Bajo el cielo estrellado

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El bosque comenzaba a oscurecerse lentamente mientras Omar descendía de un enorme árbol cubierto de marcas de impacto.

El saiyajin soltó el aire lentamente mientras observaba sus manos.

—Es todo por hoy… Entrené bastante duro.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Y, siendo honesto, mi poder aumentó bastante comparado con aquellas veces… es genial.

Miró hacia la dirección de la cascada.

(Me pregunto si Naruto ya logró cortarla… Será mejor ir a ver.)

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En el campo de entrenamiento, Naruto continuaba golpeando la enorme cascada una y otra vez.

El agua explotaba violentamente en todas direcciones.

Kakashi observó al rubio con calma.

—No seas tan impaciente. Tu entrenamiento va bien. Ahora es solo cuestión de tiempo.

Naruto respiraba agitado.

—¡Si solo es cuestión de tiempo, entonces deberían dejarme entrenar sin parar!

Kakashi suspiró antes de mirar hacia Yamato.

—Sé que eres resistente, pero…

Yamato levantó una mano rápidamente.

—¡E-Estoy listo para continuar en cualquier momento! ¡Estoy perfectamente bien!

Apenas terminó de hablar, comenzó a toser violentamente.

Naruto retrocedió un poco.

—C-Capitán Yamato… empieza a asustarme…

En ese momento, Omar apareció caminando tranquilamente hacia ellos.

—No se me vaya a desmayar, capitán.

El azabache sacó una pequeña semilla de su bolsillo y se la lanzó.

—Tome. Una semilla del ermitaño. Recuperará sus energías.

—Gracias… —respondió Yamato antes de comerla.

Casi de inmediato, el agotamiento en su rostro desapareció.

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Mientras tanto, muy lejos de allí, Kakuzu seguía avanzando por el bosque con el cuerpo de Chiriku cargado sobre el hombro.

—Llévalo tú un rato —dijo con fastidio.

Hidan lo miró incrédulo.

—Oye, oye, oye… tú eres el que vive hablando de dinero. Tú lo cargarás hasta el final. Es tu preciado botín, ¿no?

Kakuzu lo observó de reojo.

—¿Qué pasa con esa mirada…?

La vena en la frente de Kakuzu se marcó ligeramente.

—Definitivamente te mataré algún día.

Hidan sonrió burlonamente.

—Te dije que no me miraras así, Kakuzu.

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En otro sector del bosque, Sakura observaba desde lejos el entrenamiento de Naruto.

Llevaba una pequeña canasta entre las manos.

—Parece que están bien… Tal vez no necesiten las píldoras de alimento después de todo.

—Creo que sí las necesitan.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora