❝ La joven líder del magnífico clan Juzoku, Seiko Juzoku, quién ha visto todos los horrores de la humanidad y era la que cargaba con ellos estos días.Tenía tan solo 15 años cuando ese incidente que ocurrió acabó con la vida de su familia y casi de l...
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Ella aceptó la propuesta de matrimonio, por primera vez en su vida se permitió se feliz y poder disfrutarla correctamente. Al final, Naoya quedó como un buen amigo en el que ella podía confiar plenamente y Utahime como una fuerte y gran mujer de la que estaría encantada de ser amiga. Dejaron todos sus fantasmas del pasado y sus propios monstruos atrás por el bien de su futuro, un futuro en el que vivirían felices y con el que les correspondería.
Estaba nerviosa el día de su boda, su dama de honor principal era su mejor amiga Akaru.
—¡Se ve preciosa Juzoku sensei!—exclamo Nobara, también una de sus damas de honor.
—¿Creéis que le gustará a Gojo?—se preguntó mirándose al espejo un poco nerviosa con su vestido de novia.—Es que...
—Es que nada, ese hombre es afortunado de tener una mujer como tú a su lado y por tu bien es mejor que no te oiga decir eso otra vez porque te ves fabulosa.—dijo subiendo el autoestima de su amiga.—Tu familia estaría orgullosa de ti.
El momento de la ceremonia llegó, decidieron no ir por el estilo tradicional de bodas de Japón en el que había la ceremonia que todos hacían porque a ellos que crecieron con un gran rechazo a sus ancestros preferían no incluir eso en sus vidas. Optaron por el estilo europeo, mujer vestida de blanco y el hombre con un traje de color negro. Rin iba a ser su cura, ya que técnicamente era uno.
Todos hablaban en el lugar de la recepción entre ellos, amigos y conocidos porque a ninguno les quedaba a familia viviente pero la primera fila de asientos estaba reservada para todos ellos. No querían que se perdiesen su gran día. La música de bodas empezó a soñar y todos volvieron a su sitio rápidamente, primero entro Gojo al Templo y se posicionó en la derecha. Movía sus dedos nerviosamente, las mariposas de su interior eran incapaces de controlarse y estallaron cuando Seiko camino al altar con ese hermoso vestido blanco que le quedaba a la perfección. Este día tan ansiado por él por fin llegó, parecía un sueño del que no quería despertar de ninguna manera.
—Te ves hermosa.—dijo él.
—Muchas gracias Satoru.—contestó sonrojada.
Tomaron sus manos, enfrente del cura.
—En este día tan magnificó estamos para unir en santo matrimonio a Satoru Gojo y Seiko Juzoku, dos personas que se han apoyado mutuamente toda su vida y a pesar de todas las complicaciones han conseguido reunirse y llegar a este grandioso día.—hizo una pausa.—Por favor, los novios, díganse sus votos. Empezando con el novio.
—Bien, lo primero es que me imagine mucha veces llegando al altar y siendo finalmente tú esposo. Me enamore de ti cuando nos presentaron por primera vez de pequeños, aunque las cosas que sentí en ese momento no estaban claras supe que serías una persona importante. Podrías decir que fue amor a primera vista pero yo sentí que nuestras almas estaban conectas y espero que vivamos el resto de nuestras vidas juntos, en armonía.
—El turno de la novia para recitar sus votos al señor Satoru Gojo, por favor.
—Fuiste quien me ayudó en los peores momentos de mi vida, cuando toda mi familia murió, cuando uno de mis mejores amigos me traicionó, cuando uno de ellos murió, cundo Itadori fue ejecutado. Me diste el espacio y tiempo que necesitaba para curarme, no me viste como un monstruo como muchos lo hacían. Me viste como la persona que un día querrías casarte con.
Un ronda de aplausos inundó el Templo, que se silenciaron en cuanto el cura dio la señal que lo hicieran.
—Bien, una vez recitado los votos.—una pausa prolongada se hizo.—Satoru Gojo, ¿aceptas a Seiko Juzoku como tú legítima esposa y prometes apoyarla en la tristeza y la felicidad; en la riqueza y la pobreza; y en la salud y la enfermedad por la voluntad de Dios?
—Si, acepto.
—Seiko Juzoku, ¿aceptas a Satoru Gojo como tú legítimo esposo y prometes apoyarlo en la tristeza y la felicidad; en la riqueza y la pobreza; y en la salud y la enfermedad por la voluntad de Dios?
—Si, acepto.
—Quien se oponga a este matrimonio que hable ahora o calle para siempre.—esperó unos minutos.—Si nadie se opone a esta unión, yo los declaro con el poder que me ha sido otorgado marido y mujer. Puede besar a la novia.
La besó mientras la abrazaba por la cintura, ahora sí lo único que se oían eran vitoreos, aplausos y felicidades para los recién casados que vivirían felizmente el uno al lado del otro. A ella nunca el brillaron más los ojos que cuando se casó con él y viceversa, ver como que los que no estaban y los que sí que estaban celebraban y les deseaban su felicidad en esta larga aventura los hacia confiados en esta decisión que habían hecho que no podrían anular aunque quisieran.
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Tres años pasaron rápidamente, las vidas siguieron pero sin olvidarse de todas las que se perdió en el pasado. Esas son las que perdurarían en la memoria y no se mezclarían con la oscuridad del pasado al que fueron sometidos todos ellos. Lo importante es que supieron cómo llevar con ellos todo eso y la culpabilidad, encontrar una menta de ser felices y crear sus propias familias.
En ese mismo tiempo Gojo y Seiko tuvieron dos hijos, con un año de diferencia cada uno. El chico que era el hermano mayor era físicamente igual a Seiko y la chica se parecía un montón a Satoru, irónicamente esos eran sus hijos favoritos.
—Hikari no corras tan rápido.—le dijo ella a su hijo mientras lo veía correr por todos lados en el patio.
—Hitoshi ve a traer a tu hermana por favor.
—La niña es igualita a ti de pequeño, no le gusta obedecer a sus padres y tan hiperactivo y enérgico de siempre.
—No cabe duda, aunque Hitoshi es tu yo de bebé.
Se dieron un beso corto mientras estaban uno al lado del otro hasta que vinieran sus hijos para poder hacerse las fotos familiares.
—¡Que asco mamá y papá!—exclamaron sus hijos, haciéndolos reír a ellos.
Se pusieron delante y lucieron sus mejores sonrisas para la cámara, que capturó un momento único en sus vidas. Que era la prueba físicamente de todo lo que consiguieron juntos, porque esto, la felicidad jamás la conseguirías tú sola. Aprendió que merecía ser feliz, vivir una vida como todas las que les fue arrebatada o arrebató durante el tiempo. Había que concentrarse en la bueno por mas mínimo que sea ante que en lo malo que solo es un cáncer mucho más rápido y efectivo.
Este es el final de una gran historia entre dos personas que eran almas gemelas.
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