si temiera que la estuvieran pagando con monedas falsas .
No confiaba en ella. Muy bien. Ella no se lo reprochaba , pero era necesario convencerlo de que no lo haría.
---- Juro que no le dejaré hasta que usted me lo diga--- afirmó Anastasia.
Los dedos de Mr Grey le rozaron apenas el cuello , pero basto para que ella sintiese su fuerza y su calidez.
--- Jamás o diré que os vayáis---respondió Mister Grey.
Claro que se lo diría : tan pronto como supiera que era una impostora. Sin embargo, mientras tanto, había que mantener aquel lazo que los unía. Al contemplar aquellos ojos fríos y pálidos, Anastasia los imaginó cegados por la ira que en ellos pondría la verdad en el futuro.
Lentamente , como movido por un impulso Irresistible, Mister Grey hundió sus manos en la cabellera de Anastasia y acabó de deshacerle el moño que llevaba en la nuca. Dirigió su rostro hacia el de ella y comenzó a hablar con una voz desbordante de deseo.
---- Me gusta vuestra cabellera . Es espesa y abundante como la arena.. Quiero verla esparcida sobre mi almohada de aquí a quince días. Sepultaré mi cabeza en ella y aspiraré su aroma . La usaré para aferrarme a ella mientras gimáis de placer, temblorosa , a mi lado-- dijo.
Anastasia escuchaba asombrada cada palabra. Y cada promesa. Pero más importante aún , escrutaba aquellos labios suaves y tentadores mientras hablaban, y deseo que acabaran posándose sobre los suyos.
Estaba apunto de besarla alli mismo, en un callejón que conducía a una concurrida calle londinense. Experimento el ardor de su deseo. Entendió, temió, que aquel ardor acabaría con su resistencia y la arrojaría a sus brazos, al menos por el momento. No podía permitirlo.
Y no lo hizo . Antes de que sus labios se rozaran siquiera , Anastasia habló.
---- Ahora vaya y salve a Paul.
Christian se detuvo y , por un momento, Anastasia pensó que quería besarla sin importarle su respuesta . La joven levantó con calma la cabeza y le pidió lo que en ese momento más deseaba.
Las manos de Mister Grey fueron deslizandose centimetro a centimetro por su piel hasta apartarse de ella, como si lo estuviera haciendo a regañadientes .
Ella detestó haber de separarse de la calidez de aquel cuerpo, y odió mucho más reconocer que ello le importaba .
Con un gesto brusco , mister Grey se dirigió hacia uno de los guardespaldas.
El muro entre los edificios estaban sucios de hollin, pero Anastasia apoyó la mano en él. Finalmente una vez que la crisis había pasado , tenía las ideas claras.
Se había propuesta en permanecer junto a Mister Grey. No le importaba haber dado su palabra a Leila ; sus labios habían pronunciado una promesa, y ella la cumpliría, como siempre .
Por ese motivo , precisamente , se había negado a prometer a su madrastra, ochos años atrás, que aceptaría el destino que ella le había dispuesto.
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Un Beso Tuyo
Tarihi KurguCuando los caminos de la venganza se cruza con el amor, todo puede ocurrir... (Adaptación) con los personajes de cincuenta sombras de Grey.
