Pesadilla

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La silenciosa biblioteca de la Aldea Escondida entre las Hojas apenas era interrumpida por el suave sonido de las páginas al pasar. La luz del atardecer se filtraba entre las ventanas, iluminando los estantes repletos de libros y pergaminos antiguos.

Sentado en una de las mesas del fondo, Sai observaba atentamente un libro abierto frente a él. Su expresión permanecía tranquila e inexpresiva, aunque en sus ojos había un leve rastro de concentración.

—A fin de que los demás lo entiendan rápidamente, primero debe acercarse a su alma… —leyó en voz baja—. Por ejemplo, si llama a la gente por su nombre… no lo haga formalmente. Nunca entablará amistad de ese modo.

Pasó la página lentamente.

—Primero podría intentar llamar a la gente por su nombre, un apodo o término cariñoso. Al hacer eso, los demás se sentirán más cómodos con usted, como persona especial… Entiendo.

En ese momento, unos pasos suaves resonaron entre los estantes.

—Lo encontré… ¿Qué…? ¿Ese no es Sai? —murmuró Sakura al reconocerlo.

Sai seguía concentrado en su lectura.

—Haciéndolo en el paraí… —alcanzó a leer antes de cerrar el libro rápidamente al notar la presencia de Sakura.

—¿Viniste por un libro de arte o algo así? —preguntó ella con curiosidad.

—Sakura… —respondió Sai, algo sorprendido.

La kunoichi tomó asiento frente a él con una pequeña sonrisa.

—Así que lees libros.

—Bueno… un poco —contestó Sai mientras cubría discretamente los títulos de los libros.

(Así que hasta Sai tiene un lado humano), pensó Sakura.

—Los chicos y yo íbamos a visitar a Kakashi-sensei al hospital. ¿Por qué no nos acompañas?

Sai repitió aquellas palabras lentamente, como si intentara acostumbrarse a ellas.

—Kakashi… sensei…

—También estás en el Equipo Kakashi. Deberías conocerlo mejor —dijo Sakura.

Mientras tanto, en otro sector de la aldea, Naruto caminaba junto a Omar por uno de los senderos principales. El rubio bostezó mientras se estiraba con flojera.

—Así estuvo tu sueño —comentó Omar con tranquilidad.

—Sí… —respondió Naruto todavía algo adormilado.

El saiyajin soltó una pequeña risa.

—Oye, oye. No debes ponerte así. Eres alguien increíble que ya ha demostrado quién es realmente. Tus acciones valen más que cualquier cosa que lleves dentro. El verdadero Naruto es una gran persona. Si algo te pasa, me tienes a mí. Somos amigos… tal vez más que amigos, somos herma…

—¡Oigan! —llamó Sakura al acercarse junto a Sai.

Omar levantó la vista y sonrió ligeramente.

—Vaya, veo que encontraste a Sai.

—Sí, lo encontré en la biblioteca —respondió Sakura.

Naruto cruzó los brazos con una expresión exageradamente dramática.

—¡Y yo que estuve elaborando un plan para caminar contigo, los dos solos, como una cita!

—Tranquilo, Romeo —contestó Omar con una sonrisa burlona—. Esos son sueños imposibles… hasta para mí. Aunque ya sé lo que deberías hacer: entrenar la mente, no solo el cuerpo. Podría servirte en una situación peligrosa.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora