Un grito acallado

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—¡Lo… lo hicimos! ¡Lo hicimos! —repitió Izumo, aún incrédulo, con la respiración agitada.

—…Sí —respondió Asuma en voz baja—. Lo hicimos.

El silencio que siguió no fue de calma, sino de tensión acumulada liberándose lentamente. El campo de batalla parecía respirar por primera vez en varios minutos.

(Sin el análisis de Shikamaru, esto habría terminado muy distinto…) —pensó Izumo, tragando saliva.

(Son verdaderamente excepcionales. No es casualidad que Asuma confíe en ellos.) —reflexionó Kotetsu.

—¡Shikamaru! —llamó Izumo de pronto.

El joven Nara perdió el equilibrio y cayó al suelo, exhausto.

—¿Estás bien? —preguntó Kotetsu, acercándose con rapidez.

—Sí… —respondió Shikamaru, intentando incorporarse—. Con esto… quedan…

Sus ojos se dirigieron hacia el último enemigo en pie.

—Solo uno más, ¿no? —dijo Kotetsu.

La voz de Kakuzu cortó el aire con frialdad.

—Si querías ayuda, debiste pedirla antes.

Antes de que alguien pudiera responder, Hidan volvió a alzar la voz desde su estado deplorable.

—¡Eres demasiado lento, Kakuzu! ¡Lo hiciste a propósito, ¿verdad?!

—Fuiste tú quien me ordenó no intervenir —respondió Kakuzu con indiferencia—. ¿O ya lo olvidaste?

—Te dije que te abstuvieras, no que te quedaras mirando mientras me desarman —protestó Hidan—. ¡Vamos, tráeme mi cuerpo! ¡Kakuzu, amigo!

Sin ceremonia, Kakuzu apareció detrás de él y lo sujetó de la cabeza.

—¿Qué? ¡Oye! ¡Espera un segundo! —gritó Hidan mientras era levantado—. ¡Te dije que trajeras mi cuerpo aquí!

—Esto es más ligero —comentó Kakuzu.

—¡Ese no es el punto! —Hidan seguía quejándose sin control—. ¡Me estás ignorando!

El cuerpo colgante de Hidan chocó contra el entorno mientras era arrastrado sin cuidado.

—Debo… tengo que… levantarme… —murmuró, intentando inútilmente recuperar su postura.

—Si te duele algo, debería ser el cuello —añadió Kakuzu con calma.

—¡El dolor en el cuello no es una cosquilla! ¡Es insoportable! —gritó Hidan—. ¡Es muchísimo más que una simple herida!

Asuma observaba la escena con el ceño fruncido.

(Y aun así… sigue vivo.)

—¡Miren esto! ¡Me cortaron la cabeza! ¡Esto es un abuso! —seguía Hidan, completamente fuera de control.

—¿Qué está pasando…? —preguntó Kotetsu, confundido.

—No lo sé… —respondió Izumo, tenso—. Pero si sigue así…

Shikamaru, respirando con dificultad, habló con voz baja pero firme.

—Incluso sin conexión con su cuerpo… sigue siendo inmortal. Pero en este estado no puede hacer nada.

Tomó aire antes de continuar.

—Es inútil ahora.

Kotetsu asintió.

—Entonces… solo queda uno.

El ambiente se volvió más pesado.

Shikamaru levantó la mirada hacia Kakuzu.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora