En algún lugar del mundo ninja, dentro de un extenso bosque cubierto por una inmensa vegetación, la tranquilidad reinaba por completo.
Las aves cantaban alegremente entre las ramas de los árboles mientras pequeños animales recorrían el lugar sin preocupación alguna. Varias mariposas atravesaban el enorme cielo azul que iluminaba aquella tarde.
De pronto, el ambiente comenzó a alterarse.
Las hojas cercanas empezaron a girar violentamente formando un enorme remolino. Eran tantas que, al dispersarse, dejaron al descubierto una grieta dimensional flotando en medio del bosque.
Dentro de aquella abertura oscura podía verse una sombra acercándose lentamente.
Cada vez más.
Hasta que finalmente cruzó el portal.
Lo primero que apareció fueron unos zapatos resistentes, perfectos para el combate. Luego unos jeans azules cómodos para pelear, una playera color azul y una chaqueta café ligeramente abierta por el viento.
El sujeto también llevaba una barba bien marcada.
Y, sin duda alguna, era alguien bastante atractivo.
Desde el portal, la voz de una mujer volvió a escucharse.
—Recuerda. Si te llegáramos a necesitar otra vez, procura tener el rastreador encendido. Si no, será difícil encontrarte y tendré que abrir varios portales hasta dar contigo.
El pelinegro sacó una pequeña especie de botón metálico y lo guardó cuidadosamente dentro de su chaqueta.
—Tranquila. Lo tendré siempre en mi chaqueta. Así no le pasará nada.
La mujer sonrió levemente desde el otro lado de la grieta.
—Cuídate, Omar. Nos volveremos a ver pronto.
El hombre sonrió con cierta nostalgia.
—Adiós, Caro. Te voy a extrañar.
—Yo igual —respondió la castaña.
El portal comenzó a cerrarse lentamente hasta desaparecer por completo.
El silencio volvió al bosque.
Omar observó lentamente el lugar que tenía frente a él.
Sus ojos reflejaban nostalgia.
El viento movió suavemente su cabello mientras soltaba un largo suspiro antes de comenzar a caminar.
Después de avanzar durante un buen rato entre los árboles, logró divisar a lo lejos las enormes puertas de la Aldea de la Hoja.
Sin embargo, en lugar de dirigirse directamente hacia ellas, se desvió del camino.
Minutos después llegó frente a una pequeña cabaña.
El lugar seguía exactamente igual a la última vez que había estado ahí.
Omar permaneció observándola en silencio durante unos segundos antes de acercarse lentamente al pequeño huerto que estaba al lado.
Sacó unas semillas de uno de sus bolsillos y comenzó a enterrarlas cuidadosamente en la tierra.
Luego tomó un poco de agua y las roció con tranquilidad.
—Aunque tenga muchas, eso no significa que no plante algunas aquí.
El pelinegro observó las semillas recién enterradas.
—Serán de utilidad en algún futuro.
Finalmente se levantó lentamente mientras dirigía su mirada hacia la aldea.
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Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)
FanfictionCuando Naruto regresa a La Aldea Escondida entre las Hojas, tras haber estado dos años y medio entrenando con uno de los tres legendarios ninja: Jiraiya. Se reecontrará con sus viejos amigos y se darán cuenta de que ahora son unos ninjas aún más pod...
