❝ La joven líder del magnífico clan Juzoku, Seiko Juzoku, quién ha visto todos los horrores de la humanidad y era la que cargaba con ellos estos días.Tenía tan solo 15 años cuando ese incidente que ocurrió acabó con la vida de su familia y casi de l...
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Llevó a los estudiantes con Shoko,su antigua compañera y además de chaman era la doctora de la escuela al saber usar la Técnica de Maldición Inversa.El que peor estado estaba era Itadori pero a él le parecía verlo menos herido que cuando lo estaba llevando hacia aquí.Pensó que serían alucinaciones suyas.
—Y dime Satoru,¿cómo se encuentra Seiko?—se sentó en el taburete de su oficina.—Escuche que fuiste la única persona y chaman que dejaba entrar al templo durante los últimos cinco años excepto a Kenzo.
—Está bien,si ella no nos necesita.Cambio mucho.—dijo él.
—Normal que lo hiciera,si no lo hubiera hecho me sorprendería.Dile que pase por mi estudio cuando tenga tiempo y vayamos a por unos tragos juntas.
—Se lo haré saber, ¿ cuando crees que despertarán ?
—No sabría decirte algo exacto pero Itadori lo hará antes que el chico de Kioto,eso seguro.
—Avísame si se despiertan,tengo que ir a ver cómo está ella.
—Mándale saludos de mi parte.
Salió de la enfermería,con algo que le preocupaba. Estaba completamente seguro que aquí había algo que Seiko no decía,tenía otros planes,que su resurgimiento en el mundo mágico después de cinco años tenía un motivo personal,oculto.No le gustaba pensar cosas así de los demás antes de investigarlo, pero ella era un caso aparte.Él conocía a la perfección ese rostro,esa mente y esa mujer,mejor que nadie tal vez.Y como lo hacía dudaba de ella pero no tenía pruebas concluyentes,tampoco quería hacerlo.Itadori estaba en peor estado en el campo de batalla antes de llegar aquí a que lo tratasen,tal vez ella le hizo algo.Se juraba a sí mismo que era un falacia pero ella era todo memos buena o compasiva.Eso lo vio aquel día en el que ejecutó a veinte personas sin titubear o pensárselo dos veces,hacia cada año el veinticinco de octubre.
—Satoru,¿que te pasa? Te has quedado viendo a la nada.—era Kenzo,¿que hacía él aquí?
—Nada Kenzo,pensando en cosas mias.—le respondió al hechicero que al igual que él era de grado especial.
—¿Esta Seiko por aquí? Como no volvió al templo después del torneo,me preocupe.
—No,si yo pensé que estaba contigo.—contesto extrañado.—Dijo antes de irse que tenia asuntos pendientes de los que ocuparse.
—¿Enserio? Me extraña que no me lo haya comentado.
—A mi también.
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Mientras tanto ella estaba reunida con un conocido de ella cerca de un edificio antiguo y desolado.Era un hombre alto y de mediana edad,de cabellera larga color celeste y ojos azabache.Vestía con un abrigo negro y todo lo demás lo mismo menos con una camisa color blanco pero estaba manchada de sangre.Y su nombre era Yoru.
—Bien,has hecho un buen trabajo.—se refería a la pequeña tarea que le dio,asesinar a dos personas que dificultaban su objetivo.—Te invito a unos tragos,¿vamos?
—Solo si vamos a mi lugar.—dijo él.
—No planeaba ir a otro.
Usaron el vehiculo de el y en diez minutos llegaron a la famosa discoteca llamada "Chérie" que en francés significaba cielo,les dio igual la larga cola que había y pasaron a dentro por la simple razón de que él era el jefe de todo esto.El dueño de este local y muchos más aquí en Japón y Francia.
—Bienvenido jefe.—era el guardia de la zona VIP,donde solo invitados del el,es decir,el jefe podían pasar.
—Que nos traigan una botella de Champán y dos copas.—ordenó él y se sentaron en un lugar de la terraza,un poco apartados del ruido de la parte central.
—Se está muy bien aquí.—dijo al darle la brisa del viento.—Eres un tío muy codiciado,que además de rico eres atractivo.
—¿Porqué dices eso? No será que quieres algo de mí.—sonreía,una sonrisa con un brillo extraño.
—Puede que sí y puede que no pero me molesta que las chicas se te queden mirando.—estaba jugando con él,le encantaba hacerlo con todo el mundo.—Porque...—se acercó más a él.—Eres mío.
—Todo tuyo.
Minutos después les trajeron el champán que querían y se quedaron ellos dos solos en la terraza,que él cerró esa noche exclusivamente para ellos dos porque sabía que disfrutarían de todo más a solas.
—El mejor champán que tengo y te lo he dado a ti.—dijo vertiéndole un poco en su copa.
—Sabe bien,si que es bueno.—bebió un sorbo.—pero deja eso y vente conmigo.
—¿Cómo podría contradecir las órdenes de una diosa?
—No puedes.—rió ella.
En cuestión de segundos se estaban besando y teniendo sexo casual,no era algo del otro mundo.Su relación era de amigos con derechos,nada más ni menos.
—No has cambiado,sigues siendo mi Yoru de siempre.
—Nunca te defraudaría.
—Pues claro que no,ya casi todo está alineado.Solo él es el único problema en mi camino,me he estado preparando años para esto.
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—¿Dónde estabas?—preguntó Kenzo al verla y se dio cuenta de al menos que estaba haciendo.
—No es de tu incumbencia.—se iba a ir cuando él le agarró de la muñeca.—Kenzo...
—Si lo es, prometí a tu hermano que te protegería con mi vida si era necesario de cualquier peligro incluso so eras tú misma.
—No eres nadie para decirme qué hacer o qué no hacer,soy mayor y sé perfectamente las consecuencias que tienen mis acciones.Si lo hago es por algo.
—Joder,que solo quiero protegerte.
—Suéltame.—dijo en un tono molesta,enfadada.-¿Quién te crees que eres para hablarme en ese tono y demandar explicaciones de mí,eh?—no contestó,ella enfadada era él mayor peligro para cualquier persona.—Te lo diré yo,¡Nadie! Que nadie me puede dar órdenes.Ninguno ser humano es capaz de dar órdenes a una divinidad.—lo tomó del cuello.—¿Entendido?
—S-si.
—Bien,espero que recuerdes a futuro la última vez que alguien dame desobedeció y cómo acabó porque será la última vez que te advierta Kenzo.A mí ningún ser mundano me puede contradecir,desobedece o ir en mi contra porque soy dios.
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